En riesgo de colapso, decenas de casonas del Centro Histórico de Morelia

En varias de ellas se han colgado desde tres o cuatro años lonas advirtiendo el peligro, como si se tratase de la crónica de un derrumbe anunciado.

Fotos: Sam Herrera Jr.

Arved Alcántara / La Voz de Michoacán

Morelia, Michocán. Al menos una treintena de casonas e inmuebles del Centro Histórico presentan un claro riesgo de colapsarse. En varias de ellas se han colgado desde tres o cuatro años lonas advirtiendo el peligro, como si se tratase de la crónica de un derrumbe anunciado. En otras tantas la lona ya se vino abajo junto con la pared que la sostenía.

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No hay más señalética, no hay labor visible alguna para intentar recuperar el espacio o siquiera para advertir a la gente que probablemente no tendría que caminar cerca de ese edificio. Las viviendas vecinas, también en riesgo en muchos de los casos, son lo único que sostiene los muros que aún no terminan por venirse abajo por completo.

Otras 150 más presentan daños importantes, no estructurales aún, pero en una ciudad que no atiende sus antiguos edificios la amenaza es que en algunas décadas se sumarán al catálogo de casonas en grave riesgo.

El pasado 12 de diciembre se cumplieron 32 años de la declaración de Morelia como Ciudad Patrimonio por la UNESCO: tres décadas en donde parece que el nombre ha servido más para invitar al turismo que para cuida a los de casa. En este lapso, la conservación de los inmuebles frente a diversos fenómenos de degradación se ha convertido en el principal desafío para los tres niveles de gobierno y la sociedad civil organizada.

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Grafitis, falta de mantenimiento, manifestaciones y otros fenómenos se suman a la tendencia de degradación del Centro Histórico, que padece social e institucionalmente el fenómeno de “las ventanas rotas”: la analogía se refiere a la idea de que si se permite que una ventana se rompa en un edificio y no se repare, es más probable que otras ventanas también se rompan; la falta de mantenimiento en un entorno urbano sólo genera que el resto de la zona se descuide.

En el caso del primer cuadro, se estima que al menos 33 inmuebles están al borde del colapso. Estos edificios, ante el riesgo dictaminado por la Coordinación Municipal de Protección Civil, ya han sido apuntalados desde 2019, deshabitados e incluso se encuentran en proceso de esperar a que la gravedad y el daño acumulado hagan lo suyo. La intervención de la autoridad es poco probable ante un complejo esquema burocrático y de supuesta conservación histórica.

Las 219 manzanas que integran la zona del Centro Histórico de la capital michoacana reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, son protegidas y vigiladas –en papel- por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Esto implica que cualquier modificación, alteración o reparación que se pretenda llevar a cabo en algún monumento o estructura residencial dentro de este perímetro debe ser sometida a una evaluación y aprobación por parte del INAH.

Este proceso, según vecinos, arquitectos, ingenieros, cronistas, guías de turistas e historiadores, se considera prácticamente insuperable e irónicamente sólo ha provocado un mayor deterioro de todo entorno que no sea turísticamente viable. El mismo INAH censó en 2021 los edificios abandonados: 180, coincidiendo con las cifras de un reporte del Ayuntamiento en 2019.

En total, en la zona de monumentos decretada por la UNESCO se ubican poco más de mil 100 inmuebles y monumentos que deben protegerse. La falta de recursos por parte de las familias, las instituciones que optan por dejar caer los edificios para vender el predio, los altos costos de reparación e incluso las manifestaciones son cada vez más evidentes en el desgastado casco histórico.

Como parte de su plataforma electoral, en 2021 Alfonso Martínez Alcázar refirió que la contención al ambulantaje era uno de los principales aspectos a retomar para este periodo 2021-2024. Durante su primer periodo peatonalizó varias calles, pero poco o nada se hizo para salvar los edificios en peligro de venirse abajo.

“Todos los días, administración tras administración, se ha hecho algo para recuperar un espacio”, aseguró Alfonso Martínez en diciembre de 2021, al cumplirse 30 años del nombramiento. Entre el abandono institucional y el riesgo civil inminente, hoy varias casonas y edificios del Centro Histórico se siguen cayendo a pedazos.