Jaime Vázquez Documentada como la primera composición musical que celebraba a la patria, el himno compuesto por José Torrescano en 1821 por la victoria en Querétaro del Ejército Trigarante, sufrió rechazo por su tono antiespañol. En esos tiempos se procuraba la unidad en torno al naciente país a su independencia. Un año después, José María Garmendia compuso otra obra que tampoco tuvo eco popular porque vitoreaba a Agustín de Iturbide. Siguió Joaquín María Aguilar y su música al patriótico texto ¡Viva la República! de José María Esteva; intento por entregarle al país un himno. Eusebio Delgado propuso su obra, esta vez con loas a Santa Anna, que fue rechazada por la gente. La Academia de San Juan de Letrán convocó en 1844 a un concurso para, por fin, contar con un himno patrio. La ganadora, del norteamericano David Bradburn, terminó en sonado fracaso. Pasaron los gobiernos, la inestabilidad política, los poemas zalameros al presidente en turno, un siglo convulso mientras la patria conocía composiciones que no lograban el respaldo popular. En 1853 se publicó en el Diario Oficial la convocatoria a un nuevo certamen. En febrero de 1854, con los versos Volemos al combate, a la venganza y el que niegue su pecho a la esperanza, hunda en el polvo la cobarde frente, el potosino Francisco González Bocanegra obtuvo el galardón. La musicalización del poema lírico de González Bocanegra corrió a cargo del catalán Jaime Nunó Roca, primer lugar dictaminado por el jurado compuesto por José Antonio Gómez, Tomás León y Agustín Balderas. Todo estaba listo para el estreno de la obra. La fecha: la noche del 15 de septiembre de 1854. El lugar: el Teatro Santa Anna, obra arquitectónica de Lorenzo de la Hidalga, construido entre 1840 y 1844, originalmente llamado Gran Teatro Nacional. Esa noche se dieron cita notables personalidades de la patria. Antonio López de Santa Anna, Su Alteza Serenísima, no asistió: estaba “indispuesto”. En mayo de 1943 el Presidente Manuel Ávila Camacho oficializó el Himno Nacional Mexicano, la obra de Nunó y Bocanegra, en una versión de cuatro estrofas y un estribillo. Ese mismo año, en julio de 1943, en los estudios México-Films dio inicio la producción de la película Mexicanos al grito de guerra, escrita y dirigida por “El Bachiller” Álvaro Gálvez y Fuentes y la codirección de Ismael Rodríguez. La película llevó por subtítulo Historia del Himno Nacional. La cinta vive el contexto político de México y del mundo de mediados del siglo XIX, la lucha juarista por la soberanía, la intervención y los intereses de Francia, Inglaterra y España en el país, la gesta heroica del 5 de mayo en Puebla y la creación del Himno Nacional en un marco de romance entre personajes ficticios y heroísmo patrio. Pedro Infante es el teniente Luis Sandoval, el trompeta de la Banda Militar dirigida por Nunó (Salvador Carrasco). Sandoval, en el Paseo de las Cadenas enamora a la hija (Lina Montes) del embajador de Francia, Dubois de Saligny (Miguel Arenas). Bocanegra (Carlos Riquelme), como dice la historia, es encerrado por su novia para que escriba la letra del Himno. Un enjuto Benito Juárez es interpretado por Miguel Inclán. Aparece Armando Soto La Marina “Chicote”, para dar un toque de picardía, personificando a un vendedor ambulante. Francisco Jambrina es un ético y justo General Juan Prim y el General Ignacio Zaragoza (Miguel Ángel Ferriz) conduce a sus tropas y a los zacapoaxtlas a la victoria ante las fuerzas francesas. Mexicanos al grito de guerra se estrenó el 16 de septiembre de 1943. La trompeta de Luis Sandoval entonando el Himno Nacional intentaba ser una lección cívica, un grito colectivo, una enseñanza de valor: patriotismo acartonado. El film al comienzo aclara: “Esta película no pretende ser una lección de historia. Es un relato imaginario en el que se mezclan muchos personajes y sucesos auténticos, destinado a exaltar a los héroes de aquella memorable jornada del 5 de mayo, en la que se mostró airosa toda la grandeza de la Patria, cantada en las vibrantes estrofas de nuestro Himno Nacional”. Es la Patria, como escribió Ramón López Velarde: “Como la sota moza, Patria mía, en piso de metal, vives al día, de milagros, como la lotería”. Jaime Vázquez, promotor cultural por más de 40 años. Estudió Filosofía en la UNAM. Fue docente en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha publicado cuento, crónica, reportaje, entrevista y crítica. Colaborador del sitio digital zonaoctaviopaz. Autor del libro: “Michoacán en el cine. Episodios en la pantalla”. @vazquezgjaime