El Seguimiento 39, el desconocido grupo que aglutinó a cárteles mexicanos

El gobierno de EU la define como una «sofisticada organización» que hizo negocios con los principales cárteles de drogas de México. Es el «Seguimiento 39», un grupo desconocido hasta ahora y que fue fundado por un veterano de guerra estadounidense

Jorge Ávila / La Voz de Michoacán

Desde el año pasado, durante un megajuicio por narcotráfico en una corte de San Diego, California, en Estados Unidos, salió a relucir el nombre de Ángel Domínguez Ramírez, un veterano de la Marina de Estados Unidos con doble nacionalidad que adquirió poder como operador del narcotráfico en México.

Ahí se mencionó por primera vez a un grupo llamado El Seguimiento 39, liderado por Domínguez Ramírez, y las investigaciones del caso pusieron en evidencia “un nivel de corrupción sin precedentes en el gobierno mexicano, los departamentos de policía locales, las agencias policiales federales y el ejército”, dijo en su momento la Oficina del Fiscal de Estados Unidos en un expediente judicial.

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En ese proceso, 41 personas fueron acusadas, y a la par, se aseguraron 5 toneladas de cocaína y más de 9 millones de dólares en ingresos por drogas.

Por ello, la Oficina del Fiscal de Estados Unidos acusó a Ángel Domínguez Ramírez de usar su formación como marine para trabajar primero al servicio de Los Zetas, donde usó la clave Z-39, y después de eso formó su organización, usando el número clave que le habían asignado Los Zetas.

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Gracias a sus nexos con narcotraficantes latinoamericanos, El Seguimiento 39 importó a Estados Unidos cocaína de países como Perú, Venezuela y Ecuador, a través de Centroamérica y México, para pasarla por California y Texas. Para eso fue indispensable establecer negocios con diferentes cárteles y sobornar a funcionarios de México y Estados Unidos.

Pero esa red era usada a la inversa, para el flujo de dinero a los cárteles de este lado de la frontera, además de armas.

Foto: El Universal. El gobierno de EU define seguimiento 39 como una "sofisticada organización" que hizo negocios con los principales cárteles de drogas de México.

Pero el 13 de diciembre de 2016, Domínguez Ramírez fue detenido en Toluca, Estado de México, en cumplimiento a una orden de detención con fines de extradición por los delitos de asociación delictuosa, contra la salud y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Domínguez tiene la doble ciudadanía, de Estados Unidos y de México, y es un veterano infante de marina. Según su pasaporte de Estados Unidos, camina con una cojera debido a una lesión recibida durante su servicio militar activo.

El tiempo que estuvo activo como criminal construyó su organización El Seguimiento 39 mediante alianzas con los cárteles de los Beltrán Leyva, de Jalisco Nueva Generación, el de Sinaloa, el del Golfo y Los Zetas.

La corrupción, indispensable

La organización constituyó una red de corrupción sin precedentes en el gobierno mexicano, los departamentos de policía locales, las agencias policiales federales y los militares, según un expediente judicial.

Las investigaciones de los agentes estadounidenses dieron con las actividades ilegales de Domínguez luego del testimonio de un comandante de la Policía Federal diciendo que un enlace con los oficiales de Estados Unidos estaba filtrando información a los cárteles en México.

Fue así como la Administración de Control de Drogas (DEA) descubrió al presunto soplón, Iván Reyes Arzate, que estaba trabajando con Domínguez, quien a su vez confiaba en Reyes para recibir alertas sobre una investigación de la DEA.

Reyes Arzate fue acusado el pasado jueves 23 de enero de este año de tres delitos de conspiración internacional para distribuir cocaína en Estados Unidos entre septiembre y noviembre de 2016.

El expolicía, que está detenido en una cárcel neoyorquina, compareció el 24 de enero ante la jueza federal de Brooklyn, Cheryl L. Pollak, declarándose como "no culpable" de los cargos. La jueza decidió que debe permanecer detenido púes podría escapar a México.

La fiscalía pidió asignar los nuevos cargos contra Reyes Arzate al juez Brian Cogan, que lleva el proceso contra el extitular de la SSP Genaro García Luna y que también presidió el juicio contra Joaquín Guzmán Loera, al considerar que los tres casos están relacionados entre sí.

Reyes iba a ser puesto en libertad el 27 de enero y luego deportado a México, pero un gran jurado federal determinó procesarlo por tres cargos de conspiración.

Iván Reyes Arzate, a quien se le conoce con el apodo de La Reina, actualmente con 47 años de edad, era comandante de la Policía Federal desde 2011 y recibió entrenamiento en Virginia, Estados Unidos, en labores de inteligencia.

