En el ‘olvido’, Panteón Municipal en este Día del Padre

Héctor Jiménez / La Voz de Michoacán   PUBLICIDAD Morelia, Michoacán. En el Día de las Madres y la Noche de Muertos, la gente se amontona a la entrada del panteón municipal de Morelia para poder ingresar, las bandas musicales apenas pueden atender los numerosos pedidos y las flores se venden por montones fuera del …

Foto: Jaime Lagunas. Este domingo se apreció poca afluencia en el camposanto, casi como un día normal.

Héctor Jiménez / La Voz de Michoacán

 

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Morelia, Michoacán. En el Día de las Madres y la Noche de Muertos, la gente se amontona a la entrada del panteón municipal de Morelia para poder ingresar, las bandas musicales apenas pueden atender los numerosos pedidos y las flores se venden por montones fuera del lugar. Sin embargo, este domingo 16 de junio el camposanto está tranquilo, casi como cada domingo, casi como si no se festejara el Día del Padre.

Un hombre mayor, vestido como músico norteño, espera en una de las bancas de la entrada del panteón. A un lado están su guitarra y el amplificador. Mejor descansar bajo la sombra que buscar clientes donde no los hay. Un día de trabajo casi normal. A lo lejos se escucha la música de los deudos en el campo santo. Pero no es la algarabía de la Noche de Muertos o el Día de las Madres, son sonidos aislados, uno lejos del otro.

Una de las canciones dice “Ese día que yo me muera, yo no quiero oírlos llorar. Lo que quiero es que me lleven la banda”. Sin embargo, este Día del Padre no llegó la banda. La música proviene de una bocina portátil. Este día, la mayoría de la música del camposanto proviene de bocinas portátiles, de teléfonos, de pequeños reproductores. Los integrantes de una banda de vientos cruzan entre las lapidas. Solo en unos cuantos puntos hay música en vivo, jóvenes tocando la guitarra y rodeados de familias enteras, que cantan música religiosa ante un mausoleo.

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Foto: Jaime Lagunas.

Algunos de los visitantes ni siquiera escuchan música, se concentran quitando la basura y la maleza de la tumba de sus seres queridos. La mayoría de las lápidas del trayecto central del panteón muestran flores frescas y en buen estado, sin embargo, a las 12:00 horas del día del padre, están completamente solas. Dentro de uno de los mausoleos, un hombre habla de un servicio que le ofrecieron para limpiar dicho espacio. “Son cincuenta pesos al mes y ya no vuelvo”, dice, como intentando convencer a sus acompañantes.

Algunos autores han señalado que presumiblemente la población mexicana es propensa a la devoción de la Virgen de Guadalupe y de la madre de familia, porque la figura de Hernán Cortés y sus soldados españoles, que violaron y dejaron embarazadas a mujeres durante la conquista, es como una cicatriz psicología que sigue hasta nuestros días en el ADN de los mexicanos.

Datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) apuntan a que 33 de cada 100 mujeres mexicanas se consideran “madres solteras”, es decir, que por alguna razón el padre no está junto a ella en la formación de su hijo o hija. Además, impera la imagen del padre que escapa de la responsabilidad de criar a su primogénito. Al menos, así sigue ocurriendo en la narrativa mexicana. Fue un tema central de la novela “Pedro Páramo” de Juan Rulfo en 1940 y todavía permaneció hasta el 2018 en la película “Roma” de Alfonso Cuarón.

Foto: Jaime Lagunas.

“Nunca se hizo responsable”, dice una mujer mientras carga unas cubetas de agua en la sección B del panteón municipal. “Era tu papá”, comenta otra, que es acompañada por un joven que le ayuda a cargar un ramo de flores. “Yo, la verdad, no gastaba en eso”, dice una tercera mujer, mirando desde lejos a una familia que canta alrededor de un nicho, acompañados de una rondalla de jóvenes con guitarras.

Las lápidas de la Sección A8 son algunas de las más descuidadas de todo el panteón. Sus materiales grises comienzan a agrietarse y las fechas de sus inscripciones están cubiertas por el polvo. Una de las tumbas lleva el nombre de “José Juan”, son los nombres católicos del padre del profeta Jesús y de uno de sus apóstoles, respectivamente. De la lápida sobresale la escultura de un hombre que carga en brazos a un niño que lleva una pequeña cruz en el pecho. Es una representación de José, el hombre que, según la fe católica, aceptó el misterio de la concepción de Jesús por obra del espíritu santo y acompañó a María en todo su trayecto, hasta dar a luz en un pesebre.

Con motivo del día del padre, la Arquidiócesis de Morelia hizo un llamado a los jefes de familia a disfrutar del don de la paternidad, pero también a apoyar a sus parejas en las responsabilidades del hogar. A la salida del panteón municipal, un niño de unos once años avanza cargando instrumentos de jardinería. Un hombre que va detrás de él, le pone la mano en el hombre. Los dos sonríen y siguen caminando juntos.