El mundo de otro modo

Gustavo Ogarrio Hay en Óscar Chávez otro modo de la sensibilidad amorosa muy diferente al modelo hegemónico del amor melodramático que lo gobierna todo desde la televisión privada en las últimas décadas del siglo XX. La canción “Por ti” se vuelve el otro himno del amor en la cultura mexicana contemporánea, un himno también furtivo, …

Gustavo Ogarrio

Hay en Óscar Chávez otro modo de la sensibilidad amorosa muy diferente al modelo hegemónico del amor melodramático que lo gobierna todo desde la televisión privada en las últimas décadas del siglo XX. La canción “Por ti” se vuelve el otro himno del amor en la cultura mexicana contemporánea, un himno también furtivo, de belleza romántica y que, sin todo el aparato de difusión de la política de masas televisiva, con los años va conquistando un espacio relevante en una sensibilidad social muy diversa.

Sus tropos dan pie a un padecimiento del amor que escapa de lo cursi y melodramático sin dejar de sufrir, con acentos más trágicos que redentores. Fue un letrista medido y discreto que ataca de manera contundente la tragedia amorosa del adiós.

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Confirman a este cantor de una forma del amor, más trágico que melodramático, las interpretaciones de boleros clásicos como “Perdón” (Pedro Flores) o “Flor de azalea” (Manuel Esperón / Gómez Urquiza): la vida que en su avalancha nos arrastra por igual.

Ese “por ti” de amor se trasfigura en un “por ti” transformador del mundo: “¡Por ti, bella Mariana! ¡Por ti lo puedo todo! El mundo entero si me mandas / te lo pongo de otro modo”.

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Es indudable que uno de los momentos políticos más importantes del canto de Óscar Chávez fue el 28 de marzo de 2001. El EZLN sube a la tribuna de la Cámara de Diputados. Al salir del recinto, en uno de los mítines más esperanzadores de la izquierda mexicana, los zapatistas le piden a Óscar Chávez que cante “La Mariana”: el mundo estaba de otro modo y parecía que se abría una puerta para el diálogo y la reconciliación en Chiapas.

No fue así, otra vez por la “traición de los gobiernos” a los Acuerdos de San Andrés, pero Óscar Chávez era ya el cantor furtivo de nuestras grandes transformaciones sociales y políticas.