Océanos en riesgo extremo: Estamos perdiendo especies más rápido de lo que podemos protegerlas

El Tratado Global de los Océanos abre una esperanza para la alta mar, pero la minería submarina y el clima imponen nuevas alertas.

Los expertos piden una moratoria internacional contra la minería submarina en zonas de alta biodiversidad.

La reciente aprobación del Tratado Global de los Océanos y la creación de nuevas áreas marinas protegidas refuerza la defensa de alta mar, un ecosistema históricamente desprotegido, pero el cambio climático y la minería submarina continúan amenazándolo, alertan a EFE varios expertos con motivo del Día Mundial de los Oceános.

Así, el director de expediciones de la ong conservacionista Oceana, Ricardo Aguilar, considera que el cambio climático constituye actualmente la principal amenaza para la biodiversidad marina ya que, asegura, no sólo está provocando la desaparición de algunas especies sino también el desplazamiento de otras poblaciones hacia otras latitudes.

PUBLICIDAD

"Estamos perdiendo especies y hábitats más rápido de lo que somos capaces de estudiarlos y protegerlos", señala Aguilar, quien advierte de que muchas ya no tienen margen para seguir desplazándose hacia zonas más frías y se encuentran en una situación especialmente vulnerable.

La responsable de clínica y rescate de la Fundación CRAM (Conservación y Recuperación de Animales Marinos), Lucía Garrido, añade que 2025 fue "un año récord en la atención de tortugas marinas" con 98 ejemplares ingresados en sus instalaciones, "además de un incremento de asistencias a cetáceos y otros animales marinos".

Entre los ecosistemas que más preocupan a los expertos figuran los arrecifes de coral profundo, los fondos de rodolitos y las comunidades coralígenas, que han tardado miles de años en formarse y cuya recuperación resulta extremadamente lenta tras cualquier alteración.

PUBLICIDAD

Minería submarina

En cuanto a la proliferación de iniciativas para explotar recursos materiales en aguas profundas, Aguilar advierte de que muchos de los proyectos de minería submarina se plantean precisamente en zonas que funcionan como auténticos refugios de biodiversidad: "son ecosistemas donde viven especies que pueden alcanzar cientos o incluso miles de años y cuya capacidad de recuperación es muy baja".

A su juicio, el conocimiento científico existente "sigue siendo insuficiente" para autorizar este tipo de explotaciones y defiende la necesidad de aplicar una moratoria internacional mientras no se conozcan mejor su impacto real.

Una opinión compartida por la presidenta de la Fundación Ecomar, Theresa Zabell, quien recuerda que los océanos cubren más del 70 % de la superficie del planeta y que gran parte de los fondos marinos sigue siendo desconocida para la ciencia.

"Conocemos menos del 5 % de lo que hay en el fondo del mar", insiste Zabell, que considera prematuro plantear nuevas actividades extractivas en ecosistemas sobre los que todavía existen enormes lagunas de conocimiento.

La exregatista olímpica sitúa la minería submarina entre los múltiples factores que están alterando el equilibrio del medio marino, junto con el calentamiento global, la sobrepesca, la contaminación o el aumento del ruido submarino.

Lo positivo

Frente a estas amenazas, los expertos valoran positivamente la aprobación del Tratado Global de los Océanos que abre la puerta a reforzar la protección de alta mar, así como la ampliación de espacios marinos protegidos impulsada por la Red Natura 2000.

Sólo en el caso de España, la superficie protegida se incrementó en 17.000 kilómetros cuadrados en los últimos meses, con la designación de cinco nuevas zonas en su litoral y una zona de especial importancia para aves marinas, aunque Aguilar pide "que no sean áreas protegidas sólo sobre el papel" sino que deben contar con planes de gestión eficaces.

En la misma línea, Zabell defiende que la conservación debe complementarse con actuaciones de restauración ecológica como, por ejemplo, algunos proyectos en curso para la recuperación de las praderas de posidonia, uno de los ecosistemas más valiosos del Mediterráneo y que ha sufrido una fuerte regresión durante los últimos decenios.

Para estos expertos, el futuro de los océanos dependerá no solo de ampliar la superficie protegida, sino también de restaurar hábitats degradados y reducir las presiones que amenazan una biodiversidad esencial para el equilibrio del planeta.

El Día Mundial de los Oceános fue inicialmente propuesto en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (Brasil) en 1992 para reconocer su importancia e impulsar la conciencia por su conservación y gestión sostenible, pero no empezó a conmemorarse hasta 2009 después de que lo fijara formalmente la ONU el año anterior.

EFE / La Voz de Michoacán