CIUDAD POSIBLE | Si la infraestructura y la gente falla, el vehículo puede salvar vidas

Los automóviles deberían estar diseñados para evitar cualquier accidente y así evitar grandes daños, esto en un país en sonde la infraestructura normalmente es deficiente a las necesidades.

Inés AlveanoAguerrebere

Estuve en la ciudad de México hace unos días. Por la noche, salí a cenar con un amigo. Caminamos hacia el lugar (cerca del parque conocido como La Bola).A la mitad, él recibió una llamada. Como era importante, detuvimos la marcha. Mientras él hablaba, yo me puse a observar el entorno. Había sido remodelado recientemente (mediante recursos obtenidos por los parquímetros de la zona).Había una glorieta. Los carriles vehiculares habían sido reducidos y los cruces peatonales estaban a nivel de banqueta. Había bolardos para impedir que automovilistas condujeran sobre las zonas peatonales y los reductores de velocidad elevaban la seguridad de las personas a pie. Las banquetas nuevas eran cómodas hasta para una persona con bastón o en silla de rueda y el alumbrado nuevo era adecuado.

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Sin embargo, noté que la vuelta desde la glorieta hacia la calle Félix Parra estaba demasiado amplia. La glorieta tiene 2 carriles vehiculares, la calle también, pero de alguna manera, la entrada la dejaron de 4 carriles (quizás como para que un tráiler diera un giro a la derecha). En esas estaba (preguntándome la razón para esa amplitud), cuando ví que una persona iba a cruzar hacia el camellón de la calle Félix. Al mismo tiempo, una camioneta de tipo turismo (como las que llevan 20 personas a la playa) salió de la glorieta para entrar a la misma calle.

Cuando sospeché lo que sucedería lancé un grito. Hubo un golpe, acompañado de un sonido sordo. Temí lo peor. El conductor de la camioneta había girado en la zona amplia y se distrajo volteando hacia una patrulla que se encontraba en la zona (lo supe porque mi amigo lo vio, desde su atención dispersa por la llamada telefónica).Me acerqué al lugar. El hombre atropellado estaba de pie. Sus cosas del súper tiradas en el piso. Comencé a levantarlas, acongojada con lo que acababa de escuchar y agradecida de que estuviera vivo. No recuerdo si le pregunté si estaba bien (era obvio que estaba procesando lo sucedido).Pero sí ofrecí llamar a alguien de su confianza. Tenía el brazo con sangre (con la chamarra rota). El espejo retrovisor del lado derecho de la camioneta se rompió contra él, que cargaba abrazadas las cosas del súper.

Dos horas después, seguían esperando a la aseguradora, y el muchacho ya sentía mucho dolor. No sólo en el brazo, sino también en la pierna.Ignoro la gravedad de sus heridas. Pero lo importante es que estaba vivo.

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Cuento esto, porque recientemente una mujer falleció instantáneamente por el impacto de una camioneta SUV en la esquina de Insurgentes Sur y Copilco. En Twitter se acusó al conductor de asesino. A ojo de buen cubero, iba a la misma velocidad que la camioneta que yo vi. Y también puedo sospechar que iba distraído, porque a pesar de que la tuvo enfrente, no frenó. Lo que quiero destacar es una cosa: cuando la infraestructura no evita de por sí conductas de riesgo (en ambos casos, distracción), el vehículo debería estar diseñado para evitar daños. Muchos vehículos ya cuentan con sistema de frenado autónomo, y también con protección de peatones que absorbe/amortigua el golpe. En Europa, este sistema es obligatorio, pero en México la industria inventa excusas para no equipar a los vehículos nuevos. Si la infraestructura y la baja velocidad fallan, el vehículo debe prevenir muertes y lesiones graves.