Michoacán se sumó al primer macrosimulacro de sismo

Protección Civil resaltó que persiste cierta apatía en un amplio sector de la población para ser partícipe de estos ejercicios

El simulacro en Palacio de Gobierno, en Morelia. Foto, Víctor Ramírez.

Arturo Molina, Rogelio Arellano / La Voz de Michoacán

Morelia / Uruapan, Michoacán. Más de 40 mil personas de 73 municipios michoacanos participaron en el macrosimulacro de sismo que se llevó a cabo en punto de las 11:00 de la mañana este lunes. Las alertas sísmicas sonaron al interior de dependencias estatales y municipales de toda la entidad para poner a prueba las capacidades sociales para responder ante el desastre natural.

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Autoridades de Protección Civil, sin embargo, resaltaron que persiste cierta apatía en un amplio sector de la población para ser partícipe de estos ejercicios.

En el caso de Morelia, destacaron que el simulacro permitió recopilar información referente a la operatividad de los sistemas de alerta. El Palacio de Gobierno, ubicado en el corazón del Centro Histórico, fue desalojado en poco más de 2 minutos, lo que destacaron como una mejorara en los esquemas de evacuación.

Foto, Víctor Ramírez.

Con el sonido de las alertas, los trabajadores de dicho recinto se destacaron por el tránsito apresurado pero ordenado hacia la salida principal. A la calle Benito Juárez arribaron las unidades de la Coordinación Estatal de Protección Civil y de la Cruz Roja para atender a los heridos del sismo.

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El ejercicio de un supuesto sismo de magnitud 7 con epicentro en Acambay, Estado de México, conformó el primero de 3 macrosimulacros a nivel nacional en los que va a participar el estado de Michoacán. Según información de Protección Civil, el simulacro a generarse en el mes de mayo se espera esté vinculado a desastres naturales por huracanes o fenómenos hidrometeorológicos.

El subsecretario de Gobierno, Armando Hurtado Arévalo, dio a conocer que, según el reporte en poder de Protección Civil Estatal, se tuvo una participación de 46 mil 236 personas en 686 inmuebles de 73 municipios, registrados en la plataforma de Protección Civil Nacional. Más de un millón de personas en el estado de Michoacán viven en zonas de riesgo por huracanes, sismos, deslaves y todo tipo de fenómenos naturales que, en conjunto con la falta de planeación y otras condiciones, han generado una peligrosa condición de riesgo para las viviendas.

“La salvaguarda de la integridad es la principal prioridad, que esté todo preparado y estemos atentos para salvar vidas, es una de las finalidades: salvar vidas, la capacitación a todos los habitantes para que tomen medidas preventivas a raíz de los alarmantes eventos del 85 y del 17 de septiembre de 2017, y esto nos conlleva y nos obliga a tomar medidas precautorias, hay que destacar la capacitación de cada uno de nosotros. Todos debemos prepararnos para estar en condiciones de salvar vidas en algo que difícilmente podemos prever como son los sismos”.

Armando Hurtado, subsecretario de Gobierno de Michoacán.

Han pasado ya dos años de los sismos del 17 de septiembre de 2017, donde el sur del país se vio afectado por el temblor más fuerte de los últimos 100 años con un total de 8.4 de magnitud. El país se encontraba en fase de recuperación cuando otro sismo golpeó al territorio nacional; esta vez en la Ciudad de México y estados de la megalópolis.

Prácticamente los 113 municipios tienen zonas de riesgo que ni siquiera han sido identificadas a través de la generación del Atlas de Riesgos y documentos de estudios de suelo. A pesar de ser el municipio con más recursos, apoyos y de concentrar los poderos estatales, ni siquiera Morelia cuenta con un documento debidamente actualizado. Por lo anterior, las autoridades estatales urgieron a que los municipios se unan a este tipo de estrategias.

