¿Puede la lectura ayudar a construir la paz? En México han aumentado los índices lectores

La Ruta incluye, además de Tlapujahua y Contepec, los municipios de Zinapécuaro, Pátzcuaro y Tacámbaro, en una primera etapa que continuará durante el 2026

Foto, Rogelio Arellano.

Jaime Martínez Ochoa, colaborador La Voz de Michoacán

-A ustedes ¿les gusta leer?

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La pregunta se la formulamos a los estudiantes del CBETIS 204 “Rafaela López Aguado de Rayón”, de Tlalpujahua, donde arrancó la primera etapa de la Ruta de Lectura Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, que busca fortalecer el acceso al libro y a la lectura como herramientas para la construcción de la paz en el estado. La respuesta de los jóvenes es entusiasta:

-¡Sí nos gusta!

Esta escena se repetirá dos horas después, en el centro de este pueblo mágico de origen minero, donde los participantes serán no sólo estudiantes de bachillerato, sino también de primaria y secundaria.

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Lo misma respuesta encontraremos en los demás municipios que recorreremos, a lo largo de casi dos semanas llenas de libros y apuestas por la lectura. La Ruta incluye, además de Tlapujahua y Contepec, los municipios de Zinapécuaro, Pátzcuaro y Tacámbaro, en una primera etapa que continuará durante el 2026.

El resumen de estas actividades nos podría llevar a decir que en Michoacán hay un aprecio real por la lectura y los libros. Pero ¿esto es así? Si nos apegamos a los indicadores oficiales podríamos afirmar que la respuesta es afirmativa, aunque no sólo en lo referente a nuestro estado sino a todo el país. Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, ha dicho que Michoacán se encuentra entre los tres estados en los que más se han incrementado las cifras de la lectura. Y si apelamos al reciente estudio del INEGI, en México ha habido un aumento en los índices lectores, sobre todo en el caso de las mujeres. A este respecto, hay que mencionar que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que recién culminó, tuvo un récord de visitas de 953 mil 112, lo que significa un crecimiento del 5 por ciento.

Pero las estadísticas son frías y poco dicen de la calidez humana que se desprende cuando entran en contacto los lectores y los libros. La respuesta “Sí” a la lectura quiere decir que, en efecto, hay un gusto por los libros en el estado y esto lo hemos podido comprobar quienes participamos en esta ruta, desde el programa En Michoacán se Lee, de la Secretaría de Educación y la editorial Cuarta República. En estos municipios se han entregado bibliotecas a las escuelas participantes y libros a los estudiantes por su derecho a la lectura. Se han organizado presentaciones de libros y escenificaciones de obras literarias, así como participaciones de cuentacuentos. De parte de los estudiantes se han ofrecido lecturas en voz alta de poemas y obras narrativas, además de la entonación de canciones populares.

Pero el interés se observa no sólo en las actividades formales. Es en el contacto cara a cara con los estudiantes, donde notamos su gusto por la lectura. A la natural curiosidad de los estudiantes grandes y pequeños se le suma la inquietud por saber acerca de los autores y descubrir la forma en que componen sus libros. De entre todas las actividades, destacamos algunos momentos especiales: La poeta Margarita Vázquez, rodeada de niños que le piden que les firme su ejemplar de Lotería, Cuarto Creciente. El amistoso asedio de que es objeto el también poeta Luis Pedraza para fotografiarse con los pequeños y su poemario Infinita infancia. La desesperación de un estudiante de secundaria por hacerse de un ejemplar de Crónicas del Sótano, de Víctor Ruiz. La curiosidad de estudiantes de bachillerato por el libro Mi boca canta una nube, de Yuri Bautista.

La Ruta de Lectura Plan Michoacán por la Paz y la Justicia nace con el objetivo de contribuir a la paz en nuestra entidad, en sinergia con programas sociales y de seguridad.  Se busca socializar y visibilizar la lectura comunitaria y el libro como agentes de cambio que promuevan el ejercicio de los derechos culturales, fortalezcan la acción colectiva y contribuyan a la educación y cultura para la paz. Sabido esto, la pregunta que nos hacemos quienes acompañamos este esfuerzo es la siguiente: ¿Puede la lectura ayudar a construir la paz? Después de haber recorrido las escuelas y las plazas públicas de Tlalpujahua, Contepec, Zinapécuaro, Pátzcuaro y Tacámbaro, podemos decir que sí. En Michoacán hay un gusto por la lectura y llevarles libros a los estudiantes siempre ayudará a restaurar el tejido social de las comunidades. Como dijo Margarita Vázquez Díaz en una de sus presentaciones: “Estas jornadas de lectura son una revolución de los libros. Es una revolución de la lectura. Los libros son otra manera de estar acompañados”.

Jaime Martínez Ochoa es escritor y editor. Con el libro de cuentos Gleba, ganó el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen. Actualmente es editor de Cuarta República, editorial de Michoacán.