El amor no tiene edad: reflexiones desde la exposición “Amor eterno”, en Apatzingán

La exposición celebra los vínculos duraderos a través de fotografías de parejas ancianas. Hemos investigado los secretos de su longevidad amorosa.

Foto: Gobierno de Apatzingán

Abril García / La Voz de Michoacán

Apatzingán, Michoacán. En el marco del Día del Amor y la Amistad, gestores del municipio de Apatzingán inauguraron la exposición “Amor eterno” en los pasillos del Museo Casa de la Constitución, donde relevan fotografías de parejas en la vejez, que conmueven por la extensa duración de su romance.

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Con el nombre de la canción de Rocío Durcal y de Juan Gabriel, la exposición hace una referencia a lo sólidos que son los vínculos de estas personas, lo que puede llevar a reflexiones sobre las dinámicas de las relaciones superficiales de la juventud actual. Es por ello que nos hemos dado a la tarea de averiguar cuáles son las razones de la duración de estos matrimonios.

Un estudio de hecho por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, analizó las relaciones románticas de 144 participantes de alrededor de 80 años y 30 años de convencía, para determinar cuáles son los componentes que los hicieron durar como pareja. Los niveles de compromiso y sentido de responsabilidad, además de una dinámica pasional moderada, resultaron ser los aspectos más característicos de estas relaciones.

En otro estudio hecho por la Asociación Universitaria de Educación y Psicología, concluye que el tema de las enfermedades degenerativas, la toma de medicamentos y la pérdida de funcionalidad sexual aparece aquí como un tema importante para ellos, en algunos casos muy frustrante.

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Sin embargo, un experimento de la facultad de psicología de la Universidad Pontificia Bolivariana en que participaron 153 ancianos y ancianas mostró resultados diferentes. En este, se reveló que las personas en la vejez experimentan un intenso deseo de relacionarse sexualmente aún tras haber enviudado.

Esto es a pesar de los juicios, mitos y tabúes sociales que consideran inapropiados estas necesidades sexoafectivas de los ancianos y las ancianas, en ocasiones llamándolos como “rabo verdes”. Es por ello que especialistas como Alejandra Saldarriega, instan al deber de la sociedad de superar los prejuicios para liberar a los ancianos y las ancianas del sufrimiento innecesario de no poder desear.