Yazmin Espinoza / La Voz de Michoacán La cuarta edición de la convocatoria Palabras de Colibrí reconoció en Morelia a cuatro autores michoacanos por sus propuestas en narrativa, ensayo y poesía, en una ceremonia que destacó la diversidad de la creación literaria en el estado y la importancia de generar condiciones para que las obras lleguen a los lectores. Impulsada por la Secretaría de Cultura de Michoacán, en coordinación con la Editorial Cuarta República, la convocatoria llega a su cuarto año con un crecimiento de 141 por ciento en el número de postulaciones respecto de su primera edición. A lo largo de este periodo, el programa ha permitido la publicación de cerca de 16 libros, fortaleciendo un espacio para el desarrollo y difusión de nuevas voces literarias. En esta edición fueron reconocidos Obed Alexander Guillén Díaz, en narrativa, por La plaza; Miguel L., en ensayo, por Zona de extravío; y Erick Moya, en poesía, por Nadador eléctrico. Además, Cristóbal Hernández Velásquez Cortés recibió una mención honorífica por Helicóptero, propuesta de ciencia ficción que el jurado destacó por su originalidad y por abordar temas relacionados con la salud mental. Durante la ceremonia, la secretaria de Cultura de Michoacán, Tamara Sosa Alanís, destacó que el propósito de Palabras de Colibrí no se limita a reconocer una obra, sino a acompañarla en su encuentro con el público. “Una obra literaria empieza a existir plenamente cuando su autora o autor la suelta y esta encuentra otras manos, miradas y conversaciones”, expresó. En este sentido, explicó que la convocatoria articula publicación, estímulo económico y circulación, con la intención de que los libros trasciendan el momento de su presentación y puedan encontrarse con lectores en distintos espacios. Para esta cuarta edición, las obras seleccionadas serán publicadas en colaboración con Mitro Press, editorial independiente con presencia nacional, lo que permitirá ampliar sus posibilidades de circulación fuera de Michoacán. “Publicar un libro es fundamental, pero también lo es procurar que circule, que sea leído y que genere conversación”, afirmó Sosa Alanís, al señalar que uno de los objetivos del programa es llevar estas propuestas a municipios y comunidades para ampliar el diálogo en torno a la literatura. Por su parte, Jaime Martínez Ochoa, director editorial de Cuarta República, habló sobre las dificultades que enfrentan las y los escritores para conseguir que sus trabajos sean publicados y lleguen al público. “Escribir no es complicado, pero publicar no es más, y no es más todavía ganar un premio”, señaló. El editor destacó que, aunque el reconocimiento económico representa un apoyo importante para los autores, la publicación constituye uno de los momentos centrales de este proceso. “Obtener un ganador es importante, obtener un recurso económico es importante, pero publicar es lo verdaderamente importante, porque es ahí donde se corona el esfuerzo que hace un escritor”, afirmó. La iniciativa contempla también la circulación de las obras y el encuentro directo entre sus autores y los lectores. De acuerdo con Martínez Ochoa, durante este año se han realizado actividades en alrededor de 15 municipios, además de presentaciones en Ciudad de México y Guadalajara, con el propósito de ampliar los espacios para la literatura producida desde Michoacán. Los autores reconocidos compartieron durante la ceremonia algunas de las preocupaciones y experiencias que dieron origen a sus libros. En el caso de Helicóptero, Cristóbal Hernández Velásquez Cortés destacó las posibilidades de la ciencia ficción para observar y cuestionar la realidad. “La ciencia ficción es un ejercicio de proyección acústica de guiños o gestos de la sociedad”, afirmó. Obed Alexander Guillén Díaz explicó que La plaza parte de una inquietud relacionada con la manera en que la violencia puede incorporarse a la vida cotidiana de una comunidad. “¿Qué sucede cuando la violencia deja de sorprendernos?”, planteó. Para el autor, la literatura no puede resolver por sí misma las problemáticas sociales, pero sí puede “impedir que dejemos de mirar” y recordar que detrás de las cifras existen personas y familias. En su intervención, Miguel L. compartió que Zona de extravío también representa un acercamiento personal al ensayo y a las posibilidades de la escritura como una herramienta para comprender distintas experiencias. “La escritura, como diría Julián Herbert, no sirve tanto para expresar, sino para dar sentido”, señaló. Mientras tanto, Erick Moya habló de Nadador eléctrico como una obra vinculada con su experiencia en la natación y con las lecturas que han acompañado su formación. Para el poeta, la existencia de convocatorias y espacios editoriales resulta fundamental para que las nuevas generaciones puedan desarrollar y compartir su trabajo. “Eso es lo que necesitamos en el mundo, amor y poesía”, expresó al concluir su participación.