Si bien en el ejercicio de este lunes participaron 73 municipios, autoridades estatales reconocen que falta la cooperación de los ayuntamientos en la generación de estudios y la conformación de comités de Protección Civil que permitan reaccionar ante los eventos de desastres naturales. Si bien en el caso de los sismos es imposible de predecir, destacan que, tanto en este caso como en los huracanes y otros desastres, la rápida actuación marca la diferencia en el rescate de vidas humanas.

“La prevención es lo más importante y se construye con información precisa que todos tengamos y sepamos la dimensión de un sismo a través de la experiencia que se ha vivido. Fueron experiencias lamentables, pero demostraron la solidaridad del pueblo en casos de desastre. Todos los insumos, la parte materialmente hablando, ante todo la formación y la información y construcción de la cultura de la prevención es fundamental”, concluyó el funcionario estatal.

En Uruapan, baja participación ciudadana

A pesar de que Uruaupan, como el resto del estado, se ubica en una zona sísmica, la población se mantiene con un marcado rezago en cuanto entender y adoptar la cultura de la prevención para enfrentar eventuales escenarios de movimiento telúricos, pues 6 de cada 10 habitantes no se suman a los simulacros como el efectuado este lunes a nivel nacional organizado por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

Entender y comprender la importancia de diseñar acciones de evacuación rápida y ordenada, entre otras medidas emergentes, antes, durante y después de un sismo, es vital para salvar vidas, sin embargo, aún resta mucho trabajo por hacer y lograr permear en la sociedad. “Avanzamos, pero muy lento, se requiere madurez responsable”, señaló Gerardo Delgado, coordinador regional de la Protección Civil estatal.

Foto, Rogelio Arellano.

Las recomendaciones de participar, dijo, no se reducen a oficinas públicas. Deben participar todos, desde las empresas hasta las escuelas, hospitales y los hogares; es un ejercicio para todos pues de ello dependerá el salvar vidas. Estar preparados no significa adoptar un estado de alerta estresante permanente, se trata de entender nuestra realidad frente a la naturaleza y sus manifestaciones, sostuvo Gerardo Delgado.

De los 14 municipios que coordina en esta zona del estado, añadió, solamente ochos participaron en el simulacro, entre ellos Uruapan, Peribán, Los Reyes, Paracho, Taretan y Tancítaro. Queda claro que los que no se involucraron representan ese grave rezago, no solamente por parte de las alcaldías, ya que tampoco se sumaron escuelas y empresas u otros espacios de concentración masiva, mucho menos en los hogares.

Amplias zonas de tierra inestable que han sido urbanizadas, como por ejemplo laderas de cerros o barrancas tampoco se sumaron al simulacro y en ahí donde se debe avanzar en la cultura de la prevención con acciones más directas por parte de las unidades municipales de Protección Civil u otras instancias vinculadas a estas tareas, de tal manera que se avance en la cultura de la prevención.

Estimó que, igualmente, 60 por ciento empresas que utilizan mano de obra numerosa tampoco atienden este tipo de llamados a pesar de que es una acción que favorece elevar sus estándares de calidad a través de certificados que emite el propio Cenapred y las unidades estatales de Protección Civil, por ello convocó a toda la población a atender el llamado de adoptar de manera responsable la cultura de la prevención.

En este sentido se expresó, por su parte, el secretario del Ayuntamiento de Uruapan, Antonio Chuela Murguía, tras la realización del simulacro de este lunes en el edificio que alberga la Presidencia Municipal, acción mediante la cual fueron evacuadas 250 personas en un tiempo de un minuto y 37 segundos.

Foto, Rogelio Arellano.

Dijo que este tipo de ejercicios contribuyen a reforzar las medidas de prevención en caso de un movimiento telúrico, por ello exhortó a los empleados municipales y ciudadanos en general a ser sensibles y acatar las medidas de prevención, que en un momento dado pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Sostuvo que Uruapan participará en los demás simulacros nacionales programados para este 2020, como por ejemplo el próximo mes de mayo y será coordinado por la unidad municipal de Protección Civil con estricto apego a los protocolos que se basan en la máxima de “no grito, no corro, no empujo”.