Al manifestarse, víctima de tortura es amenazada y golpeada por oficial mayor de la CNDH

Óscar Kábata, víctima de tortura, asegura que cuatro funcionarios de la CNDH lo golpearon y comparte el video en el que Ángel Gómez Garza, oficial mayor, lo amenaza y lo llama “maricón”

Redacción / La Voz de Michoacán

Ciudad de México. “Gracias, eh, gracias por la putiza que me dieron”, se escucha la voz, aún jadeante, de un hombre que se levanta del suelo, donde –acusa– fue golpeado por cuatro personas: primero lo tiraron y, cuando lo habían doblegado, le dieron de patadas hasta que pudo zafarse. “¡Chínguenselo!”, gritó uno, y el resto se le fue encima, consigna el portal Emeequis.

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Uno de los presuntos agresores, que usa camisa clara y pantalón de vestir negro, le contesta: “(putiza) la que te voy a poner, cabrón”. Él es Ángel Gómez Garza, oficial mayor de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), cuya titular es Rosario Piedra Ibarra.

El que acusa al funcionario de golpearlo durante una protesta en las oficinas del organismo, y quien grana el video, es Óscar Kábata, víctima de tortura por parte del Ejército en Ciudad Juárez, Chihuahua, en 2009, en el marco del Operativo Conjunto Chihuahua, a cargo del general Felipe de Jesús Espitia.

“Qué cagadota están haciendo”, replica Óscar en la grabación, que posee este medio, mientras que el alto funcionario le contesta: “ahí sigue grabando, maricón”.  

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Además de la agresión, Kábata acusó también incumplimiento de los acuerdos con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) como parte de la reparación del daño por el secuestro y tratos inhumanos que sufrió a manos de militares, así como inacción por parte de CNDH, e irregularidades de este organismo en la integración de su caso, con el fin, asegura, de beneficiar a la dependencia agresora.  

El 21 de diciembre, afuera de las instalaciones de la comisión, Kábata asegura que cuatro trabajadores de este organismo lo golpearon. Entre ellos, sostiene, estaba Ángel Gómez Garza, oficial mayor y segundo al mando en la CNDH, quien ostenta el cargo desde marzo del año anterior, cuando sustituyó a Armando Morales Loya.   

Tras los hechos, Kábata dijo que la CNDH buscó un acuerdo reparatorio, en el que reconoce que fue su personal el que lo lesionó cuando se manifestaba afuera de las oficinas, aunque omitió poner los nombres.

Desde el 29 de marzo del año anterior, Kábata también mantiene un plantón frente a la Sedena por la tortura física, sexual y psicológica que vivió en el sexenio de Felipe Calderón, que incluyó el asesinato, en su presencia, de su amigo Víctor Manuel Baca Prieto, cuyo cuerpo fue ocultado y hallado hasta 2016, siete años después. 

“Te soy sincero: yo me esperaría golpes de todos, pero jamás en la vida me pasó por la cabeza ni provocarlos ni que ellos me fueran a pegar, porque son de CNDH. Llegué a la puerta y desde que llegué me empezaron a decir malas razones: que ‘¿a qué vienes, pendejo?’ Me asombré demasiado y me recargué en la puerta y les dije: ‘¿ah, sí?’ Yo no les estoy diciendo nada; son de CNDH. Y en eso se abre la puerta y me voy para atrás y sale alguien de ahí, no sé quién, y me empuja y les dice: ‘¡chínguenselo!’, y me empiezan a golpear entre los cuatro, uno de ellos, o dos de ellos más bien, me pisan para que no me pueda mover ni correr y me empiezan a golpear en la cara y en todas partes”, narra Kábata en entrevista.

Recuerda que se logró zafar, se levantó y es cuando empezó a grabar un video y les dijo: “a ver si muy machitos, ¿por qué entre cuatro? Y le digo a uno, yo con el coraje: ‘vente tú solo’, y él me dice algo así como ‘maricón’, y cosas que yo no me esperaba”.     

