"Sabe dios cómo nos vaya": Covid causa que agricultores de Tarímbaro siembren 70% menos cempasúchil

Michoacán no solo es líder en la cosecha de las flores utilizadas el Día de Muertos, sino que es la entidad dónde se vive con más fuerza la tradición sobre todo en pueblos como Pátzcuaro, Tzintzuntzán y Janitzio.

Foto: Christian Hernández.

Omar Cuiriz / La Voz de Michoacán

El Colegio, Michoacán. Hace cinco semanas los agricultores del El Colegio, ubicado en el municipio de Tarímbaro, comenzaron con la siembra de la Flor de terciopelo o mano de león, una de las flores más populares durante la temporada del Día de Muertos y la que dura más tiempo en crecer y florecer. Al día de hoy, los tallos con pequeños brotes de flor marrón alcanzan unos 40 centímetros de altura, sin embargo, hay algo en el horizonte de tierras labradas que no encaja con el de todos los años: los cientos de surcos por donde corren las flores, se redujeron a menos de la mitad y algunos agricultores optaron por sembrar otros frutos.

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La emergencia sanitaria por el Covid-19 obligó a los trabajadores de la tierra a reducir la siembra de la flor de cempasúchil, nube y mano de león hasta 70 por ciento de lo que regularmente se cultiva. Sin ningún tipo de aviso o sugerencia de ninguna dependencia del gobierno estatal o de la presidencia municipal de Tarímbaro, los agricultores se vieron obligados a tomar sus precauciones para que no se repitiera lo que sucedió el 10 de mayo, cuando se anunció que los panteones del estado permanecerían cerrados el Día de la Madre a causa de la pandemia, situación que les golpeo fuertemente pues las ventas de las flores cultivadas cayeron drásticamente.

En un recorrido hecho por esta casa editorial, se entrevistó a Ronaldo Vásquez Vásquez, un agricultor que tiene toda su vida trabajado la tierra, herencia de su padre y quien contó que de los 25 0 20 surcos de flor de cempasúchil de cada año, únicamente sembró 12; lo mismo sucedió con la mano de león, pues de cultivar de 10 a 12 surcos, sólo fueron 4 en esta ocasión. Respecto a la pequeña flor blanca conocida como nube, la cual apenas puso las semillas esta semana, sembró únicamente dos canales, pues además de la pandemia, las lluvias que han azotado la zona representan un peligro para esta flor.

Ronaldo confesó que antes se tomaban a broma el tema de la pandemia, pero que ahora saben que no es un juego y decidieron optar por sembrar principalmente hortalizas, pero con la esperanza de que el próximo año mejore la situación y todo vuelva a la normalidad.

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 “Aquí no la llevamos como Dios nos da licencia. Todo se plantó, todo está sembrado pero no de flor, le metimos otras cosas como chícharo, tomate y hortalizas. Esta vez es menos, como sea tuvimos la tentación de poner [flor] aunque sea poquitas y tener la esperanza de vender, aunque sean poquitas”, dijo este agricultor.

Foto: Christian Hernandez. La mano de león es la primera flor en sembrarse.

Recordó que, a mediados de octubre, los compradores asisten a los cultivos para apartar los manojos, los cuales ascienden hasta tres mil entre las tres flores, sin embargo, Ronaldo Vázquez calculó que este año “si se logran las matitas que sembré, yo creo que, si acaso llegó a los mil trescientos manojos, le andamos haciendo la lucha para que sí salgan, porque si sigue lloviendo o por otra cosa no se logran [las flores] va a ser, pero este año para nosotros”.

Para llegar la localidad de El Colegio se recorre un camino de asfalto viejo por el que se alzan en ambos lados varias hectáreas de sembradíos, desde septiembre se pueden percibir las pequeñas plantas de 20 a 40 centímetros que corren en los cientos de surcos, sin embargo, esta casa editorial confirmó que en las distintas propiedades se observan no más de 12 surcos de cempasúchil y 6 de mano de león y nube, lo cual significa un 60 o 70 por ciento menos de lo cultivado en otros años.

Ángel Vázquez, otro agricultor de la zona nos explicó que esta vez ocuparon las tierras para sembrar acelgas, rábano, coliflor, maíz y frijol y apenas se puso flor: “No sabemos si se venda o no se venda, ahora puse 5 [surcos] antes poníamos de a 20, pero ahora mejor pusimos cosas para comer, además de que el gobierno no nos ayuda para nada”.

Este labrador, invitó a los compradores a que a finales de octubre asistan a comprar la flor, porque “quien sabe dios cómo nos vaya a ir, están diciendo que no abrirán los panteones y como tampoco hay escuelas a ver cómo nos va”.

Foto: Christian Hernandez. Las tierras que año con año son utilizadas para cultivar flor, ahora se comparten con hortalizas, pues este año se espera que haya muy poca venta.

El año pasado la Secretaria Desarrollo Rural y Agroalimentario (SEDRUA) informó que Michoacán produce más del 50 por ciento de la flor de cempasúchil del país, al aportar cerca de 298 mil toneladas, mismas que se cultivan en los municipios de Tarímbaro, Copándaro y Cuitzeo.

La flor de cempasúchil es un elemento fundamental en la ofrenda y las celebraciones de Día de Muertos, sobre todo para los difuntos adultos (para los niños se usan las gladiolas, el alhelí y la nube), pues en muchos lugares de México sus pétalos sirven para formar un camino que guíe al difunto del panteón a la ofrenda y viceversa. La flor completa, se usa para adornar y dar un toque de color a las ofrendas y tumbas, además de formarse cruces que advierten el matiz espiritual.

Se disminuyen los contagios o no habrá Noche de Muertos

Hasta el momento la SEDRUA no ha dado una postura respecto a la situación de los agricultores que siembran las flores que se venden el día de muertos. A mediados de agosto el gobierno del estado anunció que la celebración dependerá del comportamiento de la epidemia y la capacidad de lograr reducir los contagios, principalmente en municipios como Morelia, Uruapan y Pátzcuaro

Este evento no podría realizarse ante la aglomeración de personas que significa y el potencial riesgo de convertirse en un foco masivo de contagio.

De no llevarse a cabo esta celebración con todo el matiz turístico que se le ha dado en los últimos años, representaría dejar de percibir una derrama económica que va de 250 y hasta 300 millones de pesos, producto de los más de 200 mil visitantes que asisten al corazón de la zona Lacustre para conocer las ancestrales tradiciones michoacanas.

Como ya publicó este medio, el año pasado Michoacán rompió récord de visitantes: recibió una mayor afluencia turística durante la celebración de la Noche de Muertos en la entidad, con 203 mil 540 turistas y visitantes que acudieron principalmente a las regiones de Pátzcuaro, Uruapan y Morelia, lo que representa un crecimiento de 16.7 por ciento en comparación con 2018, señaló la secretaria de Turismo del estado, Claudia Chávez López.