Voz Sui Géneris | Eduardo Solís Marín, o la gran simpleza del Universo

Las músicas que ama se dan en este mundo de probabilidades matemáticas, un sinfín de ejes que no están en una armonía resplandeciente, sino en un luminoso callejón.

Rita Gironès

Seducido y abducido por la música atonal, atiende con suma delicadeza los sonidos del entorno. Del Universo. La ecuación parece fácil: naturaleza, oído y conocimiento. Así es como fluye. Las músicas que ama se dan en este mundo de probabilidades matemáticas, un sinfín de ejes que no están en una armonía resplandeciente, sino en un luminoso callejón. Se trata de un pequeño átomo de sensación, de un impacto fugaz en su interior para crear algo muy bello, muy amable, y en la mayoría de los casos, por su gran simpleza. La clave es un fundamento mínimo: escuchar y sentir.

PUBLICIDAD

¿Qué querías ser de niño?

Yo quería ser un descubridor. Develar cosas, el pequeño misterio, destapar los múltiples velos de la imaginación, encender una luz. Siempre quise ser inventor, pero yo decía “descubridor”.

¿Qué quieres ser ahora?

Quiero ser la continuidad de mis actos, cerrar círculos y seguir siendo músico.

Principal rasgo de tu carácter.

PUBLICIDAD

La observación.

¿De qué sirve la música en un mundo difícil?

La música nos sirve como una catapulta de nuestros tiempos para buscar nuevos mundos, para encontrar nuevos ideales y tejer sueños. La música es un vehículo del tiempo.

¿Qué tan importante es el silencio para ti?

El silencio siempre es el antes y el después, forma parte de la vida del sonido. Antes de que surja el sonido hay un silencio, después nace el sonido: tiene una infancia, una adolescencia, una prolongación, y después viene una muerte y un recuerdo, el silencio otra vez.

Qué papel debería jugar el arte, ¿poético o político?

En estos tiempos el arte debe llegar a constituir un instrumento político. Las fronteras gozan de la gran parte de respuesta a nuestra realidad. La música debe considerarse como un elemento de esta parte política. Siempre será mejor que un niño cargue un violonchelo, un fagot o un violín, que una metralla.

Con qué personaje histórico te sentarías a platicar.

Con J. S. Bach. En principio como agradecimiento pues ha sido un campo lleno de luces que he podido seguir con él. Y después vendrían las tremendas incógnitas que tengo de la existencia musical…

¿Cómo llegas a la música?

Conservo en la actualidad una grabadora que me regalaron de niño donde yo grababa sonidos. No teníamos piano en mi hogar, pero en la casa de mi vecino sí había. En las tardes iba a tocarlo e intentaba construir cuentos con la música del piano. Mi interés por la música llegó por el gusto del sonido. Me ocurrieron dos momentos que considero muy importantes: dos rayos que cayeron muy ceca de mí en mi niñez y juventud. Mi naturaleza humana me ha permitido desarrollar un oído muy amplio, y tener los sentidos muy expuestos. Mi percepción es muy distinta a los demás. Esa sensibilidad me ha permitido generar cierta música diferente: soy atonal, soy músico de color, mi oído es de color, escucho con mayor facilidad los timbres. Eso ha sido una determinante para las causales de haber llegado hasta aquí.

¿Qué música escuchas en tus ratos libres?

(Risas) La música que escuché hoy en la mañana en el Jardín de las Rosas eran dos pájaros. La que surge del entorno, de nuestro lugar. La hojarasca, el mar, los arroyos, el follaje, en el génesis de mi gusto está eso. Y las cosas parecido a ello me atraen: me gusta George Crumb, el canto de las ballenas hecho música. Precisamente acaba de festejarse el aniversario de Galileo Galilei y le escribí una obra a él. Una obra que se gesta en el momento que la Nasa publicó lo que la Voyager grabó en el universo y lo humanizó. ¡Eso se parece mucho a mi música! La música de las esferas. Es un envolvimiento de realidad. La percepción de algo que pretendes y ese algo que llega dentro de ti, y es tan real que se traduce en sonido en tu oído. Fue el Mensajero Sideral, así la titulé, y está dedicada a Galileo Galilei en su análisis de movilidad de las estrellas. La música es humana, pero lo que escucho y me parece interesante es el sonido. Los sonidos como un Ser, como un Todo.

¿Qué sonido te remite a tu infancia?

El sonido del tren. Y la sinestesia que incluye olores, sentimientos…

¿Crees que hay una buena y una mala música?

No lo creo, hay una sola música, y es una gran familia. Amarla es pertenecer a nuestra especie humana.

Pasado, presente o futuro musical.

Sin duda el futuro. Escribo para el futuro determinantemente.

¿Qué es para ti la Cultura?

La cultura es algo exclusivo de cada ser. Es nuestra huella digital. E incluyo la voluntad de rendir culto a la paz, al fin de las bombas, a la separación. Mi cultura la pongo al servicio de la paz tan necesaria en estos días, al servicio de la dignidad humana, al silencio después de la metralla.

Rita Gironès, escritora, docente y artista escénica. Catalana y mexicana. Lleva 20 años residiendo en Michoacán trabajando activamente por la cultura. Apasionada de las Humanidades, obtiene el Premio Nacional de Dramaturgia en México, 2022.

facebook: Rita Gironès
instagram: ritagirones