NEW YEAR´S DAY

Gustavo Ogarrio Recorría el inmenso patio en silencio, en línea recta hacia mi casa para, a oscuras, prender la consola y sintonizar esa estación de radio en la que pasarían, justo a la medianoche, la canción por la que de algún modo había esperado un año: “New Year´s Day”. La guitarra y el grito del …

Gustavo Ogarrio

Recorría el inmenso patio en silencio, en línea recta hacia mi casa para, a oscuras, prender la consola y sintonizar esa estación de radio en la que pasarían, justo a la medianoche, la canción por la que de algún modo había esperado un año: “New Year´s Day”. La guitarra y el grito del año nuevo en la quietud de una nieve tan sólo imaginada. “Under a blood red sky”. Seguramente en ese entonces no cantaba porque aprendí a cantar solo hasta muy grande, quizás después de los treinta años, pero en mí retumbaban ya las abstracciones de la música: “I will be with you again…night and day”. La guitarra que todavía pelea en mí contra el tiempo; el piano y su melancolía por la nada. Los coros que caen sobre la nieve; la batalla imberbe y diáfana por el significado de la vida.

Escuchaba el estruendo del año nuevo a lo lejos: las voces de mi familia como telarañas de palabras y gritos, los cohetes de la infancia tronando en la noche de la memoria, la indagación por una soledad de adulto a los doce años. “And we can break through”. Quizás en mí se hacía alguna emoción íntima que partía del cambio de año en esa soledad casi acompañada, pero también de la idea de escabullirme de mi familia, que celebraba el año nuevo en la casa de a lado, la de alguno de mis tíos, que estaba cruzando el patio; disfrutaba en secreto de que nadie advirtiera mi ausencia a la hora de los abrazos, justo en el cambio de año. Una vez que cumplía el ritual solitario, retornaba con una sonrisa tersa e ingenua.

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Quizás esas eran las primeras veces que escapaba de mi familia; simulacros anuales de una ausencia futura. Ahora siento que una parte de mí nunca ha vuelto, se ha quedado sola en su cueva de sonidos escuchando cómo transcurre el tiempo; mientras, a lo lejos, las voces de las y los que quiero disfrutan de un nuevo año. Otra parte de mí siempre retorna; con una sonrisa cada vez más vieja y menos alegre: “Nothing changes on New Year´s Day”.

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