Efe / La Voz de Michoacán Ciudad de México. Miles de mujeres tomaron este domingo las calles de la Ciudad de México en el Día Internacional de la Mujer, entre carteles con consignas como “No llegamos todas” y “Ni una hija menos, ni una madre rota más”, para denunciar la violencia machista en un país donde alrededor de diez mujeres son asesinadas cada día. Entre la multitud, adolescentes que marchan por primera vez se mezclan con mujeres que llevan años participando en el 8M, en una movilización que ocurre por segundo año con Claudia Sheinbaum como presidenta de México. “Marcho porque ninguna mujer debería tener miedo de salir a la calle sin importar la hora que sea”, dice a EFE Amairani Quetzali, de 17 años, quien participa por primera vez en la movilización por el 8M, y comparte que enfrenta temor cuando sale tarde de la escuela. Como ella, muchas adolescentes y jóvenes se suman cada año a la movilización feminista en México, un país donde siete de cada diez mujeres de 15 años o más han sufrido algún tipo de violencia, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Organizaciones como Balance A.C. impulsaron este 8M bloques específicos para adolescencias y juventudes, con el objetivo de visibilizar sus demandas dentro del movimiento feminista y promover espacios de participación intergeneracional. Este bloque, convocado desde la plataforma Sentir Bonito MX, se integró al Contingente Verde por el Aborto Libre, una de las expresiones más visibles del movimiento por los derechos sexuales y reproductivos en México. Karina Rocha, de Balance, explica que las juventudes feministas buscan que se escuchen sus voces en debates sobre aborto, autonomía corporal, educación sexual integral y acceso a servicios de salud amigables, en un contexto marcado por avances de discursos antiderechos en el mundo. “Están haciendo políticas públicas sin tomarnos en cuenta(...) es un llamado a hacer visible que existimos en los espacios públicos”, afirma. Entre vallas y luces La protesta también se desarrolla nuevamente con edificios del Centro Histórico protegidos por vallas metálicas, una medida aplicada en los últimos años durante las marchas feministas con el argumento oficial de resguardar inmuebles históricos. Además, la marcha se dividió en distintas convocatorias desde las 9:00 (16:00 GMT), impulsadas por diferentes organizaciones sociales y políticas, con rumbo al Zócalo de la Ciudad de México, donde la movilización coincidirá con dos elementos visibles. A la par de los cercos instalados en edificios como el Palacio Nacional, sede de Sheinbaum, habrá una iluminación monumental en color morado por el 8M, impulsada por el Gobierno. Uno de los contingentes más amplios partió alrededor de las 12:00 horas (19:00 GMT) de la Glorieta de las Mujeres que Luchan rumbo al Zócalo, donde se espera que presencia policial posiblemente intente dispersar la marcha o impedir su entrada a la plaza pública. Sofía Pedraza, de 18 años, quien marcha por segunda vez este 8M, considera que el Gobierno “tendrá sus razones para proteger los espacios públicos”; sin embargo, coincide con sus amigas que: “Ojalá así nos protegieran a nosotras”. “La sangre ya está derramada en las calles por muchos años(...) y los monumentos siempre se pueden limpiar”, advierte. A la protesta se sumaron diversidades de mujeres, como las integrantes de la comunidad de lenguaje de señas, quienes advirtieron que las violencias que atraviesan son muchas veces las más invisibilizadas. “A muchas mujeres sordas las han matado, las han secuestrado y ellas tampoco tienen una forma factible de comunicarse”, señala Cecilia Bello, una mujer sorda integrante de la asociación Manos en Movimiento. Las consignas apuntan a una realidad persistente: en México unas diez mujeres son asesinadas cada día, una tendencia constante en la última década. “Somos el corazón de las que ya no laten”, se lee en una de ellas. Solo en 2025 se registraron 2.798 asesinatos de mujeres, de los cuales 725 se investigan como feminicidio, es decir, crímenes por razones de género. Organizaciones civiles advierten que muchas muertes violentas no se investigan como feminicidio y alertan sobre otras formas de violencia persistentes, como las desapariciones, en un país con más de 130.000 personas desaparecidas, una cuarta parte son mujeres.