“Inseguridad y violencia siguen amenazando a Michoacán”, dice arzobispo en Misa por la Paz

Obispos, autoridades civiles y ciudadanos participaron en una eucaristía por la paz en Michoacán.

Foto: Samuel Herrera Jr., La Voz de Michoacán.

Redacción / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Lejos de disminuir, la inseguridad y violencia continúan amenazando a la población en Michoacán, señaló el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, durante la Eucaristía por la Paz, convocada por la Provincia Eclesiástica de Morelia y sus obispos, como un ejercicio de oración para buscar la paz en el estado, en la cual participaron obispos, sacerdotes, autoridades civiles y ciudadanos.

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Desde la Plaza de la Paz, en Morelia, el jerarca católico encabezó la misa en la que participaron todas las diócesis: la de Morelia, Zamora, Apatzingán, Tacámbaro y Lázaro Cárdenas, cuyos representantes se unieron al llamado para la pacificación en la entidad.

“La paz no puede reducirse al simple equilibrio entre la fuerza y el miedo. Mantener al otro bajo amenaza significa reducirlo al estado de objeto y negarle la dignidad. Desde aquí reafirmamos que el incremento de la intimidación, así como la proliferación incontrolada de las armas, son contrarios a la moral y a la búsqueda de una verdadera concordia. El terror ejercido sobre las personas más vulnerables contribuye al exilio de poblaciones enteras en busca de una tierra de paz”, señaló el arzobispo durante la homilía.

Aseguró que la sociedad mexicana se ha visto perjudicada considerablemente por escenarios de inseguridad y violencia que no han disminuido, pues en el año 2010 se hizo la exhortación pastoral llamada “Que en Cristo, nuestra paz, México tenga vida digna”, en la cual se advertía la creciente actividad de la delincuencia organizada, la pobreza, la desigualdad social, la corrupción, la falta de reformas en las políticas económicas, las deficiencias en el sistema de impartición de justicia y desempleo, situaciones que todavía permanecen.

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“Ahora vemos que dicha realidad, lejos de disminuir, continúa amenazando a nuestras comunidades”, sentenció.

Carlos Garfias indico que son varias las formas de violencia que amenazan nuestra vida contemporánea, no solo a través de las armas, sino también a través de las diferentes plataformas digitales y medios de comunicación masiva, aquellos que “tienen como fundamento la cultura de la indiferencia y del descarte”.

“Hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan artesanos de la paz que sean auténticos mensajeros y testigos, en la vida cotidiana, del bien ser, del bien dar y del bien estar, y con ello complementar la felicidad en la familia humana. En este sentido hoy dirigimos nuestro pensamiento a las familias, niños y adolescentes que viven en zonas de inseguridad o que han sido dañados por la violencia, y a todos los que se esfuerzan para que sus vidas y sus derechos sean protegidos”.

El líder religioso apuntó que la iglesia Católica ha insistido en la importancia de la promoción de la paz y se ha mantenido firme en la exhortación a toda la humanidad para generar una cultura de diálogo.

“Vivimos en un mundo demasiado complejo y en rápido movimiento. Nos encontramos cada vez más interconectados con los acontecimientos de los diferentes ámbitos sociales, pero contradictoriamente, también experimentamos lejanía, desconfianza y, hasta sospecha, para con los demás”, dijo.

Recordó que en su tercera encíclica, el Papa Francisco ha exhortado a vivir una actitud de franca y abierta amistad social en la que se construya una “cultura del encuentro”, capaz de superar las diferencias de puntos de vista que confrontan a las comunidades, para buscar más bien, la complementariedad y el enriquecimiento mutuo.

El arzobispo indicó que tanto iglesias, como autoridades gubernamentales, organismos autónomos, sociedad civil y ministros de culto, están llamados a realizar su propia aportación para la construcción de la casa común, bajo el resguardo jurídico que provee el Estado de Derecho, el cual debe garantizar una sana convivencia entre la población.

“La auténtica vida social, fundada en el derecho y en un diálogo leal entre los protagonistas, se renueva con la convicción de que cada mujer, cada hombre y cada generación encierran en sí mismos una promesa que puede liberar, aun ante lo complejo, nuevas energías relacionales, intelectuales, culturales y espirituales”, refirió.

Invitó a los presentes a mantener un diálogo provechoso, abierto y trasparente con las instituciones, “convencidos igualmente de que un Estado capaz de apreciar las propias raíces religiosas, sabiendo aprovechar su riqueza y potencialidad, puede ser más fácilmente inmune a tanta violencia, causada también por el gran vacío en el ámbito de los ideales, porque es precisamente este olvido de Dios, en lugar de su glorificación, lo que engendra la violencia”.

El jerarca católico llamó a combatir la violencia a través del diálogo y el buen trato hacia los demás.

“No nos esperemos, podemos hacerlo hoy mismo y con ello contribuir de manera trascendental en la promoción de la paz: utilicemos una comunicación asertiva, seamos amables; saludemos a nuestros vecinos, al portero, al policía, al que nos recibe a la entrada del negocio, a la persona que nos atiende en una ventanilla, incluso, a quienes no nos saludan, al que parece indiferente, o a quien no nos agrada; pues como decía Jesucristo, si solo amamos a quienes nos aman, y si solo saludamos a nuestros hermanos, ¿qué hacemos de extraordinario?”.

Carlos Garfias llamó a las personas a ser constructores de paz, ser respetuosos, comprensivos y más agradecidos y caritativos; “cambiemos toda actitud que sea perjudicial, realicemos una introspección y trabajemos en nuestros propios errores. Seamos ejemplo de paz, armonía y amor en donde quiera que nos encontremos. Seamos pacientes, fomentemos la sana convivencia, estemos dispuestos a ser serviciales, a ayudar al que lo necesita”, dijo.

En la misa participaron los obispos de Apatzingán y Lázaro Cárdenas, Cristóbal Ascensio García y Armando Ortiz Aguirre; el obispo auxiliar de Zamora, Francisco Figueroa Cervantes; el administrador diocesano de Tacámbaro, padre Vicente Gómez, y el obispo auxiliar de Morelia, Herculano Medina Garfias, quien también tiene el cargo de la Comisión de Fe y Compromiso Social de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).