Mujeres, pilar del campo y del hogar: 60 mil llevan el sustento a sus familias a través de la agricultura

Además de trabajar el campo, las mujeres también dan valor agregado a los productos que elaboran, como comidas tradicionales, dulces, mermeladas, licores, productos de belleza y medicinales.

Foto: Cortesía.

Redacción / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. La participación de la mujer en el campo michoacano es fundamental: ellas dan vida y hacen florecer la agricultura, ganadería y pesca, pues en Michoacán cerca de 60 mil féminas son cabezas de familia y obtienen sus ingresos para el sostén de sus hogares en actividades del sector rural. 

A pesar de su participación e importancia, las mujeres del campo están en desventaja en cuanto a brecha salarial, reconocimiento, educación y oportunidades, por lo que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 15 de octubre como el Día de la Mujer Rural.

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En Michoacán las mujeres participan de manera activa, aportando esfuerzo, conocimientos y amor a la tierra para hacerla producir, reconoció el titular de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroalimentario (Sedrua), Rubén Medina Niño.

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El funcionario informó que de cada 100 personas que participan en el campo, 18 son mujeres cabezas de familia, que no sólo trabajan, sino que también dan valor agregado a los productos del campo, elaboran comidas tradicionales, dulces, mermeladas, licores, productos de belleza y medicinales, entre muchos otros.

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Aunque la participación de las mujeres se concentra en la producción de cultivos no tradicionales, como yerbas aromáticas, hortalizas, ornamentales y productos orgánicos, también han asumido roles importantes en el sector pecuario y pesquero, además de dirigir ejidos, cooperativas y Sociedades de Producción Rural.

A través del Programa de Agricultura Sustentable, muchas mujeres, adultas, jóvenes y niñas, se sumaron a los trabajos de los huertos de traspatio, produciendo alimentos sanos e inocuos, pero también aprendiendo a fertilizar y recuperar la nutrición de los suelos agrícolas, igualmente con el apoyo de mujeres técnicas especializadas del programa.

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El año pasado se destinaron 21.7 millones de pesos para incentivar 182 proyectos para mujeres cabezas de familia de 62 municipios del sector rural, cifra que se espera que este año sea superada o duplicada, de acuerdo con Sedrua.

Con este incremento, se pretende fortalecer la permanencia femenina en productos agrarios. En 2019 se asignaron poco más de 21.7 millones de pesos; el recurso logró incentivar a 182 proyectos, para mujeres cabezas de familia de 62 municipios del sector rural, sólo a través del Programa en Concurrencia con la Federación.

En el país, más de 778 mil mujeres trabajan en el sector primario; de ellas, 79 por ciento lo hace en el área agrícola, 18 por ciento en la ganadería, 1 por ciento en la pesca; y 2 por ciento en actividades como el aprovechamiento forestal y las agropecuarias.

COVID-19 agrava brechas

La pandemia por COVID-19 acentuó más las desventajas que enfrentan las mujeres y niñas del campo, un problema que se agrava más aún en las zonas rurales, de acuerdo con la ONU.

En todo el mundo las mujeres rurales ya enfrentaban, y se enfrentan, a batallas previas específicas en su vida diaria a pesar de sus roles clave en la agricultura, el suministro alimentario y la nutrición.

Ahora, desde el COVID-19 y las necesidades de salud únicas en áreas remotas, les es menos probable tener acceso a servicios de salud de calidad, medicamentos esenciales y vacunas. Las normas sociales restrictivas y los estereotipos de género también pueden limitar la capacidad de las mujeres rurales para acceder a los servicios de salud.

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A pesar de todo ello, han estado al pie del cañón en la pandemia, incluso con un trabajo de cuidados del hogar no remunerado que ha ido en aumento.

Desde esta perspectiva, en las aldeas remotas, especialmente en las más marginadas, son necesarias medidas para aliviar la carga del cuidado y redistribuirla mejor entre mujeres y hombres.

“También necesitamos abogar por servicios e infraestructuras básicas suficientes (agua, salud, electricidad, etc.) para apoyar el trabajo doméstico y de cuidados productivo y no remunerado de las mujeres, que se ve agravado por la crisis”, destacó la ONU.

La pandemia también ha aumentado la vulnerabilidad de los derechos de las mujeres rurales a la tierra y los recursos. Las normas y prácticas discriminatorias de género impiden que las mujeres ejerzan los derechos sobre la tierra y la propiedad en la mayoría de los países y las viudas de COVID-19 corren el riesgo de ser desheredadas.

La seguridad de la tenencia de la tierra de las mujeres también se ve amenazada a medida que los migrantes desempleados regresan a las comunidades rurales, lo que aumenta la presión sobre la tierra y los recursos y agrava las diferencias de género en la agricultura y la seguridad alimentaria.

Las inversiones con perspectiva de género en las zonas rurales nunca han sido más críticas.

Es por ello que este Día Internacional de las Mujeres Rurales la ONU asignó como tema "Construir la resiliencia de las mujeres rurales a raíz del COVID-19", para crear conciencia sobre las luchas de estas mujeres, sus necesidades y su papel fundamental y clave en nuestra sociedad.