Exclusiva | Rodrigo Toledo se inspira en la artesanía michoacana para crear imagen del FICM

El genio detrás de la imagen del FICM habló en exclusiva sobre el proceso creativo para la edición de este año, inspirada en un trompo de Paracho.

Foto: FICM.

Yazmin Espinoza / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Un trompo lleno de color es el protagonista de la imagen para la edición de este año del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), evento que se ha vuelto un referente cinematográfico en todo el mundo.

Así, en el cartel de este año el público puede admirar seis trompos diferentes, cada uno de los cuales está iluminado combinando un color primario con un secundario, pero no contrastante, es decir: amarillo/verde, amarillo/naranja, rojo/morado, rojo/naranja, azul/verde y azul/morado.

PUBLICIDAD

En entrevista para La Voz de Michoacán, Rodrigo Toledo, el genio creativo detrás del cartel, compartió un poco sobre cómo las artesanías mexicanas han sido su constante inspiración y lo que quería transmitir en la imagen de este año del festival.

Asimismo, detalló cómo le gustaba la idea de usar un tema u objeto que no tuviera que ver con el cine, pero que de manera indirecta pudiera representarlo, como es el caso del trompo.

PUBLICIDAD

¿De dónde surge la idea de que un trompo sea el protagonista del cartel de esta edición del FICM?

El camino de la idea fue primero porque quería hacer desde hace años algo basado en la artesanía y busqué muchas cosas, y aunque se pudo haber ido por algún camino más ornamental, siempre me gustaron mucho los juguetes sencillos. Decidí de todo ese espectro de juguetes y colores que fuera el trompo. Me encantó por lo que puede decir y transmitir.

El ejercicio de hacer carteles para cine y para festivales lo hago muchas veces, y encontrar objetos y personajes que lo representen indirectamente siempre me gusta. En el trompo encontré lo que quería sin duda, por cómo se mueve. Representar el cine en un gran espectro es difícil y si lo hace uno como una tangente, lo prefiero. Me puse a buscar trompos de todo tipo, es un juguete universal y muy mexicano también. Lo busqué en Morelia y el que me más me gustó lo encontré en la Casa de las Artesanías, era uno de Paracho que me encantó y dije, “este es mi personaje y a ver a dónde lo llevo”.

¿Cómo decidir la paleta de colores que definiría la imagen?

El trompo que encontré tiene unos colores muy bonitos y quería que esta edición en especial no tuviera tal vez mucho color, pero si muchos colores. El ejercicio de cómo iluminar los trompos fue interesante porque tenía tres colores y quería composiciones en donde se vieran todos sin ser demasiado. Fue como un ejercicio de armar una paleta de color interesante. Quería una gran diversidad de colores sin estar viendo un arcoíris o algo así. Son seis trompos diferentes, pudieran haber sido nueve, pero al final quedaron seis. No quería usar combinaciones de colores primarios con contrastantes sino con secundarios laterales.

¿Cuál es el mensaje que se intenta dar a través del cartel de este año?

La relación no tan directa con el cine es de lo más importante de la idea de la imagen de este año. Como el cine da muchas vueltas siempre. Algo muy importante también es el tema del color que si tiene que ver con un mensaje de diversidad y pluralidad.

Al ser la mente creativa detrás de los carteles del FICM desde sus inicios, ¿cómo describirías la evolución que ha tenido la imagen del festival a través de los años?

Me he encargado de la imagen todos los años menos uno. Siempre es reinventarse, este año ha sido particularmente difícil porque lo ha sido para todos. Me encanta, el festival para mí es como mi familia y Morelia me encanta. Espero algún día ya irme para ya. Estoy muy contento con el festival por la misión que tiene que es la de promover la competencia y hacer crecer el talento en este arte y mostrarlo a todos.

¿Tienes algún cartel favorito dentro de las creaciones para el FICM?

Quizá la del cuarto año, la del ojito, me gustaba mucho. La edición 11 me gustó mucho también, y a veces no quedo nada contento y a veces muy contento. Y a veces gusta y demás, pero esas dos son las que más me gustan. La octava también, fui muy feliz con ella porque también tenía que ver indirectamente con la artesanía, inspirada en las bateas, pero de una manera indirecta.

¿Qué esperas de esta edición del FICM cuando la pandemia ha cambiado tanto nuestra realidad?

Espero que salgamos adelante, estamos todos juntos y trabajamos aquí optimistas. El festival se tuvo que reducir en tiempo y mover para el final de octubre, pero seguimos adelante. Esperamos salga e igual se va a hacer la competencia. Para mí es importante que se muestren todos los trabajos, eso se va a hacer sin duda.