José Alfredo Jiménez, el hijo del pueblo que quería dos corazones, hoy cumple años

Hoy, a 94 años de su nacimiento, no queda más que decir “gracias” al hombre que, sin saberlo, parece que sí tenía dos corazones

Jorge Ávila / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. El 19 de enero de 1926, en el pueblo de Dolores Hidalgo, Guanajuato, vio la luz uno de los máximos referentes de la música mexicana, José Alfredo Jiménez. El día de hoy estaría cumpliendo 94 años.

A casi 100 años de su nacimiento, José Alfredo sigue siendo el rey, y es que su música no ha perdido ese lugar en el gusto de los mexicanos y fuera de México, porque todos en algún momento hemos querido irnos a un mundo raro, donde, si nos dejan, cantaremos siempre una serenata huasteca, al cabo que la vida no vale nada.

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José Alfredo Jiménez no quería millones y millones, él sólo quería dos corazones, y por eso es el hijo del pueblo, al que todavía queremos, y aunque borracho y trovador, mexicano por fortuna que compuso sus canciones para que el pueblo se las cantara, y las seguimos cantando.

José Alfredo y su Paloma querida.

Rodar y rodar…

El destino de José Alfredo era rodar y rodar, y así llegó a la Ciudad de México con apenas 10 años de edad, poco después de que falleciera su padre Agustín Jiménez Aguilar, en 1936.

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En la capital mexicana, su madre, Carmen Sandoval, abrió una pequeña tienda que no tuvo éxito, por lo que José Alfredo se vio obligado a trabajar para contribuir en la economía familiar y desempeñó múltiples oficios, entre ellos, el de mesero de un restaurante de comida yucateca.

También fue portero de los equipos Oviedo y Marte de la Primera División de futbol mexicano, e incluso coincidió con Antonio "La Tota" Carbajal como compañero de equipo.

José Alfredo, de niño.

Años más tarde se casó con Paloma Gálvez, su “Paloma querida”, con quien tuvo dos hijos, José Alfredo y Paloma. También sostuvo una relación con Mary Medel; de este vínculo nacieron cuatro hijos: Guadalupe, José Antonio, Martha y José Alfredo. Tiempo después comenzó su carrera profesional.

En el restaurante yucateco donde trabajaba como mesero hizo amistad con el hijo del dueño, que era el guitarrista del trío Los Rebeldes, del cual formó parte y ahí conoció sus dotes de cantante y compositor.

En 1948 actuó por primera vez en la XEX, y unos meses después logró entrar a la emisora XEW, la más importante del país, acompañado por Los Rebeldes, aunque su triunfo definitivo lo alcanzó en 1950, año en el que Andrés Huesca y sus Costeños grabaron “Yo”, pieza musical que rápido se convirtió en el primero de una larga serie de éxitos.

Llegó el éxito

Además del renombre que alcanzó, los cantantes de moda en aquel entonces se disputaron el privilegio de cantar sus composiciones, con lo que comenzó una frenética actividad profesional; actuó en palenques y centros nocturnos de todo el país y trabajó en la televisión, teatro y radio en México y en el extranjero

A partir de los años 50 muchos de sus temas fueron incluidos en innumerables películas, como “Tú y las nubes” (1955), dirigida por Miguel Morayta y protagonizada por Lola Flores y Miguel Aceves Mejía. En 1950 ganó un Disco de Oro, creado ese año por el periodista Roberto Ayala.

Éxito en la prestigiada XEW.

Su relación con la industria cinematográfica creció, ya que realizó intervenciones musicales y actuó en muchos filmes; en 1951 participó en la película “Martín Corona”, a la que le siguieron títulos como “Poker de ases” y “Ni pobres ni ricos” (1952), “Los aventureros “y “La fiera” (ambas de 1954).

También participó en “Camino de Guanajuato” (1955), “Guitarras de medianoche”, “La Feria de San Marcos” y “Mis padres se divorcian”, las tres realizadas en 1957; “El hombre del alazán” y “Ferias de México”, de 1958.

Su música, nuestra música

El prolífico legado musical de José Alfredo Jiménez  forma parte del repertorio dela música mexicana con temas inolvidables que son evocados a través del amor y el desamor en la bohemia o en la parranda.

Inspiradas en sus propias vivencias, José Alfredo les cantaba, principalmente, a las mujeres, a las desventuras amorosas que encontraban sanación en las cantinas y en una copa de tequila.

No tuvo educación musical, y de acuerdo con el cantante Miguel Aceves Mejía, José Alfredo Jiménez no sabía tocar ningún instrumento.

La mayoría de sus canciones interpretadas por el Mariachi Vargas de Tecalitlán tienen los arreglos de Rubén Fuentes, de quien se dice que José Alfredo simplemente le silbaba la melodía. Sin embargo, se cree que compuso más de un millar de canciones.

