Uso desmedido de celular aisla en vez de comunicar

La Voz de Michoacán. Las últimas noticias, hoy.

El uso desmedido del teléfono celular aísla a las personas y fomenta el individualismo, a pesar de que fue creado para el establecimiento de una intercomunicación, advirtió el psicólogo clínico Modesto Cárdenas.

El especialista en conductas antisociales expresó que aunque con el uso de esos dispositivos ha mejorado la comunicación interpersonal “también ha ido aumentando la no comunicación social”.

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Expuso que los modernos aparatos telefónicos, además de servir para comunicarse con otras personas, también tienen otras funciones y dispositivos, como cámara fotográfica y un acceso directo a redes sociales.

Ello genera que, como toda tecnología, el celular se constituya “en un arma de dos filos”, pues en ocasiones su uso desmedido provoca un aislamiento del entorno social inmediato, al grado de enajenar por el simple hecho de vivir dependiente del aparato.

Consideró que la formación, la educación, la cultura y el medio en que se desarrollan las personas tienen que ver con el entendimiento del verdadero objetivo del teléfono celular, pues su uso tiene más beneficios que deben de ser aprovechados como toda herramienta.

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La directora del Hospital de Salud Mental de Tijuana, Mirna Troncoso, manifestó que el equipo celular, con todas sus variantes e implementos como cámara y acceso directo a redes sociales, limita las actividades recreativas de los jóvenes.

“Algunos padres, con tal de entretener a los niños, les dotan del equipo electrónico desde esa edad, lo que en lugar de beneficiarlos les limita sus actividades lúdicas y recreativas con otros compañeros”, anotó.

Todos los servicios que ahora están en los modernos aparatos telefónicos celulares permiten el uso indiscriminado de las redes sociales, sin vigilancia por parte de los padres, lo cual no es correcto.

Los modernos dispositivos con servicios de Internet, como teléfonos celulares, tabletas y otros deberían ser supervisados por los padres al ser usados por los menores, limitar los tiempos y determinar a partir de qué edad es conveniente el acceso a éstos.

“Aquí lo importante es que los propios padres limiten esos tiempos, pues a veces permiten el uso prolongado de estos aparatos electrónicos; que dejen de hacer eso para dedicarse a otras cosas como convivir con otros compañeros o con la propia familia”, dijo.

Para las redes sociales, cuyo acceso se permite desde los teléfonos celulares llamados “inteligentes”, no existe una limitante de edad, y en teoría los menores no deberían de hacer uso de ellas por los peligros que conllevan.

Traer consigo un teléfono celular puede brindar seguridad, porque mantiene en contacto con familias y amigos; si algo pasa se recurre al aparato y se puede estar atento a diversos compromisos, siempre y cuando sea precisamente para eso.

Internet abre muchas puertas interesantes y necesarias, pero también existen peligros en las manos inexpertas de los menores, como la pornografía infantil, o compartir fotos privadas que pueden ser explotadas de manera diferente y poco conveniente.

“Dejan de convivir con su mundo real, con sus amigos reales, para pasar a hacerlo con amigos virtuales, falsas e insuficientes relaciones sociales que puede afectar si se pasa demasiado tiempo en las redes, y el teléfono celular lo facilita”, indicó.

Las redes sociales y el fácil acceso a ellas por celular tienen cosas positivas, pues a través de ellas se conocen otros lugares, se puede acceder a un cúmulo de conocimientos, permite la consulta y es una herramienta de comunicación.

Pero los padres de familia deben mantenerse pendientes de esta situación que puede tornarse peligrosa, pues aunque los teléfonos celulares son un medio de comunicación importante también tienen su otra cara: el deterioro de las relaciones interpersonales.

Para la comunicóloga Gloria Moreno el teléfono celular y otros aparatos traen consigo una adicción, una dependencia que ya es común en esta nueva generación, pues los avances tecnológicos que poseen vuelven ese tipo de artículos electrónicos atractivos.

La responsable del Departamento de Comunicación del Instituto Municipal para la Juventud en Tijuana opinó que esa dependencia puede ser creadora de conflictos, pues “se ha desviado un poco la forma de disfrutar algunas otras cosas por estar inmersos”.

Ha sucedido, continuó, que se han deteriorado relaciones amorosas, de amistad, laborales y sobre todo en la seguridad, sea en la calle, oficinas, escuelas o en el propio hogar, por vivir pendiente de este tipo de aparatos.

No en vano, recordó, su uso no es permitido dentro de algunos complejos, clases, reuniones, pues distraen como lo hacen normalmente cuando se brinda la atención que requieren ya sea para atender una llamada, realizarla o acceder a una red.

Incluso mencionó la insana competencia que se genera entre los jóvenes de hoy, “necesitas estar en ese ámbito para alimentar un sentido de pertenencia, lo que nos impide disfrutar de otros momentos por vivir pendientes de nuestros impactos en Internet”.

Los teléfonos celulares, además de servir para comunicarse por voz o texto, son una extensión de las redes sociales; “incluso las compañías brindan planes accesibles para que estemos todo el día haciendo un uso que en ocasiones se vuelve desmedido y enajenable”.

La dependencia por el celular ha llegado al grado en algunas personas de que si éste se olvida en alguna parte “sientes que te hace falta y tienes una sensación de vacío, pues con un celular traemos una computadora portátil y todo nuestro historial”.

Refirió que según un estudio en el que ella participó arrojó que los adolescentes pueden llegar incluso a manifestar crisis nerviosas, depresión o desadaptación ante la falta del teléfono celular, pues se sienten relegados.

La comunicóloga también coincidió en que el uso del teléfono celular en los jóvenes y adolescentes debe de estar limitado por los padres y mantener una vigilancia permanente.

Sobre todo, dijo, por el tipo de amistades que se facilita agregar a redes a través de éstos, entre otros casos.