El altercado, cuenta, ocurrió en la parte trasera de las oficinas de CNDH, donde existe “una puerta secreta” por la que sale la presidenta y su gente. 

“Yo ya sabía de esa puerta porque un policía me había dicho, entonces yo fui al baño, que queda cerquita ahí, y vi que estaban cuatro personas y me dirigí hacia ellas. Estaba Ángel Gómez Garza, que es el oficial mayor, y otros tres cuyos nombres no me sé, pero uno es el jefe de seguridad interna de la CNDH”, denunció.

Kábata, víctima de tortura, lleva diez meses con un plantón afuera de Sedena y un año en la Ciudad de México. Su mamá llegó el 9 de enero de 2021 para manifestarse en las instalaciones de la Secretaría de Gobernación (Segob); sin embargo, en abril se cambiaron a las oficinas de CNDH.

Tras las agresiones, Óscar menciona que la Comisión Nacional de Derechos Humanos lo contactó para llegar a un acuerdo por los golpes que había sufrido y la reparación del daño.

Primero, contó, le llamaron por teléfono para ofrecerles diez mil pesos, pero les colgó el teléfono. “No estaban viendo la dimensión del asunto que era que alguien de CNDH reprimió a una víctima que se estaba manifestando”, expuso.

“Al principio yo les dije: ‘mira, no me des dinero, arréglame todas las cosas, todas las irregularidades, que has hecho en mi caso y ahí estuvo’”.

Sin embargo, un abogado le aconsejó que recibiera el dinero, “porque son capaces de dejarte con la bronca esa también”, sin ninguna remediación por el daño.

Fue entonces que llegaron a un acuerdo de reparación, el 24 de diciembre, por el cual recibió un monto, por los daños sufridos, pero no especifica que la víctima debe abstenerse de llevar el proceso por la vía legal por el delito de lesiones. Por tal motivo, la CNDH busca que firme un nuevo acuerdo.

Los abogados de Kábata le han dicho que no firme nada nuevo, porque “que ellos quieran protegerse todavía más, es diferente”, y el convenio ya está hecho.

El documento dice que se le entregaba cierta cantidad por las lesiones, daño físico, psicológico y morales, “pero, creo yo, la regaron al no poner quién fue el que me golpeó o me ofendió, ni tampoco pusieron que yo me abstenía de cualquier acción legal contra las personas”, precisó, al tiempo que refiere que el nuevo acuerdo, que no ha firmado, sí dice que debe abstenerse de cualquier declaración o denuncia.

“No es en lo que quedamos, quedamos en otra cosa y ellos se están echando para atrás. Aparte, hay muchas irregularidades que hicieron en mi caso: todos los nexos de Luciana Montaño con Sedena –afirma que tiene relación familiar con personal militar, lo cual obstruye el criterio de imparcialidad del organismo autónomo–, eso está muy grave”, insiste.

“Hubo reuniones con Sedena, CNDH y yo, en los que llegamos a ciertos acuerdos y pues no cumplieron con nada. A la hora de ir con Luciana y decirle: ‘oye, qué pasó con las minutas’, me respondió: ¿cuáles minutas?’.

“Otra: la CNDH hoy en día dice: ‘no, es que Sedena ya cumplió contigo’. ‘¿Cuándo cumplió conmigo?’ ‘En abril’ Entonces qué de lógico tiene que en junio, no en abril, hayas mandado un comunicado de prensa exhortándolos a que cumplan con los compromisos que se hicieron ante tu presencia", reclama.

Kábata se refiere a un comunicado en el que la presidenta de la comisión, Rosario Piedra Ibarra, exhorta al secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, a asumir plenamente el cumplimiento de la recomendación 38VG/2020, y los compromisos contraídos, para que cesen los abusos, agresiones, provocaciones y actos de molestia cometidos contra el agraviado y su núcleo familiar. 

Con información de Emeequis.