IMÁGENES NUESTRAS | Biblioteca Pública Universitaria, baluarte del conocimiento

La construcción arquitectónica inició el 2 de diciembre de 1660, y concluyó en 1695, no obstante el edificio del colegio (hoy Centro Cultural Clavijero) fue iniciado en 1757 y terminado en 1763.

Foto: La Voz de Michoacán.

Arturo Molina / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Pasó no de ser un templo católico a convertirse en una de las bibliotecas más importantes y pintorescas del país. Desde hace casi un siglo, la Biblioteca Pública Universitaria es uno de los sitios más fotografiados y visitados del Centro Histórico de la Ciudad de la Cantera Rosa.

PUBLICIDAD

Considerada como un regalo del General Lázaro Cárdenas del Río, los largos y altos estantes de libros antiguos del recinto bibliográfico almacena más que  cuadernos; libros incunables y prohibidos en el siglo XVIII se guardan como un tesoro en el espacio desde hace más de 3 siglos.

Los libreros de más de 20 metros de alto, elaborados en madera de pino y parota, tintados con barniz oscuro, soportan las miles de toneladas que representan los legajos y libros que se fueron formando a través de donaciones y la integración de bibliotecas de personajes morelianos.

Archivo:Biblioteca Pública UMSNH 108.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre

La obra monumental, junto con los miles de ejemplares de obras históricas fue donada por el entonces Gobernador Lázaro Cárdenas del Río a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en el año de 1929. La construcción arquitectónica inició el 2 de diciembre de 1660, y concluyó en 1695, no obstante  el edificio del colegio (hoy Centro Cultural Clavijero) fue iniciado en 1757 y terminado en 1763.

PUBLICIDAD

El conjunto conventual fue ocupado por los jesuitas hasta 1767  año en que  fueron expulsados de todos los dominios españoles por orden del Rey Carlos III de España, por lo que los edificios pasaron a manos del clero secular local. En un inventario realizado en el año de 1773 se dio parte  de la existencia de 12 retablos de madera en el interior del templo.

En pleno siglo XIX con las leyes de reforma, y con el proceso de desamortización de los bienes materiales de la iglesia, el recinto conventual pasó a ser propiedad del gobierno; no obstante, el templo Jesuita fue conservado como lugar para el culto religioso católico.

Entre los ejemplares conservados destacan siete libros incunables, término que se refiere a libros impresos en el siglo XV, así  71 libros prohibidos y censurados por la Iglesia católica durante la colonia.

Fue para el año de  1929 a iniciativa del Gobernador de Michoacán Lázaro Cárdenas del Río, el gobierno federal cedió el inmueble del templo a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) para fundar en él la Biblioteca Pública Universitaria l Francisco J. Múgica,  la  cual fue inaugurada el 7 de enero de 1930. Entre las obras de remodelación efectuadas se retiraron los retablos neoclásicos y se colocó la estantería de madera para los libros a todo lo largo de los muros.

En 1952 y 1953 la Universidad Michoacana invitó a los artistas estadounidenses Hollis Howard Holbrook, S. C. Schoneberg y R. Hansen a pintar murales en el interior del recinto, y en 1959 al mexicano Antonio Silva Díaz.

Desde entonces, el recinto es visitado diariamente por decenas de estudiantes de las preparatorias, universidades y por turistas nacionales e internacionales, que son atraídos por su arquitectura.

Asimismo, historiadores consultan diariamente las obras del fondo antiguo que fungen como referente para la recuperación del pasado de esta sociedad. Otro uso que se le ha dado a la biblioteca, han Sido las sesiones fotográficas como atractivo turístico e incluso para modelaje que ha trascendió y viralizado a través de las redes sociales.

Luego de dos años de pandemia, finalmente el espacio con orientación al uso académico poco a poco a regresaron a abrir sus puertas tanto a los estudiantes como a los turistas de todo el mundo.