Angélica Ayala / Colaboradora La Voz de Michoacán Pátzcuaro, Michoacán. En el siglo XVI inició la procesión de los Cristos en Pátzcuaro por los frailes Franciscanos con el propósito de evangelizar a los pueblos purépechas, después los padres Agustinos adoptaron esta actividad eclesiástica que sigue vigente todos los Viernes Santos. La peregrinación inicia frente a la entrada de la Basílica Inmaculada de la Salud, ahí, se reúnen las imágenes de la Virgen Dolorosa, el Santo Entierro y los Cristos de las diferentes capillas de la ciudad. Los feligreses que acompañan a las imágenes visten de negro, señal de luto porque murió Jesús el hijo de Dios crucificado, también participan niños y niñas vestidas a la usanza de esos tiempos, con túnicas y velos, llevan los símbolos de la crucifixión como los dados, la lanza, la escalera, la corona de espinas, las monedas, la esponja con el vinagre, los clavos y el martillo. Caminan despacio, mientras la gente los observa pasar en la orilla de las banquetas. Sin embargo, esta procesión ha sido interrumpida dos ocasiones la primera en el tiempo de la Reforma y retomada en el año de 1950 y en el 2021 durante la contingencia por el coronavirus, al respecto, Fernando Mendoza, historiador originario de Pátzcuaro y quien ha escrito varios libros, relató que: “en sus inicios se realizaban dos procesiones, la primera era por parte de los españoles, después la de la nobleza indígena, quienes se alumbraban el camino con antorchas de ocote, candelas y los cantos eran en la lengua materna, ya que participaban los pueblos ribereños, con Cristos elaborados de pasta de caña”. En la fe católica la procesión de los Cristos es una muestra de respeto y luto por la crucifixión de Jesús de Nazaret; los feligreses de las parroquias de la ciudad y algunos poblados, cargan los Cristos, Cruces, a la Virgen Dolorosa, al Señor del Santo Entierro, caminan lentamente por las calles del centro histórico. La procesión es presidida por una reliquia, un trozo de madera de la cruz original donde fue crucificado el hijo de Dios. Las damas de la Virgen de la Salud cargan a la Virgen Dolorosa, mientras que los caballeros llevan el Cristo del Santo Entierro. El silencio entre las personas se empieza a percibir cuando los tambores o el clarinete anuncian que está por llegar el cortejo, al momento un señor de edad avanzada, junta sus manos y empieza a rezar, cierra sus ojos y se persigna, así en silencio continúa viendo el paso de las imágenes. Es la capilla de Cristo Rey, que participa con los encapuchados, son hombres que atan a sus tobillos cadenas pesadas y caminan descalzos todo el trayecto, el sonido del golpe del tambor es seco y triste a la vez, otros encapuchados cargan sobre sus hombros un gran trozo de madera simulando la crucifixión, lo agarran con dos argollas que colocaron en la orilla del tronco. Décadas atrás, en esta procesión también participaban las comunidades de la Ribera del Lago de Pátzcuaro, “con las imágenes más antiguas de la región, elaboradas con pasta de caña de maíz, sin embargo, al paso de los años y al realizar sus propias procesiones ahora sólo participan los Cristos de la ciudad”, comentó, Fernando Mendoza. Las personas esperaron pacientemente en su lugar para poder presenciar una de las tradiciones más representativas de Pátzcuaro, entre los Cristos participantes, están de la Divina Providencia, El Humilladero, del Sagrario, el Santuario, Jacarandas, Parroquia de Cristo Rey, la iglesia de San Francisco y el Hospitalito, de la rectoría de San Juan de Dios, de las colonias, Ibarra, San Lázaro, Popular, Los Reyes, La Zapata, entre otros, consolidando este evento como un referente de la Semana Santa en Michoacán.