Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán Durante aproximadamente un año de grabación, Adrián González Camargo se encontró cerca de 20 veces con Carolina, una mujer de la tercera edad que vive con Alzheimer; sin embargo, en cada encuentro podía ser como si fuera la primera vez que se conocían. Esa experiencia se convirtió en el punto de partida de “Buenos días, buenas noches, buenas tardes”, largometraje documental que llega al Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). La película sigue la vida cotidiana de Carolina, su hijo Agustín y Berenice, su nuera, para mostrar cómo una familia enfrenta las dificultades y dinámicas que implica convivir con una persona que padece Alzheimer. En entrevista exclusiva para La Voz de Michoacán, el cineasta Adrián González compartió cómo surgió el proyecto y la experiencia de acercarse por primera vez a una enfermedad que, hasta entonces, tampoco había conocido de manera cercana. La idea del documental nació de manera casual. González contó que Agustín y Berenice son amigos suyos y que, durante una comida comenzó a conocer las dinámicas que él y su familia tenían que desarrollar para enfrentar el día a día con su madre. “A mí me pareció muy interesante y triste, claro, pero de pronto fue como una llamada, así como dije que me gustaría hacer este documental”, relató. “Siempre era una renovación” Uno de los aspectos que más impactó al cineasta durante la producción fue experimentar de primera mano cómo el Alzheimer puede modificar la manera en que una persona reconoce a quienes la rodean. González explicó que, junto con César Flores, fotógrafo del documental, podían grabar una secuencia, salir de la casa durante algunas horas y regresar para encontrarse con que Carolina los recibía como si nunca los hubiera visto. A lo largo de aproximadamente un año, ambos tuvieron alrededor de 20 encuentros con Carolina, pero cada uno podía convertirse nuevamente en un primer encuentro. “Siempre era una renovación, era volvernos a conocer y volver a conocernos a nosotros”, expresó. Para el director, esa experiencia fue especialmente impactante porque las personas están acostumbradas a que quienes forman parte de su entorno las recuerden de alguna manera. En el caso de Carolina, esa posibilidad de recuperar el recuerdo mediante una conversación o una referencia conocida simplemente no estaba presente. Una llamada de atención para las familias Más allá de contar la historia de Carolina y su familia, González Camargo espera que el largometraje contribuya a generar mayor sensibilidad respecto a la salud mental y la vejez. El cineasta consideró importante que las familias puedan reconocer que ciertos cambios en la memoria o el comportamiento no necesariamente deben atribuirse únicamente a la edad. “A veces no se saben que tienen una familia con Alzheimer por ignorancia o por evasión”, explicó. Por ello, uno de sus principales objetivos es que el documental funcione como una llamada de atención para quienes viven situaciones similares dentro de sus propias familias. Cinco participaciones en el FICM y más de 20 años de cine Para González Camargo, regresar al Festival Internacional de Cine de Morelia representa una oportunidad particularmente significativa. Esta participación se suma a las ocasiones anteriores en las que ha formado parte del encuentro cinematográfico. El cineasta cuenta con más de 20 años de trayectoria, además de desempeñarse como profesor y académico en el Tecnológico de Monterrey. “Mi primer corto lo presenté en el Festival de Cine de Morelia en el 2003, o sea, hace ya algunos años”, recordó. Para el realizador, uno de los aspectos más relevantes del festival es precisamente el encuentro entre las películas y el público. Con “Buenos días, buenas noches, buenas tardes”, Adrián González Camargo busca que el espectador se acerque a una realidad que puede permanecer dentro de muchas familias en silencio y observe, desde la intimidad de Carolina, Agustín y Berenice, lo que significa aprender a vivir cuando recordar deja de ser algo cotidiano.