 Foto: Especial. Iván Reyes Arzate, exjefe de la Policía Federal que era el enlace con la agencia antidrogas estadounidense DEA.

En 2016 colaboró con la DEA en una investigación sobre lavado de dinero y narcotráfico de El Seguimiento 39, liderado por Ángel Domínguez Ramírez.

Fue en ese entonces que se descubrió que La Reina conspiró para impedir esta investigación, motivo por el cual fue destituido de la Policía Federal en noviembre de 2016.

De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Reyes Arzate advirtió a los miembros del cártel que eran el objetivo de una investigación de la DEA.

Luego de su destitución, Reyes Arzate huyó a Estados Unidos, pero el 5 de abril de 2017 se entregó ante la Fiscalía de Chicago. Ese mismo día, en conferencia de prensa, el entonces titular de la Policía Federal, Manelich Castilla, detalló que Reyes Arzate fue identificado por "presentar probables conductas orientadas a obstruir labores de inteligencia a cambio de un beneficio personal", y que a principios del mes de noviembre de 2016 se detectó que mantenía nexos con un operador de una organización criminal que, hoy se sabe, era El Seguimiento 39.

En noviembre de 2018 Reyes Arzate fue condenado por una corte de Chicago a tres años y cuatro meses de cárcel.

Foto: Especial. La DEA señala a los Cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, de los Beltrán Leyva, de Juárez, del Golfo, y Los Zetas como los de mayor impacto del narcotráfico en EUA.

Un enemigo silencioso

El Seguimiento 39 tiene entre sus peculiaridades el haber pasado desapercibido en la guerra contra las drogas en México, que empezó a finales de 2006 y de la que Genaro García Luna, jefe de Reyes Arzate, era el principal artífice. La han considerado una de las organizaciones delictivas más sofisticadas y peligrosas del país por el poder acumulado.

Algunos especialistas la han considerado como “el cártel de cárteles” porque durante varios años pudo hacer negocios con organizaciones delictivas que en México han estado enfrentadas a muerte, tanto que las pugnas entre ellos han elevado el número de víctimas a más de 200 mil desde iniciada la guerra contra el narco que emprendió Felipe Calderón y cuyos efectos se resienten hasta 2020.

En lo que sí coinciden los agentes estadounidenses es que tuvo como principal rasgo su eficiencia, dado que lo mismo trasladaba droga desde Sudamérica que conseguía armas para los cárteles, se encargaba de la seguridad de los cargamentos y hacía tareas de lavado de dinero para distintos grupos.

Hasta apenas el año pasado era una organización desconocida tanto por el gobierno como por la opinión publica en México, ya que fue hasta el proceso contra Iván Reyes Arzate que se supo de su existencia, y otros indicios aparecieron también en el juicio contra El Chapo.

El especialista Alberto Islas, quien dirige la consultora en seguridad Risk-Evaluation, señala que los integrantes de El Seguimiento 39 juegan un papel singular en medio de la narcoviolencia.

En la capital de Nuevo León nació el cártel, empezaron a dar servicios a otras organizaciones, traen armas de Estados Unidos y consiguieron transporte para el tráfico de drogas, cuenta Islas.

Son como facilitadores, una especie de brockers para varios cárteles", explica en entrevista a BBC Mundo. "Ofrecen servicios como lavado de dinero, compra de armas y municiones, transportan gente o falsifican documentos".

Un veterano de guerra al frente

Ángel Domínguez Ramírez tiene nacionalidad mexicana y estadounidense y eso le permitió formar parte del Cuerpo de Infantes de Marina de ese país.

Foto: Especial. Ángel Domínguez Ramírez, un veterano de la Marina de Estados Unidos con doble nacionalidad que adquirió poder como operador del narcotráfico en México.

Durante su periodo como soldado activo fue herido en combate y por eso cojea al caminar, según la acusación de la Fiscalía de Estados Unidos ante la Corte de San Diego.

Al dejar las filas de la Marina, se instaló en Nuevo Laredo, en la frontera de Tamaulipas con Texas.

En ese estado se integró a Los Zetas, que en ese entonces todavía formaba parte del Cártel del Golfo. Hay que recordar que ese grupo delictivo en un principio estuvo conformado por elementos de élite del Ejército, del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), por lo que un exmarino estadounidense era sumamente atractivo y valioso.

En esa organización se le conocía como Z-39, por eso las autoridades estadounidenses creen que su cártel adoptó ese número como parte de su nombre.

