Baja de precios no sucedería sino hasta inicios de 2023, anticipa Banxico

Especialistas ven difícil que bajen los precios de insumos, pues la tasa de interés e inflación siguen al alza en México.

Foto: Samuel Herrera Jr., La Voz de Michoacán.

Maricruz Rios / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. El Colegio de Economistas del Estado de Michoacán (CEEM) anticipa que la tasa de interés en México podría terminar este año en 8.0 por ciento, como parte de los ajustes en materia de política monetaria que se tendrán que hacer para contener una inflación que no cedería sino hasta el primer trimestre de 2024, de acuerdo con reportes de Banxico.

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Este miércoles Gerardo Esquivel Hernández, subgobernador del Banco de México (Banxico), reconoció que el panorama es complicado a nivel mundial y los efectos globales complicarán los precios en México; de acuerdo con su postura, las tasas domésticas (de cada país) de inflación se verán impactadas este año y parte del que sigue por los remanentes de la crisis derivada de la pandemia de COVID-19, así como por el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia.

Foto: Samuel Herrera Jr., La Voz de Michoacán.

En un podcast del Grupo Financiero Banorte, Esquivel Hernández admitió que la tasa de inflación objetivo de 3.0 por ciento para México no se alcanzaría sino hasta el primer trimestre de 2023.

Vaticinó incluso que para el segundo trimestre de este año la inflación en México continuará en ascenso y alcanzará un nuevo pico histórico, lo que se traduciría en nuevos ajustes al alza a la tasa de interés para intentar contener los precios; “en 2023 ya estaremos en una situación, digamos, con una tasa de interés como está ahora… un poco más alta”, comentó.

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No obstante, matizó que “el Banco de México podría no tener que subir la tasa de referencia como lo haría la Reserva Federal de Estados Unidos u otros bancos porque cuenta con espacio para una política monetaria menos restrictiva”.


Interés, hasta el 8.0%

Sobre el tema, Heliodoro Gil Corona, coordinador de Proyectos Estratégicos del CEEM, refirió que “la tasa de inflación en el país, a la primera quincena de marzo, sigue manifestando niveles que indican su aceleramiento en los próximos meses de este año”, lo que coincide con el pronóstico del subgobernador de Banxico.

En la primera quincena de marzo la tasa interanual de inflación aumentó en 7.29%, desde la tasa de 7.13% reportada en la primera quincena de enero y 7.22% de la primera quincena de febrero”

Heliodoro Gil Corona, economista

El también investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) expuso que “la escasez en las cadenas de suministro de insumos, el aumento de precios de las materias primas, destacando productos básicos del campo y el precio internacional del petróleo, además de una inflación que empieza a tener su origen en los costos de producción, han sido factor en el incremento de precios en México y en la mayoría de países del mundo”.

Por ello, refirió que la tasa de interés de referencia es el principal instrumento de política monetaria que dispone el Banco de México para estabilizar la inflación y encauzarla en el rango meta.

Bajo este orden de ideas apuntó que “las expectativas de la tasa de interés continuarán al alza en este año, sobre una tasa de 8.0%, influida principalmente por los aumentos de la tasa de referencia de Estados Unidos y la inflación por costos en el mercado interno”.

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En 2021 el banco central realizó aumentos consecutivos de la tasa objetivo, al llevar del 4.0% a 5.5% el indicador con el propósito de contrarrestar el aumento de la inflación en el país. En este año van dos incrementos de medio punto cada uno.

“La inflación es una especie de impuesto social que contribuye al deterioro del poder de compra de los trabajadores de ingresos bajos, pero también modifica las expectativas económicas de las empresas y los gobiernos federal, estatales y municipales”, explicó Gil Corona.

El analista del CEEM refirió que este movimiento tiene varios efectos: contrae la liquidez y con ello disminuye la demanda de bienes y servicios, restándole con ello presión al aumento de precios; aumenta el costo de financiamiento y encarece créditos y deudas públicas y privadas, además de que inhibe a la inversión productiva con efectos negativos al crecimiento económico.