Entrevista | José Toivo Ochoa Díaz, redoblar el vértigo teatral

«De mí está la necesidad. Eso les entrego a cada uno de mis múltiples personajes, la necesidad de conocer, de hablar, de profundizar en sus saberes».

Foto: Rita Gironès

Seleccionado en el Festival de Cannes por su trabajo en The Priest, y conferencista en congresos internacionales de Medicina Deportiva en Cuba, el actor michoacano no cesa en la construcción de sus personajes. Místico, exuberante, sensible, voraz, todo cabe en la personalidad de Toivo Ochoa. Se trata de redoblar la apuesta de sentir; de dibujar los escenarios idóneos para la disciplina actoral y deportiva. Actor y docente apasionado, encuentra en la lectura universal tantas respuestas nuevas como preguntas infinitas. Como diría Stanislavski, “el actor se prepara”. Como diría Raphael, “Escándalo, es un escándalo”.

¿Qué querías ser de niño?

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Quería ser arquitecto o quería jugar a ser otras personas. Yo de niño tenía esa necesidad primigenia de formar parte del grupo y en las escuelas donde estuve adoptaba ciertas personalidades para poder encajar. Tenía contacto con la música, con el teatro, con el cine, ¡clásico y de barrio! Veía desde “Lo que el viento se llevó”, “Ben-Hur”, “Los diez mandamientos”, “La novicia rebelde”, a las películas del Santo, Gastón Santos, María Félix, Cantinflas, Tin Tan y Capulina, un caudal de artistas que se hicieron en las carpas de México. Y por supuesto me inspiraba la música que se gestó también en las carpas: Javier Solís, Amalia Mendoza, Las Jilguerillas. Yo quería ser un actor, yo quería desdoblarme.

¿Qué quieres ser ahora?

Quiero seguir siendo muchas personas, eso se ha reafirmado con el paso del tiempo. Me formé como actor y esa necesidad animal de estar representando las 24 horas. No dejo de estar creando un personaje, inventando un diálogo, una escena, a veces me sumerjo en la literatura y me dejo llevar al encuentro de la inspiración.

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Principal rasgo de tu carácter.

La terquedad. Y también la disciplina y un carácter fuerte.

Rita Gironès

Cómo relacionas el teatro con el mundo de hoy.

Va junto con pegado. El teatro se aplica a todas las esferas: ambiental, histórica, humana, de la psique, educación, física, filosófica, política. Así como existe en la política, la llamada geo-política, la meta-política o la exo-política, en el teatro es lo mismo: hay un teatro, un geo-teatro, un meta-teatro y un exo-teatro. Es un cosmos, una biosfera, ¡no podemos hacernos sectarios! El teatro es un ente vivo, todos formamos parte de un espectáculo y esto no es una visión orwelliana, ¡es una realidad! Si ya se institucionalizaron el teatro y la cultura, entonces va junto con pegado. Y también el teatro está íntimamente unido a la educación. El teatro es didáctico, y si no se aplica el teatro desde de la infancia, estamos condenados a repetir los mismos errores y las mismas catástrofes nacionales, internacionales y planetarias. El teatro forma parte del Todo.

Decía Borges que el teatro es un arte donde un hombre finge ser lo que no es y otro finge que se lo cree. Entonces, ¿es el teatro un fingir constante?

No, para nada. El teatro es un espejo.

¿Qué valor le das al silencio?

Como dice Krishnamurti, en el Siddharta Gautama, el silencio es la respuesta a todo.

¿Qué papel debería jugar el arte hoy en día, poético o político?

La poesía también va íntimamente ligada a la política. Todo está en el discurso, en las palabras. La palabra es ley. Y si no aplicamos la cultura, la poesía como palabra de ley, no se logrará absolutamente nada. Forma es fondo. Entonces debería jugar un papel completamente estratégico, pero desde los cuatro pilares de esta transformación: cultural, educativo, del deporte y de la salud. Y esto significa una transformación desde lo personal, desde lo humano y lo social.

¿Con quién te sentarías en una plaza a platicar, y de qué?

Con Dario T. Pie, actor conocido como La Roña, por ese bagaje cultural tan extraordinario que tiene, platicaría con él de política, humanidad, incluso del silencio. Y sin duda me sentaría con Anthony Hopkins, yo solamente lo invitaría al café y que él hablara… (Risas) ¡yo solamente lo escucharía!

¿Consideras que, en esencia, todos los argumentos se reducen al amor y la muerte?

Ciertamente son los argumentos del teatro, de la poesía, del cine, de la sociedad. El amor permea todo. Y la muerte, aun siendo un proceso doloroso, es el acto de amor más grande que hay, en definitiva, se trata de entregar las cartas y decir: aquí está, esto viví, entregué, lloré, esto sufrí… Aznavour lo resume en una de sus canciones… “sin haber vivido mucho, yo viví”.

¿Qué hay de ti en cada uno de tus personajes?

De mí está la necesidad. Eso les entrego a cada uno de mis múltiples personajes, la necesidad de conocer, de hablar, de profundizar en sus saberes. Pero reconozco que los personajes son generalmente muy distintos a mí. (Risas)

¿A qué actores admiras?

A Darío T. Pie, a Víctor Trujillo y a Gary Oldman.

Tres cosas que te llevarías a una isla desierta.

Me llevaría una mochila que tengo de un ser muy amado mío. También una fotografía donde estoy con mis padres y después un libro, probablemente sería Nada de Janne Teller, o si pudiera la obra completa de Platón.

Foto: Rita Gironès

¿Qué es mejor un actor con técnica o un actor con corazón?

Qué difícil. No hay ni mejor, ni peor, ni menos, ni más. Venimos de una escuela que ha creado problemas, huellas muy dolorosas, porque se estigmatiza la persona que es de tablas y puro corazón, frente a la persona que tiene el conocimiento académico. No es mejor uno que otro, porque nos preocupamos demasiado del ego y nunca de lo que podemos aprender del otro. Hay que crear puentes, no muros. Puentes de conocimiento, puentes de amorosidad, puentes que nos una en esta actividad teatral laboral. Sería necesaria una colonoscopia teatral para examinarnos como comunidad teatral.

Recomiéndanos una obra teatral.

Rojo, de John Logan, o Ricardo III de W. Shakespeare.

¿Qué es para ti la Cultura?

Es la esencia. Y la esencia no conoce de géneros, de pueblos originarios, de nivel socioeconómico. La Cultura es esa huella que hace ser a la comunidad, al Estado, a este país. Nuestra Cultura es la esencia de México.

Rita Gironès, escritora, docente y artista escénica. Catalana y mexicana. Lleva 20 años residiendo en Michoacán trabajando activamente por la cultura. Apasionada de las Humanidades, obtiene el Premio Nacional de Dramaturgia en México, 2022.

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