Películas mexicanas sobre Navidad, nochevieja y la epifanía; desde Cantinflas hasta Luis Buñuel

Con colaciones, peregrinos, piñatas y nacimientos, el cine ha estado ahí como severo, cursi, empalagoso o satírico testigo.

Jaime Vázquez

En La Navidad en las montañas, Ignacio Manuel Altamirano escribe: “La noche se acercaba tranquila y hermosa, era el 24 de diciembre, es decir, que pronto la noche de Navidad cubriría nuestro hemisferio con su sombra sagrada y animaría a los pueblos cristianos con sus alegrías íntimas”.

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El cine mexicano, para celebrar y festejar, o para desacralizar y parodiar la navidad, el año nuevo y a los Reyes Magos, ha dejado regalos en el árbol.

Para contarnos la historia a su manera René Cardona dirige en 1959 Santa Claus, éxito de taquilla, con José Elías Moreno como la imagen (originalmente creada por una refresquera) del abuelito barbón y regordete vestido de rojo, quien lucha contra un diablillo empeñado en promover maldad entre los niños. 

Con Mi niño Tizoc, de 1971, Ismael Rodríguez evoca el ensueño pedroinfantesco, ahora en el niño actor Cuitláhuac Rodríguez, que vive en Xochimilco la navidad como escenario de amor entre padre (Alberto Vázquez) e hijo.

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Para quitarle los adornitos al pino y celebrar a lo grande en una vecindad, Juan Carlos Carrasco estrena en 2004 Santos peregrinos, película de humor negro sobre la muerte de Emiliano Zapata y el destino de unas figuritas navideñas 85 años después.

Con humor ácido y corrosivo, Emilio Portes realiza Pastorela (2011), ganadora del Ariel en 2012. Un excelente reparto encabezado por Joaquín Cosío se enfrasca en una comedia de enredos en la representación de la pastorela en San Miguel de Nenepilco en la Ciudad de México.

Otra pastorela, muy especial, es la que filma Luis Buñuel en La ilusión viaja en tranvía (1954). Carlos Navarro, el “Caireles”, es Dios; Roberto Soto “Mantequilla” es el Diablo y Adán, y Lilia Prado es una irresistible Eva. Pausa navideña para el último viaje en tranvía por la ciudad.

Fernando Rovzar realiza Navidad S.A. (2008), con Pedro Armendáriz como Santa Claus, héroe de barba blanca que lucha contra el cambio climático y el consumismo para devolverle a la navidad la esperanza.

Juan Pablo Medina y Martín Altomaro son dos amigos que deciden cumplir un maratón: la fiesta interminable entre el día de la Virgen de Guadalupe y el día de Reyes, para que Salvador Espinosa realice en 2019 Guadalupe Reyes, nombre que identifica al periodo entre el 12 diciembre y el 6 de enero.  

La navidad está presente, como protagonista o inevitable accidente, en las pantallas. Dirigida por Juan Ibáñez, Los caifanes es un clásico del nuevo cine. Escrita por Ibáñez y Carlos Fuentes, cuenta con la actuación breve y significativa de Carlos Monsiváis: un Santa Claus borracho en una madrugada de resaca.

Cantinflas en El portero (1950), oficia a su modo una posada con la tradicional piñata de vecindad.

El año nuevo llegó en Feliz año, amor mío (1957), versión que Tulio Demicheli hace de un relato de Stefan Zweig. 

Silvia Pinal protagoniza dos películas de fin de año: El inocente, de Rogelio A. González, con Pedro Infante, y ¡Buenas noches, año nuevo!, de Julián Soler. 

En 1953, con un extenso reparto de estrellas, Emilio Fernández estrena Reportaje, historia que sucede la última noche del año: el dueño de un periódico pide a sus reporteros encontrar la mejor noticia de esa noche.

La epifanía llegó en 1974 con Los tres Reyes Magos, primer largometraje de animación en México. Basada en una historia de Rosario Castellanos adaptada por Emilio Carballido, la cinta enmarcada en un pueblito de México, es dirigida por Fernando Ruiz y Adolfo Torres Portillo.

La navidad, año nuevo, la epifanía, son parte de la identidad comunitaria y de los afectos personales. Celebración o nostalgia, recuento de vida. Es el tiempo que transcurre. Como afirmó Charles Chaplin: “El tiempo es el mejor autor, siempre encuentra un final perfecto”. 

Con colaciones, peregrinos, piñatas y nacimientos, el cine ha estado ahí como severo, cursi, empalagoso o satírico testigo. 

Jaime Vázquez, promotor cultural por más de 40 años. Estudió Filosofía en la UNAM. Fue docente en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha publicado cuento, crónica, reportaje, entrevista y crítica. Colaborador del sitio digital zonaoctaviopaz.

@vazquezgjaime