Liliana David / Colaborada de la Voz de Michoacán Uno de los aciertos que ha permitido a la película animada Emiliana Gatalana, del director mexicano Alberto Zúñiga, dar la vuelta por los más importantes foros dedicados al cine y la cultura en México y España, como la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara, la Cineteca Nacional en CDMX y la sala de cine más antigua de Barcelona (Cine Maldà), es precisamente que se trata de un largometraje dirigido al público infantil, un segmento de la sociedad que hoy en día requiere de más espacios propicios desde los que pueda recibir mensajes ajenos a la violencia que tanto alientan actualmente los entornos digitales y medios audiovisuales en general. De hecho, el trabajo artístico, la estimulación imaginativa de las infancias y las adolescencias atraviesa por serias dificultades, no sólo por la falta de programas culturales dirigidos a este sector de la población, sino también porque los padres y madres deben enfrentarse solos a las necesidades de expresión y desarrollo de la creatividad de sus hijos. De esto hablamos con el músico Luis Ricardo García, mejor conocido como Lyan Luchowsky, quien junto a su hijo Franjo García participa con un tema en la banda sonora de la película de animación. Sin duda, una colaboración fortuita pero única de la que tanto el padre como el hijo se han enriquecido mutua y humanamente, y con la que dan un ejemplo de lo que es posible hacer cuando la imaginación y la creatividad se unen en una iniciativa artística; en este caso, para componer una canción que aborda la importancia del respeto a la diferencia y la singularidad de cada ser humano. “Cuando vimos la película –dice Lyan–, pensamos en la importancia de emitir mensajes como el que transmite la gatita Emiliana. Sobre todo, porque la letra de este tema musical, que dice ‘nadie es como tú, nadie es como yo, y eso te hace único’, lleva un mensaje a las infancias y a las audiencias en general, que es fundamental; en especial porque vivimos tiempos complicados y se piensa muy poco en la información que reciben estas generaciones. Creo que en un escenario como el que se está viviendo en México, violento en todos los términos, por las formas de gobernanza que crean más violencia, hay que recapacitar sobre todos estos temas, que son con los que están creciendo las generaciones”. 4 funciones de la película en la FIL Niños Por otro lado, Franjo García, con tan sólo 11 años, ha participado por primera vez en la FIL Niños. Lo hizo en la pasada edición, luego de la proyección de la película, tras la cual ofreció una presentación musical junto a su padre. Al recordar su intervención, Franjo afirma: “Me sentí muy bien, tengo la sensación de que cumplí con un pendiente que tenía y para el que tuve que estudiar mucho. También me siento como si fuera famoso”, expresa con tierna inocencia mientras la risa se contagia entre sus padres, quienes lo acompañaron en todo momento durante nuestro encuentro. Sobre los músicos que lo han inspirado para aprender a tocar la batería y la guitarra, el pequeño Franjo no duda en reconocer: “Desde chiquito, me ha encantado un baterista que se llama Charly Alberti, de Soda Stereo; también Chad Smith, de los Red Hot Chili Peppers. Me inspiré en ellos y en algunos otros porque veía sus videos y escuchaba su música. Luego, agarraba los ‘tuppers’ de mi mamá y me ponía a tocar, lo mismo con cucharas y tenedores. Y sobre la película -añade-, sí me gustó porque es una historia bonita, ya que habla de que no todos somos iguales. En el mundo hay personas de diferente color, cabello, ojos: todos somos diferentes y eso nos hace únicos”. Por su parte, para su padre, el hecho de haber estado en la FIL Niños de Guadalajara resultó una hermosa experiencia. “No nos planteamos expectativas –reconoce–, y más bien fue dejarnos sorprender; fue compartir algo con lo que hemos crecido los dos”. Sobre cómo había surgido la idea para la composición del tema principal que está incluido en la banda sonora de la película de Alberto Zúñiga, Luchowsky me explica que fue a raíz de su amistad con el director moreliano: “Un día me contacta para colaborar y me narra la historia sobre una gatita, me manda un tarareado, unas frases. Con eso tuve para meterme al estudio, y, cuando estaba preproduciendo la canción, creando una armonía, mi hijo Franjo entra y me pregunta: ‘¿Qué estás haciendo?’ De repente, como buen músico nato que es, Franjo empezó a cantar la cancioncita, y no se escuchaba mal. Entonces, lo grabé. Incluso él mismo dijo que metiera la batería, y fue así como se dio esta relación creativa con mi hijo. Nos pusimos a grabar y le enviamos a Beto el resultado, y de inmediato me dijo: ‘¡Oye, este es el soundtrack de la película!’. Así que estamos encantados porque ha sido algo muy fortuito, pero orientado por tantos años de amistad, de compartir proyectos. Y con mi hijo Franjo ha sido una bonita experiencia porque ésta fue su primera inmersión en tocar, ensayar y producir musicalmente conmigo”. 1 concierto con charla en Guadalajara Para Luchowsky, queda, además, una gran enseñanza tras este proyecto, pues el hacer música dirigida al público infantil implica la misma entrega y dedicación que si fuera música destinada a cualquier otro público: “Como músico, me merece todo el respeto. Me he dedicado casi 30 años a las infancias y adolescencias, y son un público muy especial, muy exigente en su nivel. La verdad es que hacer música para niños es otro tema. Tengo la fortuna de haber conocido muy de cerca a Luis Pescetti y fue la oportunidad de adentrarme a la música para niños”. Este quehacer, que sin duda tiene una valía incuestionable, es en verdad muy especial si reconocemos que se trata de una labor dirigida a un público al que le tocará experimentar el futuro de nuestro planeta. Hacerlo por medio del cuidado musical y de los hermosos mensajes que la música puede transmitir, es una manera de luchar, sin duda, por un mundo mejor, con más armonía y menos ruido, ¡qué tanta falta nos hace hoy en día! Liliana David es Doctora en Filosofía por la UMSNH. En 2001, comenzó su trayectoria como periodista cultural en los principales diarios del estado (Provincia, Sol de Morelia y La Jornada Michoacán). Del 2006 al 2013, fue reportera de la sección de cultura en La Voz de Michoacán y, tras siete años de diarismo, inició sus estudios de posgrado en la Maestría en Filosofía de la Cultura de la UMSNH, participando en Congresos y Seminarios internacionales tanto en México como Argentina y España. Desde el 2021, colabora en larevista española Contexto (Ctxt) y en Diario Red. Ha publicado en el libro colectivo Ctxt, una utopía en marcha, editado bajo el sello de Escritos Contextatarios. Actualmente, tiene interés en la investigación de las relaciones entre la literatura y la filosofía, la identidad y la migración, así como en la divulgación del pensamiento a través del periodismo.