De acuerdo con Alberto Islas, el capo colaboraba estrechamente con Jorge Eduardo Costilla Sánchez, El Coss, quien fue uno de los últimos líderes de la organización del Golfo, que para mediados de esa década enfrentaba una guerra con Los Zetas.

El Coss fue detenido en 2012, tras lo cual, Domínguez Ramírez y su grupo se instalaron en Monterrey, Nuevo León.

Nace El Seguimiento 39

En la capital de Nuevo León nació el cártel. "Empiezan a dar servicios a otras organizaciones, traen armas de Estados Unidos, consiguen transporte para el tráfico de drogas”, cuenta Alberto Islas. Pero también creó empresas de seguridad privada y otros negocios para lavar dinero.

Por el entrenamiento militar de Z-39 en Estados Unidos, su grupo también estableció células especiales para custodiar cargamentos de droga, y según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, recibió ayuda de colaboradores del entonces secretario de Seguridad Pública del gobierno de Felipe Calderón, Genaro García Luna, hoy sometido a proceso en Estados Unidos.

A la par que movía y custodiaba droga de otros grupos, El Seguimiento 39 también contaba con sus propios cargamentos.

La Fiscalía General estadounidense define al grupo como "una sofisticada organización de tráfico con una amplia red de distribución de cocaína desde Colombia a Estados Unidos".

El cártel compraba la coca en países de Sudamérica y Centroamérica. Los cargamentos eran enviados a México en botes de alta velocidad o en aeronaves, y de allí embarcados a Estados Unidos.

Desde territorio mexicano la droga se movía por la red del grupo a través de los puertos de entrada en California o Texas, y de allí a distintas ciudades de Estados Unidos.

En la corte de San Diego la Fiscalía estadounidense presentó una acusación contra Z-39. Es el caso 16CR1996-WQH, donde además del exmarino, otras 40 personas son acusadas de conspiración para traficar marihuana, cocaína y lavar dinero.

Inusitadas alianzas

Según informes del Departamento de Justicia estadounidense, El Seguimiento 39 estableció alianzas con grupos antagónicos entre sí como el Cártel de Sinaloa, la organización de los hermanos Beltrán Leyva, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas y el Cártel del Golfo.

Como resultado de esa alianza, señala el Departamento de Justicia, la organización movió grandes cantidades propias de marihuana y cocaína a Estados Unidos.

Al mismo tiempo, "líderes de otros cárteles confiaron en el grupo para mover ilegalmente drogas" a ese país.

Según el Departamento de Justicia, para cumplir la tarea tuvo el apoyo de jefes policiacos como Reyes Arzate, uno de los principales miembros en el equipo del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

Foto: El Universal. El exsecretario de Seguridad Pública y sus familiares se beneficiaron con recursos públicos durante el sexenio de Enrique Peña Nieto

Reyes Arzate era el enlace de la Policía Federal con la DEA, pero según el gobierno estadounidense, utilizó el cargo para alertar a Z-39 también sobre operaciones contra su grupo.

Gracias a ello "el cártel obtuvo, entre otras cosas, pasaje seguro para sus cargamentos", así como "información sensitiva" de la agencia sobre organizaciones rivales.

Tentáculos mexicanos en Estados Unidos

Desde hace mucho tiempo los cárteles mexicanos mantienen el dominio del tráfico de drogas hacia la Unión Americana gracias a que controlan los corredores y rutas de contrabando por toda la frontera entre Estados Unidos y México.

Según informes de la DEA, la expansión de los cárteles mexicanos ha llegado hasta el área de Nueva Inglaterra y continúan expandiendo su mercado, especialmente el de heroína y metanfetamina, enervantes que a los grupos mexicanos les resulta barato procesar, y para su distribución tienen una muy bien aceitada red de operadores y cómplices.

En Chicago, las organizaciones delictivas mexicanas dominan el suministro al mayoreo de metanfetamina, cocaína, marihuana y heroína.

Las organizaciones delictivas mexicanas son los principales proveedores de crystal (metanfetamina) en la región de Washington DC, controlan el transporte de dicha droga y dominan la distribución al mayoreo. Asimismo, son la mayor fuente de abastecimiento de heroína en todo el estado de Georgia.

En México los asesinatos relacionados con drogas alcanzan proporciones epidémicas, pero según la DEA, las organizaciones criminales mexicanas con base en Estados Unidos generalmente se abstienen de enfrentamientos para evitar la detección de las autoridades, lo que deriva en que la violencia sea relativamente baja, algo casi diametralmente opuesto a lo que sucede en México.

