Pulitzer de Teatro Nilo Cruz abre 2023 revisitando "Anna in the Tropics"

En 2003, esta pieza le valió a Cruz el Premio Pulitzer de Drama, un galardón que solo poseen otros dos hispanos: la puertorriqueña Quiara Alegría y el neoyorquino de origen puertorriqueño Lin-Manuel Miranda.

Fotografía cedida por Miami New Drama que muestra a Brandon Espinoza, Hannia Guillen y Gabriell Salgado mientras posan durante una escena. EFE

EFE / La Voz de Michoacán

Miami. El dramaturgo cubano-estadounidense Nilo Cruz, primer latinoamericano en ganar el Premio Pulitzer en la categoría de Teatro, arranca 2023 con la dirección de un nuevo montaje de "Anna in the Tropics", la obra que, según dice este jueves a Efe, ha llevado su trabajo "a un nivel internacional" y continúa dándole alegrías al "revisitarla".

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"Lo lindo de visitar de nuevo el texto es verlo desde otro punto de vista, pues no me interesa repetir", dice Cruz en una entrevista con Efe en el descanso de un ensayo de la nueva producción, diseñada para el vigésimo aniversario de esta obra ganadora del Pulitzer.

VEINTE AÑOS SOBRE LAS TABLAS Y POR LOS CONFINES DEL MUNDO

Desde su estreno en 2002 en Coral Gables, ciudad aledaña a Miami, "Anna in the Tropics" (Anna en los trópicos) ha sido traducida a 14 idiomas y presentada en Japón, Francia, España, Cuba, Grecia, Alemania, Bielorrusia y Rusia, entre otros países.

Solamente en Rusia, confirma el autor, la obra ha estado en cartel en tres ocasiones, e incluso ha subido a las tablas del emblemático Teatro Stanislavsky de Moscú.

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Al cabo de dos décadas, la obra vuelve al sur de Florida en el coliseo The Colony Theatre, de Miami Beach, dirigida por el propio Cruz y con funciones entre el 12 de enero y el 5 de febrero próximos.

De acuerdo con un comunicado de Miami New Drama, el grupo que la presenta ahora, el texto de Cruz ha tenido "rondas en Londres, Los Ángeles y Broadway, y ha contado con actores galardonados como Jimmy Smits, Tony Plana y Lolita Flores".

"La idea fue del teatro, es una obra que le gusta mucho a Michel (Hausmann, director de Miami New Drama). Las obras de teatro hay que revisitarlas y explorarlas de nuevo; los clásicos siempre se vuelven a hacer a través del tiempo", explica Cruz, nacido en Matanzas, Cuba, en 1960.

Entre los cambios, además de los diseños de escenografía y vestuario, ahora todo está más enfocado en la fábrica de tabaco, llevando "lo de afuera hacia adentro. El texto fue escrito así", comenta el creador.

"Ana in the Tropics" sitúa su historia en una fábrica de tabaco (puros) de Tampa, en el sur de Estados Unidos, donde un lector de tabaquería lee en voz alta a los trabajadores la novela "Ana Karenina", de León Tolstói.

En 2003, esta pieza le valió a Cruz el Premio Pulitzer de Drama, un galardón que solo poseen otros dos hispanos: la puertorriqueña Quiara Alegría y el neoyorquino de origen puertorriqueño Lin-Manuel Miranda.

"Siempre, cuando hacemos una lectura, refresco el momento en que la escribí, de dónde surgen ciertos diálogos y escenas. Es refrescante volver a explorarla con un nuevo elenco", comenta sobre la función que Miami New Drama presenta en inglés, aunque durante el proceso de montaje el director utiliza el habitual "spanglish" del sur de Florida.

Según Cruz, "la identidad" de este elenco, que se enfrenta al texto por primera vez, es "cubano-americana".

En el reparto figuran Daniel Capote en el papel de Cheché, Brandon Espinoza (Palomo), Serafín Falcón (Santiago), Andrea Ferro (Marela), Gabriell Salgado como el lector Juan Julián, Hannia Guillén (Conchita) y Saundra Santiago como Ofelia.

EL PODER DE LA PALABRA DE UN LECTOR DE TABAQUERÍA

Preguntado por el interés que despierta esta obra en todo el mundo, Cruz dice que, probablemente, su éxito tenga que ver con el tema del arte y la literatura y cómo esta última puede cambiar la vida de las personas.
"Es el poder de la palabra más que nada. 'Ana Karenina' los toca, les cambia la vida", comentó el dramaturgo.

La obra transporta al público al año 1929, a una fábrica de cigarros de la ciudad de Tampa, en la costa oeste de Florida, donde los inmigrantes cubanos tuercen a mano los puros mientras un "lector" contratado, tradicionalmente bien vestido y dotado de elocuencia, les lee textos como una forma de entretenimiento, destaca Miami New Drama.

"Es importante representar la obra hoy en día porque dice lo opuesto a lo que está ocurriendo en algunos estados de Estados Unidos, donde la censura de libros ha vuelto. Esta obra celebra la literatura", asegura.

Cruz dice estar "abierto a las interpretaciones de otros directores" y explica que, a nivel mundial, algunas puestas en escena han sido mejores que otras, entre las que sobresale la que presenció en Moscú.

"El lector de tabaquería de Moscú tenía un traje rosado claro y leía con un micrófono. Fue una puesta experimental con casi 40 actores en escena. Mi obra solo requiere siete, pero ese es un teatro con muchísimos recursos", dice.