Murales de Orozco, el invaluable tesoro de Jiquilpan que está en riesgo

A causa de falta de mantenimiento las puertas principales, de este que fuera el primer santuario Guadalupano de la ciudad, se encuentran cerradas

Foto: José Luis Ceja. Ya se ha gestionado recurso para la restauración.

José Luis Ceja Guerra/ La Voz de Michoacán

Jiquilpan, Michoacán. Debido a las filtraciones de humedad y la carencia de recursos para mantenimiento, la biblioteca pública Gabino Ortiz que alberga los murales de José Clemente Orozco se encuentra en riesgo dijo  Huanimbán Arteaga, coordinadora regional de bibliotecas públicas.

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De hecho, a causa de falta de mantenimiento las puertas principales, de este que fuera el primer santuario Guadalupano de la ciudad, se encuentran cerradas por lo que el acceso al edificio se realiza mediante uno de los anexos de esta biblioteca; es de señalar que las puertas pesan 800 kilos cada una y para poder abrir y cerrar se encuentran montadas en rieles de acero que se accionan a través de baleros metálicos “ de tan pesadas, siempre van a correr el riesgo de que se estén dañando; la última vez que la arreglaron la dejaron bien pero, desgraciadamente son muchos los kilos y no la soportan”.

Luego de que los baleros de una de las hojas se dañara, una de las opciones fue dejar permanentemente las puertas abiertas sin embargo ante las carencias de medidas de seguridad de los objetos y los 10 murales de José Clemente Orozco en el interior, se desechó esta alternativa y se optó por mantenerlas cerradas y generar el ingreso por el anexo norte.

Foto: José Luis Ceja.

“Ya se mandaron las cartas, se mandó la información a quien nos lo pide para ver qué es lo que se puede hacer y quién puede restaurarla porque la biblioteca pública no cuenta con ningún recurso, este espacio es federal, estatal y municipal y le corresponde a los tres órdenes de gobierno darnos una ‘ayudadita’ aquí le hablamos al señor presidente porque es la autoridad inmediata y él es el que tiene que ayudarnos” destacó que a la fecha se han enviado fotografías y videos para sustentar la petición de ayuda ante las diversas carencias de este inmueble y que, en algunos casos comprometen la estructura física del edificio.

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En una revisión somera se pudieron detectar ya cuarteaduras en los costados exteriores del inmueble así como partes faltantes de la fachada principal; se pudieran apreciar también manchas en el mural de ábside “alegoría de la mexicanidad”.

Foto: José Luis Ceja

“Es un inmueble que data de 1941 y necesita mantenimiento no solamente en la puerta y no solamente para que vengan los visitantes y digan ‘qué bonita está, qué limpia’; bien turistas y ven la biblioteca, vienen a ver los murales, se quedan impresionados con ellos pero no ven que atrás de todo esto se nos está desmoronando” actualmente, dijo Arteaga Barragán, se desarrollan trabajos en la parte trasera del inmueble para tratar de erradicar la humedad existente; explicó la responsable de este espacio que la parte superior del inmueble se encuentran los tinacos de agua potable que se montaron a la vieja usanza, esto es sobre rodetes de tabiques; sin embargo debido a una falla en el sistema de flotación de estos tinacos de manera recurrente se tienen derrames que ponen en riesgo la integridad de los murales.

“Los murales tienen ya humedad y esto, a la larga, es muy caro; arreglar y restaurar un mural” en ese sentido se deslindó de las responsabilidades que pudieran fincarse ante la posibilidad de deterioro tanto de los murales como del inmueble; es de precisar que incluso en la esquina superior sur del inmueble crecen ya algunos árboles cuyas raíces pudieran daña la fachada general “esos árboles están en una bola donde están los adornos de la biblioteca, entonces, esas raíces va a llegar un momento en que se abran, se rompa ese adorno y se caiga”.

Pese a que se realizan trabajos para erradicar la humedad, de acuerdo a lo externado por la coordinadora regional de bibliotecas, el tema debe resolverse de fondo “para mí sí está comprometida la estructura y la integridad de la biblioteca que junto con el Bosque Cuauhtémoc, la casita de piedra y la vivienda del ex presidente Lázaro  Cárdenas son los principales atractivos para el turismo; la biblioteca es un lugar emblemático porque todo mundo sabe que no era fácil que, Orozco, en un lugar tan pequeño pintara 10 murales”.

El edificio y los murales

Los murales de José Clemente Orozco en Jiquilpan son considerados como la única obra mexicana con un sentido patriótico en los que los elementos humanos son reducidos a conceptos como dramatismo, ferocidad  y religiosidad  y fueron realizados en el año de 1940 en dos etapas; en ellos, Orozco guarda una imagen sombría y sangrienta de la guerra en sus trazos blancos negros y rojos: 

“Me es muy satisfactorio haber visto que la obra ha sido muy bien comprendida y gustada por muchos de los vecinos humildes de la población a quienes su curiosidad los lleva al interior para ver las pinturas  mientras se hacía el trabajo” señala una carta enviada por el muralista al General Cárdenas, durante la realización de estos murales los vecinos del lugar entraban al recito a ver el desarrollo de su trabajo; entre estos visitantes, de acuerdo a algunos investigadores, se encontraba el político revolucionario ruso de origen judío Lyev Trótskiy (León Trotski), justo en el año de su muerte y la pintora Frida Kahlo.

Foto: José Luis Ceja

El edificio en que se albergan estos murales inició su edificación en los años de 1874 que se colocó la primera piedra y fue hasta el 12 de diciembre de 1920 que se dio su inauguración formal como Santuario de la Virgen de Guadalupe. La Guerra Cristera de 1926 obligó a que el Santuario de la Virgen de Guadalupe fuera cerrado al público y luego reabierto por un breve periodo. En 1934 el Presidente de la República convierte este inmueble en lo que se pretendía fuera la biblioteca pública más grande del estado; en su interior, la distribución de los murales planteada por José Clemente Orozco inicia con la Alegoría sobre el acceso principal y complementa, iniciando por la izquierda con los murales de La masa, Fusilado, Combate y Las Acordadas hasta llegar al ábside en que se encuentra la Alegoría Mexicana o de la Mexicanidad, para continuar, en el sentido de las manecillas del reloj, con Las fuerzas brutas, Fusilamiento, La masa y Después del Combate lo que da un conjunto de diez representaciones de la visión particular de Clemente Orozco sobre el conflicto revolucionario.

En los ocho tableros laterales, escribe Justino Fernández, José Clemente Orozco lleva al extremo su libertad y síntesis de expresión, liberado ya de los formalismos, ha dejado en éstos la mejor muestra de sus íntimos caprichos: “En Jiquilpan topamos con el momento en que Orozco alcanza otro máximo de sus propias expresiones; no hay  ahí delicadezas de realismo sintéticos ni juegos de formas apretadas y circunscritas”.

De hecho durante la administración municipal 2012-2015, está biblioteca fue el eje central del expediente presentado por Jiquilpan en el marco de su postulación para integrarse al programa federal de Pueblos Mágicos de México.