Venganzas y redención, todo puede suceder en “Ricochet”

La cinta es dirigida por Rodrigo Fiallega y forma parte de la sección de Largometraje en Competencia este año en el Festival Internacional de Cine de Morelia

Yazmin Espinoza / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. La complejidad del ser humano, el difícil periodo de duelo y los juegos del destino, son elementos que podrían definir la historia que encontramos en “Ricochet”, cinta dirigida por Rodrigo Fiallega y que forma parte de la sección de Largometraje en Competencia este año en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

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Aunque la película puede sentirse algo lenta al principio, la historia va tomando fuerza y velocidad a lo largo de sus casi dos horas de duración hasta llegar a un final que impactará a más de uno.

Y es que, en “Ricochet”, al principio podría parecer que todo es pacífico y predecible, sin embargo, como la vida, al final todo puede suceder.

La historia se desarrolla en un pueblo de Guadalajara en el que Martijn, un hombre en sus 50’s, vive solo y enfrenta una enfermedad terminal. A pesar de ser extranjero, se casó y tuvo una familia en México la cual perdió al separarse de su esposa tras el asesinato de su hijo mayor.

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Durante el desarrollo de la historia el espectador puede observar la lucha de Martijn por superar este evento traumático en su vida que lo ha hecho perder todo por lo que decidió hacer de México su hogar. En los diálogos, los personajes que lo rodean lo invitan constantemente a superar el dolor y seguir con su vida ya que, como su esposa le dice en algún momento de la cinta “hay que dejar a los vivos con los vivos y a los muertos con los muertos”.

Y aunque en algún punto de la historia podemos observar un esbozo de redención de Martijn, esto cambia cuando, a pocos días de la gran fiesta del pueblo que podría marcar un cambio en su vida, se entera de que el asesino de su hijo será liberado.

En general, la actuación de Martijn Kuiper dando vida al personaje principal con el que también comparte el nombre, se siente en todo momento natural. Los diálogos pueden llegar a ser pocos, pero su preparación en el mundo del teatro parece que lo han preparado de una excelente manera para poder transmitir todas las complejas emociones del protagonista a través del lenguaje corporal.

La historia surge una anécdota de un caso real que sucedió en argentina, que fue como un pretexto para desarrollar la película, explica el director.

 “El título, es una palabra que no es en español y tiene un doble significado, en inglés y en francés que podría resumir como en rebotar, que para mi un poco es como funcionan los seres humanos, creo que no siempre son lineales, creo que una cosa pega con otra y de repente te lanzas hacía algo que no esperabas.

“No me considero guionista y una parte del sufrimiento de escribirla era tener pocas palabras, pero fueran las precisas para llevar al personaje a esa acción, que no fuera evidente o tan obvia, hasta que sucede”, compartió el director de Rodrigo Fiallego sobre el trabajo del guion y con Martijn.

El director explicó que, para esta, su ópera prima, la construcción de los personajes tuvo mucho tiempo en la preproducción, además de que sirvió mucho que Martijn entendiera la parte de que en la cinta las acciones físicas eran lo más importante.

“En este proyecto los personajes secundarios son un soporte muy grande para el protagonista, son como voces que de alguna manera corroboran con alguna especie de finalidad que no se puede romper. Van construyendo esa finalidad, van arrastrando al personaje hacía este final que no puede cambiar, como un destino preestablecido”, señala Andrés Almeida, actor que interpreta al mejor amigo de Martijn.

Para el actor que da vida al personaje principal, el mayor reto fue mostrar todo lo que el guion escondía “bajo varias capas”.

“A mi me interesó muchísimo desde la primera lectura, yo lo califiqué como un western chejoviano donde las cosas están por debajo, bajo capas, es muy difícil primero, escribir un guion así, y luego, es un desafío para el actor también para interpretar algo así, algo que no está simplemente sobre la superficie”.

Muerte, a la mexicana

“Nadie entiende mi dolor, he perdido un hijo y todo el mundo me dice que siga adelante. Y ahí es donde de repente aparece un ser humano que es capaz de matar porque no puede más. Y eso me parece muy interesante, lo que el ser humano es capaz de hacer en esas circunstancias, y luego será juzgado”, comparte Martijn Kuiper sobre el sentir de su personaje.

Y es que, como comentó el actor previo al estreno de “Ricochet” en el Festival Internacional de Cine de Morelia, la cultura mexicana lleva la muerte de otra manera y esto tal vez influyó en el sentimiento de incomprensión que experimentó su personaje.

“Cada quien tiene un proceso muy distinto de llevar el luto, el duelo y el dolor por la pérdida. No está en la historia tal cual, pero esta pareja se separa a partir de este evento traumático y llevan caminos muy distintos para llevar la situación. Como mexicanos tenemos una mayor cercanía con la muerte”, coincidió Iauza Larios, quien interpreta a la esposa de Martin en la historia que compite este año en la sección de Largometraje Mexicano del FICM.