El 17 de diciembre de 1949, el artista le llevó serenata a uno de sus grandes amores, Paloma Gálvez, quien fue la única esposa del cantautor y la madre de sus hijos Paloma y José, y para la ocasión le compuso “Paloma querida”.

El tema “Amanecí en tus brazos” la escribió para Lucha Villa, mientras que “El Rey”, que lo consagró como icono de la música ranchera, la compuso con dedicatoria a Alicia Juárez; para Irma Serrano hizo “Si nos dejan”, y para Cristina Fernández, una novia de su juventud, creó “Ella”, aunque se dijo que se la dedicó a María Félix.

Entre las figuras mexicanas que han grabado su música están Jorge Negrete, Pedro Infante, Miguel Aceves Mejía, Lola Beltrán, Javier Solís, Vicente Fernández, Luis Miguel y Pedro Fernández, así como los grupos Los Ángeles Negros, Banda Machos, Maná y Los Tigres del Norte, entre otros.

También han cantado sus temas intérpretes internacionales como las españolas María Dolores Pradera y Rocío Dúrcal, que insertaron en sus actuaciones y en su obra discográfica piezas de José Alfredo, convirtiéndolas en canciones entrañables.

Aunque sin duda una de sus más grandes intérpretes, y con quien tuvo una amistad marcada por la hermandad y la complicidad, fue Chavela Vargas, que gracias a la música de José Alfredo se nacionalizó mexicana, culturalmente hablando.

El Chrysler que convirtió en "caballo blanco"

José Alfredo Jiménez Gálvez, hijo del compositor de Dolores Hidalgo, Guanajuato, relató que la inspiración que dio origen al famoso corrido era un carro. “Y fui yo, dijo, quien bautizó al coche como 'el caballo blanco', cuando tenía como dos años”.

"Un día le pedí a mi papá que le hiciera una canción a un cuaco; mi papá me dijo, 'pero si tú no tienes cuaco', y le señalé el coche. De ahí salió la canción, inspirada en un Chrysler Imperial, New Yorker, 1957”, compartió.

Como este Chrysler Imperial, New Yorker, modelo 1957 era el Caballo Blanco.

El trayecto del emblemático corcel que salió de Guadalajara y pasó por La Rumorosa, “llegando a Tijuana con la luz del día”, es pretexto para enaltecer la memoria de uno de los creadores de la música popular más importantes del país.

Ese fue el origen del cuaco que hoy tiene su propia estatua, ubicada en la carretera Tijuana-Mexicali, a la altura del kilómetro 54.

“Y en el último trago nos vamos…”

José Alfredo Jiménez falleció en la Ciudad de México el 23 de noviembre de 1973, a los 47 años, a consecuencia de la cirrosis hepática que padecía desde años atrás.

Sus restos descansan en el cementerio de su pueblo natal, tal y como anticipó en su canción “Camino de Guanajuato”: “Ahí nomás tras lomita se ve Dolores Hidalgo, yo ahí me quedo paisanos, ahí es mi pueblo adorado”.

A casi 47 años de su fallecimiento, el legado musical del artista, quien ha sido objeto de numerosos homenajes y reconocimientos por su talento como cantautor, permanece en el corazón no sólo de los mexicanos, sino de América Latina.

Entrevista en el hospital.

En 2009 se inauguró un museo en su honor, en su natal Dolores Hidalgo, e instalaron una cantina en la Ciudad de México; año después salieron a la venta dos discos que le rinden tributo, uno de ellos en España, en el que participaron figuras de la música como Enrique Bunbury, Andrés Calamaro, Natalia Lafourcade y San Pascualito Rey.

En el segundo también intervinieron artistas internacionales, como la española Buika y la italiana Filippa Giordano, así como la intérprete jalisciense Elan.

En 2014, José Alfredo Jiménez Jr., el heredero de uno de los catálogos musicales más importantes de México, anunció la presentación del libro biográfico del compositor, titulado “Y sigo siendo el rey”.

Al año siguiente, el 16 de octubre, otro de sus hijos, el menor que tuvo con Mary Medel, José Alfredo Jiménez Medel, realizó el show “Así fue mi padre”, en el Centro Cultural Roberto Cantoral, en el cual mostró aspectos y facetas desconocidas del cantautor, algo distinto a lo que siempre se ha sabido de "El Rey".

Luego de debutar en la Ciudad de México, el “show” ha sido llevado a diversas plazas de la República Mexicana, incluso a otros países donde es popular la música de José Alfredo.

Hoy, a 94 años de su nacimiento, no queda más que decir “gracias” al hombre que, sin saberlo, parece que sí tenía dos corazones.