Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán Morelia, Michoacán. - La modernización de 253 kilómetros de la autopista Morelia - Lázaro Cárdenas, conocida como Siglo XXI, representa uno de los proyectos de infraestructura carretera más complejos del país, no solo por su magnitud, sino por los retos técnicos, de ingeniería especializada y uso de maquinaria de alta precisión que implica su ejecución en un plazo estimado de 4 años. En entrevista exclusiva para La Voz de Michoacán, el delegado de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) en Michoacán, Antonio Godoy González Vélez, explicó que la obra enfrenta condiciones geográficas, estructurales y operativas que exigen procesos altamente especializados y personal técnico calificado. Foto: Chris Hernández Ingeniería compleja en terrenos de alta dificultad Uno de los principales desafíos técnicos de la modernización de la autopista Siglo XXI es el tipo de terreno por el que atraviesa, así como la coexistencia con otras infraestructuras estratégicas. “Aquí lo más importante es la parte de las ingenierías, porque tenemos estructuras muy grandes, puentes icónicos que deben ampliarse y que además conviven con presas, vías férreas y carreteras libres, donde el derecho de vía está aprovechado al máximo”, explicó el delegado de la SICT. Godoy detalló que en tramos específicos la autopista se desarrolla cerca de la presa Francisco J. Múgica, cruces ferroviarios y zonas con limitaciones físicas, lo que obliga a replantear diseños estructurales y soluciones constructivas de alto nivel técnico. Puentes, pilotes y estructuras diseñadas para cargas extremas La ampliación de la autopista de dos a cuatro carriles implica la construcción y reforzamiento de puentes capaces de soportar cargas pesadas, vientos intensos y corrientes de agua considerables. “Los pilotes que soportan los puentes deben estabilizarse con ingeniería de alta especialización; son estructuras que cargan demasiado peso y que además deben estar diseñadas para resistir vientos, fuerza del agua y la carga vehicular”, señaló. Estos trabajos requieren estudios geotécnicos avanzados, cálculos estructurales precisos y supervisión constante para garantizar que cada tramo cumpla con los estándares de una supercarretera federal. Cortes de cerros y estabilización de taludes Foto: Chris Hernández Otro de los retos técnicos más visibles, pero menos comprendidos por la ciudadanía, es el corte de cerros para dar paso a los nuevos cuerpos carreteros. “Muchas veces se tienen que partir cerros para crear este tipo de obras. Después del corte, viene una etapa crítica que es la estabilización del cerro, y esos trabajos son áreas de alta especialización”, explicó Godoy. Estas labores incluyen anclajes, mallas de contención, muros especializados y sistemas de drenaje para prevenir deslaves, especialmente en zonas de alta pendiente. Uso de maquinaria especializada y detonaciones controladas El delegado de la SICT subrayó que la obra no puede ejecutarse con maquinaria convencional, ya que requiere equipos especializados y, en algunos casos, el uso de explosivos bajo estrictos protocolos de seguridad. “Dependiendo del tipo de trabajos, como túneles o cortes a cerros, se utiliza maquinaria y personal altamente especializado. Incluso, en algunas zonas se han realizado detonaciones controladas con dinamita”, explicó. En estas tareas participan distintas instancias, incluyendo al Ejército Mexicano, encargado de supervisar y garantizar que las detonaciones se realicen de manera segura. “Siempre se prioriza la seguridad. Se activan dispositivos especiales, se evalúa si hay población cercana y se valoran muchos factores antes de ejecutar cualquier detonación”, puntualizó. Supervisión rigurosa y control de calidad Foto: Chris Hernández Además de los retos físicos, la SICT enfrenta el desafío de cumplir con los tiempos establecidos por el Gobierno Federal sin comprometer la calidad de la obra. “El reto más importante son los tiempos que ha marcado el secretario con la presidenta, que son a ejecutar en cuatro años, y estar a la altura en la supervisión y el control de calidad de las obras”, afirmó Godoy. Destacó que la dependencia mantiene una vigilancia permanente para asegurar que cada tramo cumpla con la normatividad vigente y los estándares técnicos requeridos. Una obra que no se construye de la noche a la mañana Finalmente, el delegado reconoció que muchas veces la ciudadanía percibe solo las molestias temporales de las obras, sin dimensionar la complejidad técnica que existe detrás. “No es un trabajo que se haga de la noche a la mañana. Detrás hay ingeniería, maquinaria especializada, personal capacitado y procesos muy rigurosos, pero los resultados serán en beneficio de todas y todos”, concluyó.