Cuando baja del 'ring', donde impone respeto con su fuerza, su carácter y sus movimientos elásticos, el luchador mexicano Blue Demon Jr es un hombre del otro lado de los machos alfa, que a los 60 años persigue una meta noble: curar a los demás. "La lucha libre es un deporte para brutos donde los brutos no caben. El bruto es el fuerte, el que no sabe hacer otra cosa, pero en la lucha debes ser inteligente", aseguró este domingo el gladiador en una entrevista con EFE. Es un símbolo de su deporte, que en 2008 ganó el Campeonato Mundial de la NWA (National Wrestling Alliance), pero presume más de sus milagros: haberse recuperado de un cáncer en etapa cuatro, regresar a la lucha después de medio año en silla de ruedas y reinventarse tras sufrir profundas quemaduras. "Tenía poco más de 30 años, me detectaron un linfoma avanzado y un médico me sugirió arreglar mis papeles porque estaba cerca el final. Primero hubo una etapa de negación, pero no me di por vencido. La lesión que me dejó medio año inválido y las quemaduras las sufrí en un combate y también me levanté", cuenta. Es hijo de la leyenda Blue Demon, quien lo adoptó cuando el niño sufrió abusos de sus padres biológicos. En 1984 representó a México en los Juegos Olímpicos de Los Angeles y dos años después saltó a la lucha libre profesional. El humilde acto de volar Cuando estudiaba en la escuela primaria, el niño que años después se convirtió en leyenda fue abusado. Su madre lo abandonó, su padre lo golpeaba y lo encerraba en una caja de madera desde la noche hasta el amanecer. Al principio lloraba, luego veía la caja como una cabina de avión y él un piloto. "Lo que no te mata, te hace más fuerte. Ahora le encontraron una palabra idónea, resiliencia. Todo eso que me pasó, fue una enseñanza de vida. El superar lo de la caja, lo de la enfermedad, me hizo ver la vida diferente. Hoy valoro una flor, el amanecer y a la gente a mi lado", confiesa. El sueño de volar se apoltronó en la mente del muchacho hasta que, a los 18 años, matriculó en el Colegio del aire y un día se vio al mando de una avioneta Cessna, uno de sus primeros milagros. "Sentí temor; también libertad. Yo me sentí libre volando, fue algo hermoso", cuenta y luego revela haber sumado unas 2.000 horas de vuelo. A los 42 años, una edad en la que pocos deportistas siguen activos, Blue Demond jr. logró una de sus mayores hazañas, derrotó al mítico estadounidense Adam Pierce, para convertirse en el campeón mundial de peso completo más longevo de la NWA. "Fue uno de mis momentos más memorables. Pierce es un peso completo natural, uno de los mejores exponentes de la lucha libre americana. Me preparé tan bien, que mi rival se desmayó cuando le puse un cangrejo al pie", recuerda. Curar a los otros, una forma de agradecer Aunque se graduó en sistemas computacionales administrativos, después se superar el acoso de enfermedades crueles, Blue Demon jr. quiso agradecer y estudió medicina regenerativa. En unas semanas obtendrá el título y dedicará parte de su tiempo a curar a otros. "Por mis lesiones, me metí a estudiar medicina. Mi gira de retiro durará hasta agosto del próximo año; después quiero poner salud en mis compañeros porque sé lo que es estar lastimado. También abriré una escuela de lucha libre", explica. Al que todos recuerdan por sus épicos combates contra 'El hijo del Santo', 'Dr Wagner jr' y otros héroes de la lucha libre, vive hoy como personaje de una novela del premio nobel José Saramago. Como hombre duplicado, en el 'ring' es una bestia; debajo, un ser de luz, que viene desde los tiempos del machismo salvaje. "Soy de la época cuando el machismo gobernaba. Me ha tocado ver el avance de la tecnología y cómo ahora se lucha por tratar por igual al hombre y a la mujer. Haber sido un niño golpeado, violentado, me convirtió en un hombre protector. -¿Cuándo fue la última vez que lloró? - Hace poquito. A mí hasta recordar me conmueve; si me tocan el botón, lloro. Sin embargo, cuando mi padre murió en mis brazos, no hubo lágrimas; me vi obligado a ser fuerte.