Redacción / La Voz de Michoacán Marx Arriaga, exdirector de Materiales Didácticos en la Secretaría de Educación Pública (SEP), anunció que mantendrá su “plantón” de protesta tras su despido y para ello pernoctaría este domingo en las instalaciones de la dependencia. El autor intelectual de los polémicos y criticados libros de texto dentro de la denominada Nueva Escuela Mexicana, manifestó que, durante su permanencia en las instalaciones de la dependencia, no le ha faltado de comer, dado que maestros y maestras le han llevado desde tamales, hasta barbacoa. En la “asamblea general” que encabeza, anunció que se mantendrá prácticamente atrincherado en sus oficinas de la SEP, ubicadas en Avenida Universidad, en la Ciudad de México, al no reconocer el oficio bajo el cual fue despedido desde el pasado 13 de febrero, tras diferencias con la misma Secretaría y la Presidencia de la República al negarse a modificar los libros que le fueron encomendados durante la época del presidente Andrés Manuel López Obrador y que fueron ampliamente criticados por ser considerados instrumentos de propaganda del régimen, además de estar llenos de errores y hacer eco de un sistema que, presuntamente, no hacía caso del desarrollo de las competencias y habilidades individuales, lo que se teme agudice los rezagos en temas como matemáticas y lectoescritura. El exfuncionario aseguró que hasta el momento no existe ningún tipo de comunicación con la presidenta Claudia Sheinbaum “para resolver el conflicto que existe con los libros de texto gratuitos”, que estuvieron a su cargo. Desde este sábado, Marx Arriaga encabezó jornadas de transmisiones en vivo por 24 horas que se difundieron en sus redes sociales, en las que se abordaron distintos temas relacionados con la Nueva Escuela Mexicana y con los ejemplares que se distribuyen cada inicio escolar entre los más de 25 millones de estudiantes de educación básica. El personaje ha sido ampliamente criticado tanto en redes sociales como círculos de opinión por su negativa a abandonar el puesto, como si se tratara de una suerte de herencia que le otorgase el expresidente López Obrador para vigilar que no se les mueva una coma a sus textos, si bien ha recibido el apoyo de una parte del magisterio ligado al morenismo.