A partir de 2016, la DEA evalúa a las seis siguientes organizaciones delictivas:

1 Cártel de Sinaloa

Exporta y distribuye grandes cantidades de metanfetamina, marihuana, cocaína y heroína en Estados Unidos, con centros de distribución en Phoenix, Los Ángeles, Denver y Chicago. Contrabandean principalmente a través de puntos de la frontera de México con California, Arizona, Nuevo México y el oeste de Texas.

2 Cártel de Jalisco Nueva Generación

Es una de las más poderosas y de mayor crecimiento en México y Estados Unidos, sobre todo tras haberse separado del Cártel de Sinaloa en 2010. Al igual que el Cártel de Sinaloa, trafica grandes cantidades de metanfetamina, cocaína, heroína y marihuana, y tiene presencia en 22 de las 32 entidades federativas de México.

Contrabandea la droga por Tijuana, Juárez (Chihuahua) y Nuevo Laredo, tiene centros de distribución de drogas en Los Ángeles, Nueva York y Atlanta.

3 Cártel de Juárez

El Cártel de Juárez trafica principalmente marihuana y cocaína, pero los reportes indican que el cultivo de opio vigilado por el cártel aumentó significativamente desde 2013, superando el cultivo de marihuana en algunas regiones.

4 Cártel del Golfo

Se concentra principalmente en el tráfico de marihuana y cocaína, pero también se ha expandido recientemente a la heroína y metanfetamina. Debido a su influencia sobre áreas en el noreste de México, el contrabando de la droga la realiza mayoritariamente por el sur de Texas, a través de la región fronteriza entre el Río Grande Valley e Isla del Padre. Tiene presencia en Atlanta y controla centros de distribución en Houston y Detroit.

5 Los Zetas

Con la ruptura con el Cártel del Golfo disminuyó su control en el este, centro y sur de México, por lo que en los últimos años la influencia de Los Zetas ha disminuido significativamente.

Actualmente están divididos en dos facciones rivales: el Cártel del Noreste, representando una forma renombrada de Los Zetas convencionales y Los Zetas Vieja Escuela; los miembros de Los Zetas pasan de contrabando la mayoría de sus drogas a través del área fronteriza entre Del Rio y Falcon Lake, Texas; actualmente trafican cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana por medio de centros de distribución en Laredo, Dallas, Nueva Orleans y Atlanta

6 Cártel de los Beltrán Leyva

Aunque todos los hermanos Beltrán Leyva han sido asesinados o arrestados, los restos de su organización aún operan en varias partes de México, como Guerrero, Morelos, Nayarit y Sinaloa.

Los Rojos, Los Guerreros Unidos, Organización Chapo Isidro y Los Mazatlecos son subgrupos de que se han originado de la organización Beltrán Leyva. El Cártel Beltrán Leyva confía en su alianza con el Cártel de Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Juárez y Los Zetas para acceder a los corredores de tráfico de drogas a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos.

Los miembros del cártel de los Beltrán Leyva trafican principalmente marihuana, cocaína, heroína y metanfetamina; mantienen centros de distribución en Phoenix, Los Ángeles, Chicago y Atlanta.

Nuevas prácticas en el narcotráfico

El caso de El Seguimiento 39 revela una nueva forma de operación de los cárteles mexicanos, a decir de especialistas.

En los últimos años los grandes grupos dejaron de tener una estructura homogénea y vertical, es decir con un solo líder o capo, para dividir sus responsabilidades y áreas de influencia y con ello bajar los riesgos, pues es menos riesgoso si cae un operador que un “patrón”.

Así, organizaciones como la de Sinaloa o el Jalisco Nueva Generación suelen encargar parte de sus operaciones a otros grupos, por ejemplo, para comprar armas y municiones, una tarea donde la experiencia de Domínguez Ramírez les fue útil dados los contactos que tenía en Estados Unidos y las redes de corrupción que tejió.

La nueva operación de los cárteles permitió la generación de grupos como El Seguimiento 39, pero también de otras agrupaciones dedicadas a cosas más específicas, como reclutamiento de sicarios o lavar dinero.

Por eso el cártel logró entablar negocios con organizaciones enemigas entre sí, recuerda el consultor Alberto Islas.

"Entre esos grupos saben que si no se cumplen las tareas la sanción no es un despido, sino la muerte" explica. "Por eso se dieron a conocer. A ese cártel le ayudó su reputación".

Finalmente, cabe señalar que, hasta el momento, el gobierno mexicano no se ha pronunciado al respecto.