Jaime Vázquez El 25 de marzo de 1976 la presidenta de Argentina, María Estela Martínez de Perón, conocida como “Isabelita”, se dirigió al helipuerto de la Casa Rosada para abordar el helicóptero de las Fuerzas Armadas que la llevaría a Olivos, su residencia. A la muerte de Juan Domingo Perón, el primero de julio de 1974, “Isabelita”, la vicepresidenta, asumió el cargo. La tensión en el país era enorme, los diarios reportaban un inminente golpe de estado, el fin del gobierno en medio de una situación social en extremo complicada. A las cero horas con 25 minutos del 25 de marzo la presidenta salió de la casa de gobierno y abordó la nave que, en esa tensa madrugada, repentinamente cambió la ruta. “Isabelita” fue trasladada al Aeroparque. Un militar le informó que las Fuerzas Armadas habían tomado el control del país. La presidenta quedó arrestada; sin disparar un solo tiro, el golpe militar se cumplió. Las balas, los muertos, los torturados y desaparecidos, vinieron después. Argentina era la sede del Mundial de Fútbol de 1978. La Junta Militar, encabezada por Jorge Rafael Videla, decretó en julio de 1976 la creación del Ente Autárquico Mundial 1978 (EAM), que sustituyó a la Comisión creada por Perón años antes, organismo militar que realizó una tarea tenebrosa en lo económico y oscura en lo social. La sede para Argentina se había decidido por la FIFA en 1966. El país había sorteado en diez años vaivenes políticos y económicos de varios presidentes y dictadores. El Mundial Argentina 78 se inauguró el 1 de junio con un paradójico discurso de Videla “celebrando la paz” en el Estadio Monumental, con el encuentro entre Alemania y Polonia. “Hoy es un día de júbilo para nuestro país”, afirmó entonces el dictador. La pelota Adidas Tango rodó por los estadios para que, el 25 de junio, Argentina se coronara campeón del mundo venciendo a la selección de Países Bajos. La gesta deportiva fue narrada en la película La fiesta de todos (1979, Sergio Renán), un documental con escenas cómicas para “limpiar la cara” de la dictadura aprovechándose del legítimo entusiasmo y la justificada euforia de los argentinos por la conquista del campeonato mundial. Diversos documentales y trabajos periodísticos realizados por argentinos y de otros países testimoniaron la fiesta del fútbol en el marco de la dictadura. Recientemente, la plataforma Disney transmitió la serie Argentina 78 (2024, Lucas Bucci, Tomás Sposato, Iván Vescovo), recorrido por las voces de algunos protagonistas y las imágenes de la gesta deportiva y los ecos trágicos de la dictadura, a 50 años del golpe de estado. Quedan en video, entre otras muchas, las palabras de las “Madres de la Plaza de Mayo”, exigiendo respuestas sobre sus hijos desaparecidos. En ciudades del mundo se hacía un llamado al boicot al Mundial. Otro documental, El arquero inocente (2026, Iván Kasanzew), narra el caso de Claudio Tamburrino, portero del Club Almagro, secuestrado y prisionero en un centro clandestino. Su historia había sido el centro de la película Crónica de una fuga (2006, Adrián Caetano). Ambas, con el telón de fondo de los años de la dictadura. En 1983 se celebraron elecciones presidenciales. El triunfo de Raúl Alfonsín fue la conclusión del gobierno golpista. La Guerra de las Malvinas precipitó la caída de los militares. En 1985, en el “Juicio a las Juntas”, los argentinos sentaron en el banquillo de los acusados a los militares golpistas. Ese año se estrenó la película La historia oficial (Luis Puenzo), ganadora del Óscar, amargo testimonio sobre los niños robados por los militares. Con Gauchito, la mascota del mundial, y la marcha compuesta Darre Martin Vicente (la que compuso Ennio Morricone quedó casi en el olvido), está también la memoria de los 30 mil desaparecidos por la dictadura. En su alegato final en el “Juicio a las Juntas”, un discurso memorable, el fiscal Strassera, quien sostuvo la acusación a los militares, apuntó: “Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: Nunca más". La versión al cine, Argentina 1985 (2022, Santiago Mitre), recrea el juicio. Una Argentina que no olvida -ni debe olvidar el mundo- la oscuridad que comenzó hace 50 años. Jaime Vázquez, promotor cultural por más de 40 años. Estudió Filosofía en la UNAM. Fue docente en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha publicado cuento, crónica, reportaje, entrevista y crítica. Colaborador del sitio digital zonaoctaviopaz. Autor del libro “Michoacán en el cine. Episodios en la pantalla”. @vazquezgjaime