Conoce las prácticas sexuales más peligrosas

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El Universal/La Voz de Michoacán

México. En el sexo no hay cosas buenas ni malas, pero hay ciertas modas sexuales que pueden ser peligrosas para la salud.

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Las personas que realizan una actividad sexual de riesgo, son aquellas que comprometen su salud física, pues llegan a ser una vía de transmisión de infecciones o virus como el VIH .

Las conductas de riesgo suelen estar asociadas a sexo en grupo, con desconocidos, y muchas veces bajo el efecto de sustancias como el alcohol  o  drogas o bien en la intimidad de una pareja, y pueden convertirse en nocivas cuando se produce una pérdida de control en los elementos o juegos sexuales que acompañan la relación. Aquí te dejamos algunos ejemplos:

Bugchasing.- La traducción de esta práctica es ‘ir a la caza del bicho’ y aunque parezca increíble se trata de realizar prácticas sexuales con el objetivo de adquirir el VIH, el virus del sida.

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Las personas que practican el bugchasing suelen frecuentar las llamadas ‘fiestas con químicos’ y tener sexo sin protección, y con el consecuente riesgo de contraer, no solo el VIH, sino también otras infecciones de transmisión sexual, como la gonorrea.

También se conoce como bareback o serosorting.

Fisting. Esta práctica consiste en introducir el puño en la cavidad anal (ocasionalmente, también la vaginal). Suele realizarse en fiestas fetiches exageradas y muy polarizadas. Las personas muy pasivas llegan a incluir esta práctica en su vida sexual cotidiana.

Los efectos secundarios del fisting a largo plazo son devastadores: puede dañar los esfínteres y generar muchas enfermedades, no de transmisión sexual: problemas de próstata, incontinencias, problemas del intestino

El muelle. Es un peligroso juego sexual que se ha hecho muy popular entre los jóvenes y consiste en varios jóvenes varones sentados en círculo con el pene erecto, y una o varias chicas que juegan a la penetración con ellos, hasta que uno de ellos no puede evitar eyacular, y pierde el juego.

El muelle’ es peligroso por presentar un riesgo elevado de contraer diversas infecciones de transmisión sexual y puede suponer un perjuicio para el desarrollo afectivo-sexual de los adolescentes que lo practican. Por tanto, para evitar que los jóvenes caigan en este tipo de conductas de riesgo, es imprescindible una buena educación sexual.

Bondage. El bondage es una práctica que pertenece al BDSM (sexo extremo, que implica el dolor físico para la excitación). Consiste en utilizar ataduras para inmovilizar a la pareja sexual, y realizar así una fantasía de dominación.

Un estudio publicado en 2017 catalogaba el bondage como una actividad tan sana como practicar el golf, “siempre y cuando se realice bajo pleno consentimiento y en un clima de afecto y respeto entre ambos participantes”.

Asfixia erótica. La asfixia erótica adquiere poder cuando se impide el flujo del aire, no en cualquier momento del acto sexual, sino justo en el momento del orgasmo. Puede practicarse en compañía o a solas (asfixia autoerótica), y conlleva muchos problemas, dado que el ahogamiento puede salirse del control del individuo o de su pareja sexual.

Stealthing. Esta consiste en retirar, sin previo aviso y sin consentimiento, el preservativo del pene en pleno acto sexual (tanto por parte del hombre como de su pareja sexual). Por ello, muchos consideran esta práctica un abuso sexual, dado que puede atentar contra la libertad y la indemnidad sexual del otro.

Coprofilia. La coprofilia implica introducir las heces (humanas, normalmente) en el juego sexual como objeto de deseo. Las heces son material de desecho, y están plagadas de bacterias, como la E. coli, que puede provocar diversas infecciones peligrosas para la salud.

Hematolagnia. La hematolagnia (hemo-, sangre) implica provocar pequeños cortes o heridas en el propio cuerpo o el de la pareja sexual para excitarse.

Zoofilia.  La zoofilia es otro tipo de parafilia sexual. En este caso, el objeto de deseo no es una persona, sino un animal. Los peligros de esta práctica son diversos. Los animales pueden ser portadores de bacterias y virus que no suelen poblar el cuerpo humano, y pueden transmitir enfermedades indeseadas.