Dante B. Martínez Vázquez El aniversario del natalicio de Pascual Ortiz Rubio constituye una oportunidad para recordar la vida y obra de uno de los personajes más relevantes de la historia política mexicana del siglo XX, particularmente para el estado de Michoacán. Nacido el 10 de marzo de 1877 en la ciudad de Morelia, Ortiz Rubio se formó en un ambiente profundamente vinculado a la educación liberal y al pensamiento crítico. Sus primeros estudios los realizó en el histórico Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás, institución que desde la época colonial había sido semillero de importantes figuras intelectuales y políticas. Durante su etapa estudiantil destacó por su liderazgo y por su postura crítica frente al poder establecido, llegando a oponerse a figuras como el entonces gobernador michoacano Aristeo Mercado. Posteriormente, se trasladó a la Ciudad de México para continuar su formación profesional, donde se tituló como ingeniero topógrafo en la Escuela Nacional de Minería. Su preparación técnica y su conciencia política lo llevaron a involucrarse activamente en los acontecimientos que transformarían al país a inicios del siglo XX. En 1910 se unió al movimiento revolucionario, apoyando la causa democrática encabezada por Francisco I. Madero, quien luchaba contra la dictadura porfirista. Como resultado de su participación, Ortiz Rubio obtuvo una diputación federal durante el gobierno maderista. Sin embargo, el golpe de Estado de Victoriano Huerta y la instauración del régimen usurpador, afectaron su trayectoria política, obligándolo a regresar a su estado natal. El triunfo constitucionalista abrió nuevas oportunidades para su carrera pública. En 1917 fue electo gobernador de Michoacán, cargo que desempeñó hasta 1920. Su administración destacó por su impulso a la educación y por su visión modernizadora del estado. Uno de sus logros más trascendentes fue la fundación de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, el 15 de octubre de 1920, institución que heredó la tradición educativa del Colegio de San Nicolás, considerada la primera universidad autónoma del país. Este acto consolidó un proyecto educativo de gran alcance que ha formado a generaciones de profesionistas y que sigue siendo uno de los principales pilares culturales de Michoacán. Asimismo, durante su gobierno promovió la creación de una nueva constitución política estatal, reflejo de los ideales sociales emanados de la Revolución Mexicana. En el turbulento escenario político de 1920, Ortiz Rubio se adhirió al movimiento del Plan de Agua Prieta, que desconocía al presidente Venustiano Carranza. Tras el triunfo de dicho movimiento, fue nombrado secretario de Comunicaciones y Obras Públicas en el gobierno provisional de Adolfo de la Huerta, cargo desde el cual contribuyó al desarrollo de infraestructura nacional. Posteriormente, durante la administración de Plutarco Elías Calles, desempeñó funciones diplomáticas en Alemania y Brasil, representando a México en el extranjero en un periodo clave de reconstrucción nacional. Su trayectoria política alcanzó su punto culminante cuando fue postulado como primer candidato oficial del Partido Nacional Revolucionario, antecedente del partido que dominaría la vida política mexicana durante gran parte del siglo XX. Fue electo presidente de la República, ejerciendo el cargo del 5 de febrero de 1930 al 2 de septiembre de 1932. Su gobierno se desarrolló en un contexto complejo, marcado por la influencia política de Calles y por la crisis económica internacional derivada de la Gran Depresión. Las tensiones con el llamado “Jefe Máximo” derivaron finalmente en su renuncia a la presidencia, hecho que evidencia las dificultades del periodo conocido como: Maximato. A pesar de su salida anticipada del poder, Ortiz Rubio continuó participando en la vida pública del país. Tras la expropiación petrolera decretada por el presidente Lázaro Cárdenas, fue nombrado director de la empresa Petromex, antecedente de Petróleos Mexicanos, contribuyendo a la consolidación de la industria petrolera nacionalizada, uno de los proyectos económicos más importantes del México posrevolucionario. Los últimos años de su vida transcurrieron alejados de los cargos políticos de primer nivel, pero con el reconocimiento de su participación en momentos decisivos de la historia nacional. Falleció el 4 de noviembre de 1963 en la Ciudad de México, dejando tras de sí una trayectoria que abarcó desde la lucha revolucionaria hasta la consolidación del Estado moderno mexicano. Conmemorar el aniversario de su nacimiento implica reconocer no solo al presidente de la República, sino también al educador, al gobernador reformista y al diplomático que contribuyó a la construcción institucional del país. En Michoacán, su legado permanece particularmente vivo gracias a la universidad que fundó y al impulso que dio al desarrollo estatal. Pascual Ortiz Rubio representa, en suma, a una generación de políticos formados en la Revolución que buscaron transformar a México mediante la educación, la legalidad y el fortalecimiento de las instituciones. Dante Bernardo Martínez Vázquez, licenciado en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Licenciado en Historia por el Instituto de Estudios Universitarios y Maestro en Historia por la Facultad de Historia de la UMSNH. Ha formado parte de diversos proyectos de investigacion nacionales e internacionales. Su obra incluye el estudio de los pueblos originarios de Michoacán en las épocas prehispánica y virreinal.