CRIT atiende a niños con autismo; llaman a evitar prejuicios y diagnosticar únicamente con especialistas

Ciertas conductas, como aparentes berrinches o episodios de hiperactividad en los niños, suelen ser malinterpretadas por el entorno familiar, explica Tatiana Lira, directora del CRIT.

Arved Alcántara / La Voz de Michoacán

Morelia Michoacán.- Las estimaciones sobre la presencia del espectro autista han cambiado en los últimos años y van en aumento. Mientras anteriormente se hablaba de una prevalencia de una persona por cada mil, actualmente existen referencias que la elevan hasta 30 por cada mil, de acuerdo con información compartida por la directora del Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón (CRIT) en Michoacán, Tatiana Cruz Lira, espacio donde cada año se atienden a más de 170 infantes con este trastorno.

En el marco del Día Mundial de la Concientización del Autismo, que se conmemora cada 2 de abril, precisó que esta versión no es definitiva, ya que no existen datos concretos que permitan dimensionar cuántas personas viven con esta condición, sin embargo, apuntó que este aumento en las estimaciones puede estar relacionado con una mayor visibilización del autismo y con la información con la que se cuenta actualmente sobre este diagnóstico.

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De acuerdo con la directora del organismo, en años anteriores era común que personas dentro del espectro autista fueran mal diagnosticadas o etiquetadas bajo otras condiciones, lo que dificultaba su acceso a la atención especializada. Actualmente, dijo que existe una mayor preparación de profesionales para realizar diagnósticos certeros mediante pruebas estandarizadas.

Ingreso, bajo lista y paulatino

Asimismo, compartió que en el Centro Teletón en la entidad se tiene una lista de espera de 470 niños y niñas que requieren atención por autismo, en tanto que 270 de ellos ya cuentan con un diagnóstico confirmando su situación.

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La directora del CRIT agregó que esta amplia lista de espera se debe a la acotada capacidad del centro y a la duración de la intervención que cada niño requiere, “ya que actualmente el CRIT tiene capacidad para atender entre mil 50 y mil 100 familias en total, dentro de las cuales se van incorporando más beneficiarios de forma paulatina”.

Aseguró que el ingreso a este centro para recibir atención especializada y acompañamiento por parte de profesionales se realiza de manera gradual, dependiendo de la antigüedad de su registro, y puede tardar entre un año y año y medio en hacerse efectivo.

Detalló que la falta de atención profesional puede derivar en dificultades para la inclusión escolar y social de niñas y niños, así como en problemas para que las familias comprendan la condición que viven los pequeños. Señaló que ciertas conductas, como aparentes “berrinches” o episodios de hiperactividad, suelen ser malinterpretadas por el entorno familiar, cuando en realidad corresponden a manifestaciones del espectro autista.

Indicó la también activista que el acompañamiento brindado por el Centro de Rehabilitación está orientado a desarrollar habilidades que permitan a los menores con este diagnóstico alcanzar mayores niveles de independencia. No obstante, subrayó que “la inclusión no depende únicamente de las leyes o de las instituciones, sino también de que la sociedad esté informada sobre el autismo, reconozca las necesidades particulares de cada persona y mantenga una actitud empática en la vida cotidiana”.

Enfatizó finalmente Tatiana Lira haciendo un llamado a cuidar la forma de referirnos a las personas que enfrentan este trastorno (o incluso alguna discapacidad), ya que los prejuicios y el uso de ciertos términos, como “niño especial” o “capacidades diferentes” continúan obstaculizando la comprensión del autismo y los procesos de inclusión.

En este contexto, es de resaltar que el pasado jueves se realizó una caminata con motivo del Día Mundial de la Concientización del Autismo, que partió a las 18:00 horas desde la fuente de Villalongín con destino a la Catedral de Morelia; los organizadores convocaron a participar portando una playera blanca o azul, o algún distintivo de este último color.

¿Qué es el trastorno?

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que se caracteriza por diferencias en la comunicación social y en los patrones de comportamiento. Se denomina “espectro” porque sus manifestaciones varían ampliamente entre las personas, tanto en intensidad como en forma, lo que implica que no existe un perfil único.

Entre sus rasgos más frecuentes se encuentran dificultades para interpretar señales sociales, como gestos o tonos de voz, así como conductas repetitivas o intereses muy específicos. Algunas personas pueden presentar hipersensibilidad o hiposensibilidad a estímulos sensoriales, como sonidos, luces o texturas. Estas características suelen identificarse en la infancia, aunque en algunos casos el diagnóstico ocurre más tarde.

El TEA no es una enfermedad ni tiene una cura, sino una condición permanente que forma parte de la diversidad neurológica. Las intervenciones se enfocan en brindar apoyos personalizados que favorezcan la comunicación, la autonomía y la integración en distintos entornos, como el escolar, el familiar y el social.

En el caso de niñas y niños, la detección temprana permite implementar estrategias de intervención desde edades iniciales, cuando el desarrollo cerebral es más flexible. Esto incluye terapias de lenguaje, apoyos conductuales y acompañamiento en el entorno escolar, con el objetivo de fortalecer habilidades de comunicación y adaptación. La participación de la familia y la coordinación con docentes resultan fundamentales para generar entornos estructurados y predecibles, que faciliten el aprendizaje y reduzcan factores de estrés.