En Zirahuén, esparcen plaga en bosques con tal de justificar la extracción y venta de madera

En la comunidad se talan bosques y comercia madera: bajo el argumento de que los pinos están infectados, los derriban y repiten el proceso para seguir vendiendo

Foto: El lago de Zirahuén, requiere de una pronta atención de los sectores gubernamentales y sociales del poblado y sus alrededores.

Arturo Molina / La Voz de Michoacán

Ganancias millonarias han dejado las plagas forestales en la región de Zirahuén. Al menos 3.5 millones de pesos en recursos maderables fueron extraídos de la región ribereña del lago en los últimos 5 años. A pesar de la importancia ecológica de la zona de recarga y de los trabajos para evitar el cambio ilegal de uso de suelo, hectáreas de pinos y árboles endémicos han sido deforestadas bajo presuntos argumentos fitosanitarios, aunque finalmente terminan vendiendo la madera y repiten la operación de forma metódica. 

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La deforestación estimada de la zona rebasaría las mil 500 hectáreas, unos 91 mil metros cúbicos de madera de los cuales, sin embargo, apenas comienzan a salir datos confirmados sobre algunos de los procesos de extracción y venta de madera.

Documentos de dictamen fitosanitario y bitácoras de venta de madera “plagada” sellados por el Comisariado de Bienes Comunales de la población indígena de Zirahuén a los que tuvo acceso esta casa editorial revelaron los montos que se extrajeron en cuanto a metros cúbicos de madera y los beneficios económicos.

El Pajal, Jaral y La Paja fueron los tres predios en donde se autorizó el retiro de la corteza vegetal en terrenos de la comunidad indígena de Zirahuén, la misma que, bajo el argumento del cuidado de los bosques ante acusaciones de la rapaz deforestación de otras personas, había intentado incluso configurar un autogobierno en esta tenencia del municipio de Salvador Escalante.

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Los documentos, sin embargo, muestran una realidad distinta. La comunidad indígena ha estado ha estado extrayendo recurso maderable y percibiendo un recurso relevante por su venta, pero no existe indicio alguno de que hayan buscado tratamientos fitosanitarios que se pudieran aplicar para evitar la proliferación de plagas y rescatar los árboles en lugar de talarlos.

No intentaron rescatar los árboles

Dendroctorius mexicanus (insecto descortezador) es el nombre que recibe la plaga. El dictamen presentado por El Comisariado Ejidal de Bienes Comunales revela que el único tratamiento fue el derribo seccionado, la aplicación de pesticidas y posterior manejo de la madera infectada.

A pesar de que la misma plaga ha impactado otros territorios de nuestro país, en Michoacán es donde se aprovechado aún más el valor económico de las pérdidas ecológicas.

Es así que las ganancias se fueron acumulando para la comunidad indígena de Zirahuén. Entre el 2016 y 2017 los encargados del autodenominado pueblo originario colocaron en el mercado un total de mil 996 metros cúbicos de madera con un valor de un millón 474 mil 530 pesos mexicanos.

En cuestión de dos años, las ganancias prácticamente se duplicaron: en total vendieron un volumen de 2 mil 462.630 metros cúbicos de madera que ostentó un valor de más de 2 millones 6 mil 27.66 mexicanos.

Pero el volumen total sería aún mayor: unos 91 mil metros cúbicos de rollos de madera obtenidos en los últimos años de lo que de lo que anteriormente fueron árboles parte del ecosistema boscoso del acuífero de Zirahuén.

Especialistas advierten que, si bien el insecto descortezador es una de las plagas más fuertes para las especies de pino, existen tratamientos que permitirían alargar su vida, aunque muchas veces no se aplican bajo la justificación del costo para realizarlo.

Se pelean la madera

La problemática comenzó a vislumbrase meses antes. La Voz de Michoacán por conducto de denuncias de colonos de la zona del lago, evidenció que dos tráileres de carga sacaron volúmenes aún no cuantificados de madera en rollo obtenida de cientos de pinos presuntamente infectados de la misma plaga.

Luego de la publicación, copropietarios particulares del predio El Paraño aseguraron que se trataba de retiro de madera de árboles plagados, con lo que presentaron documentación que, justificaron, contaba con los sellos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y otras dependencias ambientales con el objetivo de detener la propagación del insecto.

No obstante, aún con la documentación presentada, comuneros y activistas de la zona denunciaron que los árboles no estaban plagados. Ante el panorama denunciado, autoridades ambientales de Michoacán advirtieron acciones de tala con documentación “no fidedigna” emitida por autoridades federales.

La acción tomada por la Secretaría de Medio Ambiente Cambio Climático y Desarrollo Territorial (Semaccdet), fue presentar una querella formal ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), así como a la Fiscalía General del Estado (FGE) de Michoacán, a través de la Fiscalía Especializada en Delitos Contra el Medio Ambiente y la Fauna”.

Las imágenes satelitales de la deforestación en el lugar son evidentes. La ribera del lago presenta una franja en dónde la vegetación endémica fue sustituida por diversos tipos de cultivos. A la franja anterior, se suma otra cantidad aún no especificada de superficie por el efecto de la tala en mención.

Pero al parecer, una estrategia similar está siguiendo la misma comunidad indígena: deforestar y sacar madera bajo el argumento de una plaga que no se puede tratar, obteniendo jugosos recursos en el proceso.

La región ha crecido en valor de suelo por la llegada de desarrolladores de complejos ecoturísticos y residencias de importante valor, pero el lucrativo negocio de la madera amenaza no sólo dividir a la comunidad, sino con degradar aún más la riqueza natural del Lago de Zirahuén.