Jardín Héroes del 47, un bello rincón de Morelia

Arturo Molina/ La Voz de Michoacán Morelia, Michoacán. Escondido en uno de los rincones del Centro Histórico, el Jardín Héroes del 47 representa uno de los espacios más peculiares por sus características arquitectónicas; al mismo tiempo, es casi desconocido por los morelianos. A decir de los especialistas el jardín es diferente a otras plazas y …

Foto: Samuel Herrera Jr. La Plaza Jardín Héroes es uno de los pequeños sitios bellos del Centro de Morelia.

Arturo Molina/ La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Escondido en uno de los rincones del Centro Histórico, el Jardín Héroes del 47 representa uno de los espacios más peculiares por sus características arquitectónicas; al mismo tiempo, es casi desconocido por los morelianos.

A decir de los especialistas el jardín es diferente a otras plazas y jardines tradicionales en esta urbe y otras ciudades patrimonio debido a la ausencia de un espacio religioso que funja como eje rector de la plaza.

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El lugar que se localiza entre las calles Sor Juana Inés de la Cruz, Isidro Huarte y Bartolomé de las Casas, forma un  cuadrilátero irregular con senderos que separan sus áreas verdes donde se cuentan con diferentes especies de plantas, destacando las bugambilias. Además tiene grandes árboles que proporcionan sombra reconfortante para los paseantes.

Diariamente decenas de personas, sobre todo parejas de jóvenes encuentran en este espacio un lugar de esparcimiento y de paseo durante las tardes de la Ciudad de la Cantera Rosa.

El jardín de Héroes del 47 conmemora al grupo de michoacanos que al enterarse de la intervención norteamericana a mediados del siglo XIX , en donde el país perdió más de la mitad del territorio, deciden participar en esta lucha sin ser militares. En esta contienda fue abanderado del Batallón Matamoros de Morelia al teniente Isidro Alemán, quien con 17 años era estudiante del Colegio de San Nicolás.

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Los 600 michoacanos que formaron parte de este batallón, iniciativa del entonces gobernador Melchor Ocampo son recordados en este espacio.

El sitio originalmente era conocido como el Jardín Sor Juana Inés de la Cruz por su colindancia con la vialidad que lleva el mismo nombre.

Nació durante la gubernatura de Melchor Ocampo, es decir, durante los últimos años de la década de los años 40 del Siglo XIX (1845-1848), cuando ordena construir varios hospicios, como parte de las tendencias de la política liberal de la época donde los gobiernos hacían “alarde” de su situación de caridad y donde recluía a todas aquellas personas que no tenían donde vivir.

La zona donde ahora se ubica este espacio  fue destinada durante todo el siglo XIX para bañar a los caballos de las personas foráneas que llegaban a Morelia, “había unas pilas de cantera muy largas”, informó José Fabián Ruiz, escritor y director de la Casa Natal de Morelos.

Para  1934 el gobierno local propuso construir en ese lugar la fuente tarasca que incluía elementos prehispánicos, aprovechando el auge de recuperar componentes del pasado, pero años después fue modificada a la fuente que conocemos actualmente y que está integrada por tres mujeres purépechas.

El historiador Ricardo Aguilera Soria, ha evidenciado que el Jardín de 1847 es muy particular porque la percepción tradicional que se tiene sobre todos los jardines y plazas del primer cuadro de la ciudad,

El especialista destacó  que a partir del Siglo XIX empezaron a surgir muchos nuevos espacios urbanos, conservando la idea de que todo debería de ser “higiénico” y responder a la idea de limpieza, ya que la percepción era que así no se propagarían las enfermedades, por lo que para aprovechar los sitios en donde no había la posibilidad de construir muchas viviendas, las autoridades municipales empezaron a generar jardines, sin importar su se encontraban cerca de un templo.