Rita Gironès Conjugar una presencia ligera, casi volátil, con la fortaleza y el tesón de una valquiria. Darse cuenta de la posibilidad y múltiple lectura de una misma. Dibujar un mapa de sí: “Cineasta de profesión, diseñadora por accidente, michoacana por herencia, cronista de closet, feminista convencida y madre por elección”. La artista y gestora cultural independiente, Sofía Stamatio, estuvo al frente del Centro Cultural Antiguo Colegio Jesuita de Pátzcuaro tratando de rescatar no sólo un edificio, sino la necesidad social y artística de una comunidad. Su compromiso y dedicación para humanizar el espacio quedaron manifiestos. Irradia una convicción fresca y resiliente, a caballo entre la introspección y la dinámica. Actualmente, su acercamiento a los estudios literarios se siente palpitante. En la entrevista sale Joyce Carol Oates, una de sus plumas favoritas. La escritora estadounidense contempla lo que se ve y lo que no se ve, luces y talento para escribir: “Lo que aspiré ser y no fui, me robustece”. Coincidimos con Sofía, hay tanta fuerza en el paisaje como en el camino agreste. ¿Qué querías ser de niña? Iba de astronauta a periodista, de niña no tenía muy claro el rumbo, pero sí estaba muy segura de lo que no quería ser. ¡No quería ser bombero! Me aterraba el fuego. Vi una película sobre incendios y me traumé mucho porque allí morían los bomberos. Me daba mucho miedo pensar que mi papá dijera que quería ser bombero… ¿Qué quieres ser ahora? Cerré una etapa en el Jesuita donde siento que la vida me fue llevando mucho sin yo poder tomar decisiones: te arrastra la ola, sigues y sigues y al final del día no sabes si es por ahí. Pero justo ahora en este cierre de etapa pude hacer eso, frenar y decir ahora qué. Empecé a estudiar Lengua y Literatura Hispánica, es un gran pendiente que tenía. Siempre me ha gustado escribir muchísimo, pero he sentido que no tengo las herramientas necesarias para hacerlo. De todas maneras, lo hago, mal o bien, pero me encaminé por ahí. Estoy en esto, pero más que otra cosa -¿será la crisis de mediana edad?-, quiero ser feliz y estar tranquila. Disfrutar las cosas más pequeñas y deshacerme del estrés. Porque qué cosa te afecta a nivel físico, fisiológico, emocional, mental… todo. Principal rasgo de tu carácter. Me considero clavada con lo que creo, con lo que me gusta, con lo que me interesa, con lo que me despierta curiosidad. ¿De qué sirve el arte en un mundo tan caótico como el que vivimos? El arte sí tiene una función a pesar de ella. Inherentemente no trae esa intención, pero la cumple. Por un lado, es la belleza per se. El arte nos permite entrar en contacto con la belleza que cada vez es más difícil detenerse y apreciarla. Pero más que eso, creo que es una bellísima herramienta para cuestionar. Te permite pararte en otro escenario y, con otras palabras, con otra mirada, volver a ver lo mismo y entonces cuestionarlo. Y esa es la función más revolucionaria del arte para mí: cuestionar la realidad. ¿Qué importancia tienen para ti las palabras y el silencio? Qué pregunta tan chida. Las palabras, como dice Wittgenstein, configuran la realidad y el mundo. Sí lo moldean, por supuesto en nuestras relaciones son el vínculo, son el puente, incluso del mundo hacia nosotros. Es lo que primariamente alcanzamos a tomar. Las palabras son como la plastilina del mundo humano. Y el silencio es tan necesario… Es como el lienzo en blanco. El silencio es el lienzo sobre el cual podemos empezar a decir algo. Como seres humanos necesitamos más silencios, más tiempos a solas, sin hablar, sin opinar, escuchando, escuchar hasta el mero silencio también. Es medicina. Si te pudieras sentar a platicar con algún personaje histórico, ¿con quién sería y de qué platicarían? Quizás con Joyce Carol Oates. Una autora estadounidense, sobretodo escribe cuento y tiene un libro que me tocó las fibras más profundas: “Mágico, sombrío, impenetrable”. Esos libros que se te quedan, y masticas y masticas con el paso de los años. Hace más de una década que lo leí. Sus cuentos me impactaron, hay uno en particular, Los Payasos, que me voló la cabeza. ¡Ni siquiera es de terror! Después vi una fotografía de ella y me parece una mujer tan peculiar en su físico que me gustaría mucho escucharla porque no puedo unir una cosa con la otra… ¿Qué cualidad admiras en las personas? ¿Y qué detestas de la gente? Me encanta la gente franca, cándida, la gente que es capaz de decir las cosas sin filtro alguno. Creo que en el fondo quisiera ser así. Y algo que detesto va en contraste, es la pose, la hipocresía, la gente que quiere aparentar ser algo que no es. Con eso no puedo y de repente cierro puertas. ¿De qué te sientes orgullosa? Me siento orgullosa de mi hijo que es un chamaco que no deja de maravillarme. Y también de que me acaba de salir pan de molde con masa madre y semillas, ¡logré hacerlo y me siento muy orgullosa! Siempre consideré que la panadería era un arte. Lo hago para mí, aunque una amiga lo probó y me pidió uno, pero en realidad es para comer en casa y eso me hace sentir sumamente orgullosa. ¿De qué te arrepientes? Me arrepiento de haberme quedado muchos años de mi vida atorada en una tragedia de mi vida. Fue cuando murió mi papá y tuve que regresar de Buenos Aires. No pude titularme, dejé a mi novio, a mis amigos, mi departamento… y me vi de repente instalada acá en México y me atoré, me quedé ahí. Hice terapia muchos años, pero me regodeé en el dolor y en la lástima de mi misma por haber perdido todo eso. A mis 41 años, me veo en ese entonces a los 23 y perdí casi una década de mi vida sintiendo lástima por mí misma… de eso me arrepiento. La primera palabra que venga a tu mente después de la mía. Mujer: ¡Ay! Hombre: ¡Uy!… ¡Ostras! Arte: Libertad. Presente: Respirar Amor: ¿Sólo una palabra? Se me ocurre una retahíla de cosas. ¿Qué harías si fueras millonaria? Rescataría el Lago de Pátzcuaro. ¿Qué es para ti la Cultura, Sofía? La Cultura es la ficción más enrevesada que nos hemos inventado. Es un tejido complejísimo de ideales, aspiraciones y terrores. Me cuesta mucho pensar en la Cultura como ámbito artístico nada más. Mi compañero es antropólogo, imagínate. Es como una cobija que nos cubre, a veces es muy pesada y a veces no alcanza a taparnos el frío, pero otras veces, nos abriga tanto... La Cultura es un tejido muy complejo de sangre y nervios y sueños. Rita Gironès, escritora, docente y artista escénica. Catalana y mexicana. Lleva 20 años residiendo en Michoacán trabajando activamente por la cultura. Apasionada de las Humanidades, obtiene el Premio Nacional de Dramaturgia en México, 2022. facebook: Rita Gironès instagram: ritagirones