POR LA ESPIRAL | El PIB mundial entra en crecimiento débil

El organismo que dirige David Malpass ve un inminente riesgo de estanflación (alta inflación con un estancamiento económico o PIB bajo) que será muy dañino para las economías de bajos e ingresos medios.

Foto: twitter

CLAUDIA LUNA PALENCIA

El más reciente informe del Banco Mundial, titulado Perspectivas Económicas Mundiales, advierte que el PIB global está entrando en una fase de desaceleración que podría convertirse en un período “prolongado” de crecimiento débil e inflación elevada.

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El organismo que dirige David Malpass ve un inminente riesgo de estanflación (alta inflación con un estancamiento económico o PIB bajo) que será muy dañino para las economías de bajos e ingresos medios.

En 2021, el PIB mundial tuvo una recuperación del 5.7%; en enero de este año, el organismo avizoraba un crecimiento global del 4.1% pero la invasión de Rusia a Ucrania –el pasado 24 de febrero– ha dado al traste con la recuperación. El Banco Mundial anticipa un PIB mundial del 2.9 por ciento.

El Este de Asia y el Pacífico se desacelerarán al 4.4% en 2022 y crecerán al 5.2% en 2023; Europa y Asia Central, tendrán un reajuste a la baja con un PIB del 2.9% este año y en 2023 del 1.5 por ciento.

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Por su parte, América Latina y el Caribe, su crecimiento está proyectado en 2.5% en 2022 y 1.9% en 2023; el Medio Oriente y el Norte de África su crecimiento se acelerará al 5.3% este año y bajará al 3.6% en 2023.  El Sur de Asia crecerá un 6.8% en 2022 y un 5.8% en 2023.  Y la parte de África Subsahariana crecerá un 3.7% en 2022 y un 3.8% en 2023.

El organismo internacional asevera que, como resultado de los daños causados ​​por la pandemia y la guerra, el nivel de ingreso per cápita en las economías en desarrollo estará casi un 5% por debajo de su tendencia previa a la pandemia.

De prolongarse la guerra y las sanciones, con todos los trastornos que ambos eventos están provocando en los mercados de las materias primas, el Banco Mundial volverá a reajustar a la baja el PIB esperado. De hecho avizora a varias economías en recesión.

David Malpass, titular del organismo, habla de un cóctel explosivo formado por los siguientes ingredientes: la guerra en Ucrania; los bloqueos en China; las interrupciones en la cadena de suministro; y el riesgo de estanflación.

De este período de estanflación, el organismo ha querido puntualizar que difiere del experimentado en 1970 en varios aspectos: 1) Actualmente el dólar está fuerte; 2) los incrementos porcentuales en los precios de las materias primas son menores; 3) los balances de las principales instituciones financieras son generalmente sólidos; 4) los bancos centrales de las economías avanzadas y de economías en desarrollo tienen políticas a favor de la estabilidad de precios.

A colación

Reino Unido analiza enviar barcos hacia el Azov y el Mar Negro, para escoltar a los cargueros ucranios a fin de que puedan reiniciar sus exportaciones. El problema es que el mar está minado además de la fuerte presencia de barcos militares rusos.

También la Casa Blanca intenta una fórmula para que las exportaciones ucranias fluyan sin más dilación y desde Kiev, el presidente Zelenski propone utilizar la red ferroviaria; una opción que los propios agricultores ven como costosísima porque de media pagan 50 euros por palet de grano en barco y por tren sería siete veces superior. Algo incosteable.

Anthony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos, denuncia la estrategia del Kremlin de “un flagrante desprecio” a la resolución 2417 (2018) del Consejo de Seguridad y que condena el hambre de los civiles como una herramienta de guerra.

Blinken esgrime que las operaciones navales rusas han mostrado la intención de bloquear los puertos ucranianos, mientras que en tierra el ejército está destruyendo las instalaciones de almacenamiento de granos de Ucrania y robando los suministros de alimentos.

Las estimaciones del Banco Mundial hablan de 20 millones de toneladas de granos atascadas en los silos ucranios; tres meses, seis meses o doce meses más sin estar en el mercado tendrían un efecto nocivo.

Hace unos días atrás en el Foro de Davos, en Suiza, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, responsabilizó directamente a Putin de la retención de los barcos en los puertos ucranios del Azov y del Mar Negro cargados con cereales y otras provisiones que empiezan a podrirse.

El desempeño económico de este 2022 depende y dependerá del curso de esta invasión y de los daños colaterales provocados en Occidente y en los mercados de materias primas.

@claudialunapale