Angélica Ayala / Colaboradora La Voz de Michoacán Pátzcuaro, Michoacán. - Una de las fechas más importantes para los pueblos purépechas es el K’urhíkuaeri Kuinchekua, (Fuego y Año Nuevo Purépecha) que se realiza cada primero de febrero, con el encendido del fuego cuando la constelación de Orión se encuentra en el cenit. Es así que, este año, el municipio de Tingambato es la sede de este encuentro de las cuatro regiones purépechas de Michoacán, por cual se dio a conocer el cartel oficial de esta ceremonia ancestral que se retomó hace 43 años. De acuerdo con un texto emitido por Pavel Ulianov Cruz Macario, defensor de las comunidades indígenas y vocero del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), el cartel es una obra de “profunda carga simbólica que condensa la cosmovisión, historia y valores del pueblo purépecha desde la perspectiva de la comunidad de Tingambato”. Además de que la creación fue el resultado de un proceso participativo “que incluyó a encargados, comisionados, consejeros y artistas, buscando reflejar la identidad local y regional en el marco de la ceremonia del Fuego Nuevo”. De tal manera que va explicando cada uno de los elementos que integran la imagen, en donde destaca una niña purépecha jugando el juego de pelota encendida, “en el corazón del diseño se encuentra el isotipo de la espiral, que representa el movimiento, el ciclo de la vida y la conexión con el linaje ancestral (surukua). Este símbolo alude al nacimiento del fuego, deidad principal del pueblo p’urhé, y se integra con la piedra del juego de pelota de Tingambato, que contiene una estrella de ocho puntas indicadora del culto al Sol y al calendario cósmico”. Cruz Macario explicó a través de su escruto, que a este conjunto simbólico “se suma la Yacata de la luna del centro ceremonial de nuestra comunidad, elemento fundamental que representa el orden del tiempo, la energía femenina y la memoria histórica de Tingambato como territorio sagrado. Su presencia reafirma el vínculo profundo entre el cielo, la tierra y los ciclos que rigen la vida comunitaria”. Asimismo, aborda el significado del lugar donde se realizará el encendido del fuego nuevo, “el nombre T’inkanio, raíz ancestral de Tingambato, define el concepto central del cartel: el ‘lugar donde inicia el fuego, marcando tanto un límite climático entre las tierras bajas y templadas como un sitio ceremonial de gran relevancia, asociado al dios K’urhíkuaeri y a los saberes ancestrales que perviven hasta nuestros días”. La estructura visual del cartel funciona como un mapa cosmogónico y territorial, señala, ya que se incorporan los colores de la bandera purépecha, “dispuestos siguiendo la lógica geográfica de las cuatro regiones: amarillo para la Cañada, morado para la Ciénaga, verde para la Meseta representando a Tingambato y azul para la región lacustre”. Además, señala que el plano cósmico, el cartel integra los tres niveles de la existencia: el cielo, Auandarhu donde habita Kurhíkuaeri, la tierra, Echendirhu donde se encuentra Kuerauájperi y el inframundo Kuemiejchúcuaro, “expresando el equilibrio entre las fuerzas masculinas y femeninas que sostienen la creación. De acuerdo con la información aportada, el cartel también exalta los pilares éticos de la vida comunal, que son: el pensamiento filosófico, la honorabilidad, el trabajo que dignifica y la ayuda mutua, valores que se entrelazan con elementos distintivos de Tingambato, como las danzas de Los Negritos y Los Moros, el cultivo del geranio (fruto del trabajo tradicional femenino), la música local y la yunta, símbolo de la relación respetuosa y simbiótica con la tierra. En el cartel destaca la imagen de una niña practicando el juego de la Uarhukua, “una elección que rinde homenaje al papel fundamental de las mujeres y a su liderazgo creciente en la preservación y continuidad de los ceremoniales ancestrales. “La obra culmina con un mensaje de invitación, memoria y resistencia cultural, que convoca a la comunidad y a los pueblos hermanos a reunirse en torno al fuego sagrado, a reconocer nuestras raíces y a fortalecer nuestra forma de vida, en el marco de la cuadragésima cuarta celebración del Fuego Nuevo, que tendrá lugar en febrero de 2026 en el centro ceremonial y civil del pueblo de Tingambato”, señala. Este año, el municipio de Tingambato será la sede de este encuentro de las cuatro regiones originarias. La obra es un mensaje de invitación, memoria y resistencia cultural, que convoca a la comunidad y a los pueblos hermanos a reunirse en torno al fuego sagrado, a reconocer nuestras raíces y forma de vida Es una elección que rinde homenaje al papel fundamental de las mujeres y a su liderazgo creciente en la comunidad