EL TRISTE

Es la final del Festival de la Canción Latina, que posteriormente se convertirá en el célebre Festival OTI. Ahora se dice que fue ese día, el 25 de marzo de 1970, el de su nacimiento artístico, popular, del comienzo etéreo de su leyenda sentimental, la de José José, nacido bajo el nombre de José Rómulo …

Es la final del Festival de la Canción Latina, que posteriormente se convertirá en el célebre Festival OTI. Ahora se dice que fue ese día, el 25 de marzo de 1970, el de su nacimiento artístico, popular, del comienzo etéreo de su leyenda sentimental, la de José José, nacido bajo el nombre de José Rómulo Sosa Ortiz en el año de 1948.

José José sale al escenario con abrigo oscuro y puños de brocado blanco, el cabello peinado con casual descuido… la imagen candorosa de un muchacho serio y estremecido, sin dramatización exagerada de lo cantado ni demasiado movimiento corporal, pura gestualidad emocional con los ojos cerrados y las manos en balanceo preciso para desplegar una canción cuya tristeza avanza hacia el inevitable triunfalismo del sufrimiento: “hoy quiero saborear mi dolor”.

José José y su voz que como avalancha de emociones le imprime un giro al amor romántico, que al mismo tiempo transfigura la balada sentimental: su figura encarna esa tristeza lacrimosa que le exige el tema: “El triste”, de Roberto Cantoral.

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El abandonado que sobrevive al insistir en la evocación de lo perdido (“Qué triste todos dicen que soy, / que siempre estoy hablando de ti”), el amante castigado por el abandono, pero heroica y moralmente superior en el sufrimiento; una soledad jubilosa en el proscenio del que está naciendo como ídolo.

El lamento climático del triste José José se escucha como el de un gigante herido al fondo de la caverna del amor romántico; redención del que cae de rodillas ante un público eufórico que le arroja claveles para cumplir cabalmente su redención ante el fracaso del amor contrariado.

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José José es el gran perdedor del festival, pero al perder, lo gana todo; su tercer lugar se transforma en un “éxito” incuestionable que lo lanza a esa fama autodestructiva que vendrá en las siguientes décadas.