Juan Carlos Huante / La Voz de Michoacán Orgullosa de ser una mujer purépecha y de plasmar esta identidad en sus piezas artesanales, Angélica Morales Gámez mostrará el arte en barro con engobe blanco durante el taller “Echeri ka itsï”, en el marco de las actividades previas a la Noche de Muertos en Michoacán, del 24 al 31 de octubre. Con sede en su taller ubicado en la calle Progreso número 297 en Tzintzuntzan, Morales Gámez —quien representa la cuarta generación familiar dedicada a este oficio desde la época de su bisabuela— compartirá el minucioso proceso para dar vida a una obra genuina, abarcando desde el moldeado y el horneado hasta el decorado a mano. “Luego la gente dice que el trabajo es caro, por eso es muy importante que conozcan todo el proceso que lleva cada pieza”, recalca. Horarios, costos y experiencia práctica La actividad tiene un costo de 170 pesos por persona e incluye todos los materiales. La sesión tiene una duración de una hora y se atenderá a un máximo de 15 participantes por grupo, repartidos en diversos turnos programados entre las 10:00 y las 16:00 horas. Para solicitar mayor información o realizar reservaciones, la Secretaría de Turismo estatal y los organizadores ponen a disposición el teléfono 443 263 2634, en un horario de atención de 09:00 a 20:00 horas. Durante la actividad, además de adentrarse en la historia de esta técnica ancestral purépecha, los asistentes podrán plasmar su propio toque decorando una pieza elaborada previamente por la maestra artesana. Resistencia frente a la pérdida de talleres Angélica Morales trabaja con la firme convicción de que este saber tradicional perdure por muchas generaciones más, toda vez que la actividad ha ido a la baja debido a la competencia de productos industrializados y a la migración de los habitantes de la región lacustre en busca de mejores oportunidades económicas. “Había muchos artesanos en esta zona y, desafortunadamente, en toda la calle este es el único taller que permanece activo”, lamenta la creadora mientras plasma con delicadeza la figura de una mujer purépecha sobre un plato de barro. En la actualidad, calcula que sobreviven apenas unos 30 talleres artesanales de esta rama en todo Tzintzuntzan, lo que representa una disminución estimada del 80 por ciento en la comunidad. Pese a este panorama, Angélica continúa modelando y pintando pieza tras pieza desde su espacio de trabajo, manteniendo como sello distintivo la figura femenina purépecha en sus diseños, “porque las mujeres michoacanas también trabajamos mucho y aportamos a nuestra cultura”, concluye.