La violencia no es patrimonio de los hombres: Sophie Demange, autora del libro 'Las carniceras'

La escritora feminista admite que su novela es muy cinematográfica porque, como tenía poco tiempo, fue acumulando imágenes en su cabeza, incluso los colores y los detalles de cada escena, hasta que pudo ponerse a escribir esta historia

La escritora francesa Sophie Demange durante la entrevista concedida a la Agencia EFE con motivo de la publicación de su obra "Las carniceras" (Siruela). EFE/Raúl Caro

Efe / La Voz de Michoacán

Sevilla, España.- La escritora francesa Sophie Demange estaba harta de leer novelas y de ver películas policíacas que empezaban con el cadáver de una mujer y, con el convencimiento de que "la violencia no es patrimonio de los hombres", decidió escribir una novela en la que sucediera todo lo contrario: "Las carniceras".

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En una entrevista con EFE, la escritora feminista admite que su novela es muy cinematográfica porque, como tenía poco tiempo, fue acumulando imágenes en su cabeza, incluso los colores y los detalles de cada escena, hasta que pudo ponerse a escribir esta historia de tres "justicieras" que trabajan en una carnicería de día y fraguan sus "venganzas" contra violadores, abusadores y maltratadores de noche.

Demange confiesa la ilusión que le haría que su novela, que califica de "realista" aunque con toques surrealistas y de humor negro, fuese llevada al cine por el director español Pedro Almodóvar, cuyas películas se distinguen, dice, por protagonistas que son mujeres valientes, fuertes y de carácter decidido.

También destaca que haya sido España el primer país en el que se han hecho con los derechos de traducción de su novela, editada en español por Siruela, que también distribuye en América Latina.

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Esta es la primera novela de Demange, y se ha inspirado para ella en su labor como asistenta social en organizaciones humanitarias que atienden a personas sin hogar, a mujeres maltratadas y, ahora, con niños que no pueden vivir con sus familias por haber sufrido muchos de ellos abusos sexuales en su propio ámbito familiar.

A la luz de los acuchillamientos que se producen en su novela y a la pregunta de si es partidaria del lema "contra la violación, castración", responde sin dudarlo que no.

Pero recuerda que sus personajes son mujeres jóvenes que intentan "vivir y sobrevivir, y como han sido víctimas de violencia, van a encauzar su rabia y se organizan profesionalmente (como carniceras); lo de la venganza viene después, se trata de cómo sobrevivir en un mundo muy violento", concluye.

La moral y la rabia

"No he escrito una obra moral, lo que me interesaba era reflejar que, lo mismo que hay hombres violentos puede haber mujeres violentas también; la violencia no es solo patrimonio de los hombres, también es de las mujeres porque, cuando ya no se puede más, también las mujeres sienten rabia y se pueden defender", señala.

La escritora trabajó tres años en México, donde una amiga fue quemada viva por un hombre -hubo que reconocerla por un tatuaje, señala-, y estuvo años viviendo en la India, donde nada más llegar le advirtieron de que en los transportes públicos los hombres la tocarían y que tendría que defenderse ella sola, a manotazos.

Para Demange, la violencia es legítima como defensa, además de que, matiza, sus personajes son "mujeres que no han conocido la justicia, que han sufrido violencia de jóvenes y la ley no las amparó; por eso son carniceras de día y por eso van a inventar su propia justicia con sus propias armas".

Aunque se trate de una ficción, la autora asegura que se ha valido de algunas historias que ha conocido muy de cerca por su trabajo, primero con mujeres víctimas de violencia y ahora con niños también víctimas de abusos, como el de una joven que se prostituyó siendo niña, y que tampoco ha inventado las historias de algunos hombres violentos.

"La violencia en la mujer se admite menos que en el hombre porque las mujeres deben ser dulces, deben sonreír, deben ser frágiles y deben ser víctimas, pero nunca violentas, y yo quise cambiar los papeles, las percepciones y los géneros; en esta novela todo eso es al revés", afirma.

Demange asegura que el título de su novela no es ninguna provocación y que desde el primer momento consideró a las "carniceras" como "un símbolo de poder, fuerza y dignidad" y, como es madre de dos hijos de 8 y 14 años, los dos varones, bromea: "No temen a su madre, creo".