Un terremoto duró 50 días y no se sintió ¿por qué?

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Foto: Agencias.

Redacción/ La Voz de Michoacán

 

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Ciudad de México. En el verano boreal del 2016, un gran terremoto azotó el noroeste de Turquía. Eso no es tan inusual, considerando que la región se asienta sobre una red de fallas de ramificación altamente activa que tiene un historial de producir algunos temblores muy poderosos.

Lo extraño de este terremoto en particular es que duró 50 días y ni una sola alma lo sintió.

Según un nuevo estudio en Earth and Planetary Science Letters, el temblor fue un tipo de terremoto muy peculiar conocido como un evento de deslizamiento lento. A diferencia de los terremotos "típicos", que rompen la corteza con una sacudida repentina, los deslizamientos lentos implican un movimiento muy gradual a lo largo de una falla. No liberan ninguna de las ondas sísmicas dañinas que normalmente se pueden esperar, lo que significa que no producen temblores.

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"Podrías llamarlos terremotos fantasmas", dice la líder del estudio, Patricia Martínez-Garzón, investigadora de geomecánica en el Centro Alemán de Investigación de Geociencias GFZ en Potsdam.

Esta lentitud significa que, a menos que estés atento a ellos, es fácil pasar por alto los eventos de deslizamiento lento. Además, la falta de ondas sísmicas significa que los eventos no se pueden detectar con sismómetros. Los geólogos notaron por primera vez temblores de deslizamiento lento basados en datos de estaciones de GPS, que registran la forma cambiante de la superficie del planeta

Con información de NatGeo.