La historia de un hombre que vivió en un enorme hotel durante la pandemia del COVID-19

Pero de vuelta en Durham, Wheelan se muestra optimista de que la recepción del Royal County pronto se llene de ruido de clientes.

Foto:Yahoo

Agencias/La Voz de Michoacán.
Aunque el hotel Royal County de la ciudad británica de Durham estuvo abierto incluso durante las dos guerras mundiales, tuvo que cerrar sus puertas debido a la pandemia del COVID-19.

Y su gerente, Will Whelan, ha vivido desde el pasado mes de marzo dentro de este enorme hotel para tenerlo listo en el momento de ser abierto al público.

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Los clientes se alejaron y las reservas se cancelaron hasta nuevo aviso, sin embargo, cuatro veces al día, Whelan revisa que la calidad del agua de la piscina principal de hotel sea la indicada.

Se trata de que todo esté perfecto cuando el próximo huésped meta los pies en el agua.

Pero nadie sabe cuándo volverá a ocurrir.

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Se estima que en Reino Unido, la mayoría de los 10.000 hoteles que existen en el país están vacíos.

Aunque algunos hospedaron a los trabajadores esenciales y habitantes de la calle, la mayoría de ellos debieron cerrar durante las dos semanas a mediados de marzo cuando se ordenó la cuarentena obligatoria en el país.

Whelan es uno de los ochos empleados encargados de mantener a punto este edificio, declarado patrimonio local.

En algún momento, el hombre se mudó a uno de los 150 cuartos que tienen el hotel.

"Me había quedado antes, pero nada como esto", le dice a la BBC.

Will es uno de los ocho miembros del personal que mantiene vivo el hotel Durham Marriott Royal County durante la crisis del coronavirus.

"Estar aislado aquí podría ser una bendición para algunas personas. La primera noche fue excitante, como cuando uno va un hotel por primera vez", agrega.

Whelan y uno de sus colegas utilizaron muebles del salón de banquetes para jugar al tenis de mesa y movieron las bicicletas estáticas del gimnasio para ejercitarse. Todo parecía ser emocionante.

Pero poco a poco las primeras impresiones se fueron diluyendo.

"Da un poco de miedo. No como 'El resplandor'. Es más como 'Mi pobre angelito'. Aunque grites mucho, nadie te va a escuchar", bromea.

"Realmente lo que quieres es estar cerca de otras personas. Tan agradables como son las camas y las duchas y los telones y las toallas mullidas y las batas y las zapatillas de cortesía, en algún momento te aburren", dice.

Whelan y su equipo también realizan hasta 60 controles de los sistemas de apagados de incendios cada día.

Los hoteles han tenido que lidiar con la tarea de mantener los edificios seguros incluso cuando dejaron de recibir ingresos de la noche a la mañana.

La cadena Marriott, que es propietaria del hotel, tiene 650 personas trabajando para cuidar los 60 que tiene en Reino Unido.

Ahora, cosas tan simples como que el agua corra por la tubería cuando no hay clientes que utilicen las duchas o los grifos se convirtieron en una tarea herculina.

Es por eso que una vez por semana, Whelan tienen que poner a funcionar los 600 grifos que hay en el hotel durante cinco minutos.

De acuerdo a Whelan, la mayoría de la gente vería el encierro en un lujoso hotel como una bendición.

Esta simple actividad le puede llevar un día entero, pero debe hacerse para evitar que se presenten bacterias que puedan causar graves enfermedades.

Además, los 170 inodoros que tiene el hotel hay que vaciarlos dos veces por semana. Se debe limpiar cada una de las duchas, las máquinas de hielo y cada habitación debe estar a 16 grados centígrados para evitar la presencia de hongos.

La hotelería ha sido uno de los sectores más afectados por la pandemia. Cerca del 90% del personal de estos hoteles en Reino Unido, unas 2,7 millones de personas, han tenido que aceptar el subsidio de emergencia de empleo del gobierno británico.

Los cajones de cada habitación de hotel deben abrirse para mantener el aire en movimiento y evitar el moho

Y esperan que puedan reabrir pronto sus puertas.

"Si no abrimos antes del 4 de julio, existe una preocupación muy real de que veremos pérdidas de empleos en los meses que viene, porque estas empresas no van a poder seguir pagando", dice Kate Nicholls, directora ejecutiva de UK Hospitality.

Pero de vuelta en Durham, Wheelan se muestra optimista de que la recepción del Royal County pronto se llene de ruido de clientes.

"La gente siempre viajará", dice, "solo quiero asegurarme de que cuando llegue ese día, el cliente entre y tenga ese factor sorpresa".