Efe / La Voz de Michoacán Los Ángeles, California. “Esto no se trata de democracia ni sobre el control de tráfico de drogas”, dice a EFE Miguel Tinker Salas, historiador y experto en relaciones entre EE.UU. y Venezuela, sobre la captura de Nicolás Maduro y el plan del Gobierno de Donald Trump de tomar temporalmente el control del país suramericano. “Este ataque es sobre el petróleo y para establecer una hegemonía de ultraderecha en el continente”, abunda el profesor y autor del libro ‘Una herencia que perdura, petróleo, cultura y sociedad en Venezuela’, publicado en varios idiomas. El catedrático, retirado del Pomona College en California, expresó su profunda preocupación sobre el futuro de Venezuela, tras la captura de Maduro, quién fue traído a Nueva York la tarde del sábado para enfrentar cargos federales por narcotráfico. “Parte de la diáspora podrá aplaudir el derrocamiento de Maduro, pero no se ha dado cuenta de que no existe un plan para los próximos días en Venezuela, lo que puede derivar en un país descuartizado y sumido en la incertidumbre”, advirtió el historiador. Tinker-Salas, venezolano y estadounidense por nacimiento, cita las propias palabras del presidente Trump, quién anunció en una conferencia de prensa que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta que haya una transición «apropiada». «Dirigiremos el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y sensata», indicó el mandatario durante una rueda de prensa desde su residencia privada de Mar-a-Lago (Florida), en la que no dio detalles sobre cómo planea asumir el control temporal de ese país. En ese sentido, el historiador advierte que Venezuela “no es un país fácil de gobernar” y tanto la derecha como la izquierda están divididas y fraccionadas. “Maduro atacó incluso más a sus opositores de izquierda que a los de derecha, pero es algo que no se promociona fuera del país”, señala. Además, Tinker Salas subraya que no se puede subestimar la presencia de grupos delictivos y su capacidad de respuesta. “No hay que descartar ataques a esos pozos petroleros que tanto quiere Estados Unidos”. Pero también el ataque de Trump podría suponer un renacimiento del nacionalismo venezolano, que impulsó el movimiento que llevó a Hugo Chávez al poder y que heredó el propio Maduro, apunta el experto. La democracia olvidada A todo esto se suma que la Casa Blanca se ha olvidado de dar un espacio a resaltar la lucha por la democracia en su discurso sobre el ataque. El presidente Trump gastó la mayoría de su intervención en el petróleo venezolano, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, amenazó a Cuba, y el secretario de Guerra, Peter Hegseth, habló del poder del ejército estadounidense. Trump, además, sacó de la jugada a la principal líder opositora venezolana, María Corina Machado, para presidir la nación suramericana, al considerar que «no cuenta con apoyo ni respeto dentro del país». Incluso en declaraciones al tabloide New York Post, el mandatario estadounidense dijo que no tendrá que desplegar soldados en suelo venezolano si la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, que en estos momentos está a cargo del Gobierno venezolano, «hace lo que queremos», lo que ha creado una mayor incertidumbre. Este domingo, Rubio ratificó que trabajarán con Rodríguez. El intento de plantar la ‘Doctrina Donroe’ (por Donald) como el mismo Trump ha bautizado a su política de control de Estados Unidos sobre las Américas, emulando la ‘Doctrina Monroe’ supone una apuesta peligrosa, opina Tinker Salas. Un ejemplo de esa resistencia, sería el anuncio de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que anticipó el sábado que su gobierno se unió a varios países latinoamericanos para rechazar las acciones en Venezuela. Este domingo, México, Brasil, Chile, Colombia, España, y Uruguay manifestaron su «preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos», como lo manifestó la víspera Trump. Al respecto, la mandataria mexicana había adelantado que “es muy importante” para América Latina mantenerse junta. Impacto dentro de EE.UU. El historiador, autor del libro ‘Venezuela: What Everyone Needs to Know’, también advierte que el operativo dejará un impacto en la política doméstica. Señala que la decisión del Ejecutivo de no consultar con antelación con el Congreso supone un golpe a la autoridad del Legislativo que se muestra “debilitado”. “La intervención militar tampoco le gusta a la base MAGA, ya que se opondría a la política de ‘Estados Unidos Primero’, eso sin contar que la desestabilización pueda generar una nueva ola de inmigrantes”, insistió Tinker Salas. Un ejemplo de estas voces críticas es el mensaje de la congresista Marjorie Taylor Greene, que se lanzó contra el operativo, tras considerar que no es una lucha contra el narcotráfico sino un control por el petróleo para después atacar a Irán. «Esto es lo que muchos seguidores de MAGA pensaron que habían votado para poner fin. ¡Qué equivocados estábamos!», dijo en su mensaje la republicana, que se ha distanciado de Trump en los últimos meses.