Ramón Sánchez Reyna Hace poco más de cuatro décadas, que en Morelia y por extensión en el Estado de Michoacán, los museos y por ende escuelas, comenzaron a instalar altares con ofrendas para los muertos. Esto, desde luego, vino a contrarrestar la presencia del llamado “halloween”, sobre todo, practicado en pequeños centros educativos de los llamados “escuelas privadas”. Durante la década de los años noventa, el organismo oficial que se denominó Instituto Michoacano de Cultura, realizó en el antiguo Convento del Carmen, el concurso de altares. Evento que contribuyó a crear conciencia de la fuerza o raigambre de esta tradición, principalmente entre la etnia Purhépecha, y muy particularmente en la zona lacustre de Pátzcuaro. Aunque esto, no deja exentas a otras regiones de Michoacán, como la Sierra Costa, la Tierra Caliente y el Oriente, donde también se ofrenda, sobre todo en los hogares familiares y en día dos de noviembre en los panteones, aunque es de reconocer que la flor natural ha sido sustituida por adornos de materiales sintéticos o artificiales, sobre todo en poblaciones rurales y/o mestizas. Aquí, a través de imágenes, una muestra de esta fecha tan significativa para los mexicanos. Foto: Joaquín Hernández Camargo Foto: Margarita Ortíz Vidales Foto: Ramón Sánchez Reyna Foto: Estrella Trujillo Cervantes